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4 min
CONOCÍ UNA ESTRELLA
Varios |
29.05.12
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  • 1961
Sinopsis

pequeño relato en forma de poema en prosa, sobre el encuentro y un amor con una estrella

 

Una vez recogí una estrella, no estaba aún muy llameante, pero de todos modos mis manos quedaron marcadas hasta ahora; eso no me importo…, nunca una estrella había estado tan cerca de mí, la guarde en mi pecho para no perderla, esta solución trajo consigo que mi corazón palpite por momento tan rápido como nunca antes, que por ratos me daba cierta sensación de felicidad y otras de agonía.

De vez en cuando la sacaba de mi pecho, para que respirara un poco, para que observara las nubes, su lugar en el cielo, para que se refleje en las lagunas, mirara los prados y probara los dulces, hasta que creció.

Pequeña estrella tú que caíste tambaleante como un copo de nieve, tibia, pequeña luminosa, no caíste al suelo, te fijaste en mi hombro, tu calor esa noche era tan débil que sin dudarlo tuve que anticiparme y saber que tu presencia iba a continuar conmigo un buen tiempo.

Compartimos secretos y momentos de calor que ahora es parte de mis manos, todo mi cuerpo quedo marcado, ya ambos nos pertenecemos como otras veces, mas unidos y de noche.

Conmigo conociste las carcajadas, el gusto interminable por los espejos, los gritos y las demás estrellas, un nuevo significado del cielo y un dulce amor por los detalles.

Pequeña estrella que hoy te veo interminable, sin darme cuenta te propuse el cielo,… hoy ya no te alcanzo…, mil veces prefería la nostalgia que tu huída, mil veces tu grito que tu silencio, ¿Cuándo pasarás otra vez estrella a mirarme?, mis ojos ya no aguantan la oscuridad que dejaste, mis manos pierden tu aroma cada día, la estela que dejaste describe un camino y no es el mío, y sufro…, ya no hay un brillo como una sonrisa; nunca más volví a tocar nada, mis manos pertenecen a tu superficie, date cuenta lejana estrella cuán difícil es hacer las cosas con los pies.

Cuantas cartas he dedicado a tu ausencia, cartas interminables que nunca leerás.

No estoy exhausto, tus pasos por mi cielo han dejado una huella indeleble.

Aprendiste muchas cosas en tu estadía, te hice conocer las dudas, la suavidad de una almohada, las semillas y las flores, el placer de mirarnos cara a cara como si nada más existiera, el ignorara el pasado (¿Por qué tuve que enseñarte eso?), el sentirse único, para los dos.

Tu eres inmortal estrella, por eso nunca te detuve, no quise que te des cuenta que yo algún día tendré un final, tu muy bien sabes que las estrellas no tienen lagrimas, te explique en ese momento desmedido que cosa eran esas gotas sobre mi rostro cuando lloraba y te mentí, no quise que tu alma virgen ocupe ese sentimiento dentro de tu corazón.

Siempre supe que esa estela que dejaste, no era un camino de regreso, y que como una noche igual en la que te conocí, en la que te tuve acurrucada como una pelota de algodón, nos perderíamos ambos como si nada hubiera ocurrido ¿es tan importante quedarse tan solo en un recuerdo?...

Me compre un telescopio, hoy podría diferenciarte entre miles de estrellas, aunque cada vez te veo mas puntiforme.

Estrella yo sé que no guardas recuerdos, aun así espero que el azar te devuelva otra vez hacia mi mano; por ahora solo permanezco inquieto, incesante a la espera de la noche y el retorno de tu brillo.

Bendita estrella que pude haberte detenido, perteneces al cielo, a la libertad esa misma libertad que un día temiste, y que por eso te mantuviste alojada en mi pecho, hasta que el vacio de mi corazón te hostigo, perteneces también al olvido, a los barcos de la noche, a los deseos de los niños, a alguna constelación, a la nostalgia de los románticos, sabía desde que apareciste, que te alejabas cada vez que te acerbas más a mi…, era inevitable desde que te conocí, pero todavía mantengo mi vista firme en la noche y solo la noche quiero que llegue a mí, porque solo espero que en el infinito una estrella voltee su cara para mirarme desde lejos…

 

                                                      J. R. B. S.  (Rafaleph)

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