cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
CORAZÓN ESTRUCTURAL
Amor |
26.03.11
  • 4
  • 6
  • 3345
Sinopsis

Tiene este relato el título que lo encabeza; pero, dado que no se me permite poner signos en el título, tomad este como una alternativa. (La ventana de mi estudio tiene forma de media luna, metro y medio de alto y metro veinte de ancho. Esto es lo que hay, hoy).Acompañadme, este amanecer.

Sinopsis: (La ventana de mi estudio tiene forma de media luna, metro y medio de alto y metro veinte de ancho. Esto es lo que hay, hoy)

 

El Desertor: ruinas y naturalezas estructurales.

Estructura. La pantalla del ordenador ensaya abstraerme de la ventana de media luna que inaugura el paisaje. No puede; yo hago lo que quiero, aunque no siempre. Como todo el mundo.

La superficie de la mesa nos cerca –nosotros: teclado, mano, dedos, mirada- con objetos  que amontonan el desorden y mi pereza. Libros, papeles, cosas; el vaso vacío del café con leche, donde la cucharilla remeda inclinaciones de Torre de Pisa; el estuche lila de caramelos de sauco; el diccionario –Ferrater Mora, filosófico mentor, señor-, y estuches de DVD’s, lápices,  grapadora boca de cocodrilo, altavoces sin labios, lámpara apagada –son las nueve, hay suficiente luz de bruma- mechero aunque no fumo, reloj de pulsera con la esfera boca abajo -¿cómo sé la hora, pues?-,  unas Escrituras de la Propiedad dormitando un tedio amarillento y enjuto, solemnidades que me cansan, cables, cajas, libretas, y un número de lotería que no tocó pero que mi ser supersticioso –también yo, fíjate- se niega a tirar a la papelera de bronce que me observa desde la pata izquierda de esta mesa de seres desertados, de alguna manera próximos. Como ellos, soy un desertor; aunque intento a olvidarlo y seguir escribiendo, viviendo a sorbos de letra y letra y letra. Prófugo de las multitudes que entonces –años y años- me acechaban. Desolado, extraviado quizás, aunque poco importa.

Zarpan mis fatigados, anhelantes ojos por esa ventana lunera tan grande como un hombre grueso. Como yo mismo. Grueso y viejo, rodando el lienzo quebrado de las montañas, único consuelo a mis ojos vencidos a fugaces calendarios. Polvoriento almanaque soy en este cuerpo derrotado; tránsito turbio de la memoria…  (“¿Verdad, yo?”, así me hablo). Quiero navegar más allá de esta ventana.

Inmediatas, frente a mi ventana, las tejas grises, ocres y granas  del tejado que se ha reparado Pedro este invierno inician el panorama: montañas y más montañas, y, a lo lejos, brumas. La lluvia tira del horizonte, todavía inalcanzable.

Las tejas grises, ocres y granas, precisas y acanaladas, arropan una soledad curva, un dolor que se dobla sobre sí mismo: una llaga en el vacío de este vecino que partió sin retorno cuando perdió su luna, su sol, su hembra. Una enjuta soledad que busca sendas para perderse y para olvidar. Mas la larga mano del amor fenecido tiende sus dedos como susurros de sombra por todos los caminos. Siento el dolor de este buen amigo, qué le voy a hacer.

Un sombrerete de hojalata cubre hoy la chimenea sin humo de su tejado vacio.

Más allá, copas que no son copas, sino multitudes de hojas verdes como los olivos, como la pena negra, como la gravedad terrena de los labrantíos que agitan la crin mojada de los surcos acuchillados por el arado y  el tractor que guía la mano campesina. Bosques que no son bosque, sino altos cajigos, encinas y abetos. Alamedas donde corre el agua, helechos donde rige la umbría. Musgos y limos y piedras y tierra donde acaban las palabras y la intimidad impera. Nada es solo, nadie es solo. Un abrazo todo lo abarca y tiende: nada ni nadie existen más allá del mundo que tejen, pródigas, sus manos para mis ojos.

Estructuras de los días que hacen mi ser, malabaristas del sentido. Diosas invisibles que manejan los hilos del corazón y las manijas del reloj que surcan los toboganes de la existencia, fuertes como el acero, invisibles como el mar de fondo que mece los navíos. Me arman, desde mi ventana de luna, artilugio de carne y pena: mecánica del dolor y física del desaliento. Perdí la fe por el laberinto límpido de mi mirada que apuntaba sin alcanzar… y súbitamente vio...

Repentino, un azul, en la lluvia que va cesando, rompe la bruma, y lejos, muy lejos ¡las montañas nevadas! Las altas cumbres del Monte Perdido, crisol de luz pura y blanca. Todo se mueve ahora, cambian los colores, el limo achica sus minúsculos caudales, el musgo murmura una oración de hasta luego, y las copas del bosque aspiran la luz que las ensancha. Se restituye la mañana. Una intuición de arco iris recorre las tierras en mi ventana lunera.

En la luz se erige de nuevo la vida. Asoma el vuelo agitado de las aves –arrendajos, mirlos, chochines- salpicando el éter de curvas y elipses sobresaltadas, y de trinos que enmudece la distancia.

Los ecos sordos de la nieve reverberan en mi mirada. No todo es desesperanza. Se  edifica una sonrisa en el rostro de la mañana. Nada se perdió. ¡Ya me levanto como una atalaya!

Todo me eleva y soy, con todos, hombre al fin y al cabo.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • por un momento permanecí mirando a través de esa ventana...muy bello
    Lo he disfrutado muchîsimo, mi estimado. Me recuerda a otro relato tuyo (a otros dirîa, incluso)...Me gusta el tîtulo y su manantial de poesîa. Corto pero elaborado con pinzas; bien horneado y dispuesto a servirnoslo a nosotros, a los dioses, a ti mismo. Felicidades y te sigo (aunque lentamente, como siempre).
    Relato admirable que merece ser leido una y otra vez una y otra vez. Las palabras casi ni se leen, parece como si le entraran a uno por las orejas, con tan buena musica. Abrazos.
    Qué quieres que te diga, relato bellísimo. Tienes un dominio de la spalabras que me resulta desasosegante y casi te odio. De lós hálagos más ciertos que dije en mi vida. me faltan estrellas, felicidades Zenon.
    Escribe tus comentarios...Sobrecoge este despertar tuyo, desertor de la media luna, desparrama poesia y vida sobre los surcos de tu prosa. A mi me tocó despertar sobre una avenida con un seto en medio y coches aparcados junto a las aceras, porca miseria. Así da gusto desertar. Saludos.
    Cima poética. "Las tejas... que arropan una soledad curva", y claro.."no todo es desesperanza"
  • nunca sabes si estás...

    Raices del amor, la vida y la muerte.

    meditaciones en el vórtice.

    El tiempo, esa inapelable escoba con la que dios barre nuestros primeros amores.

    Lo imposible acostumba a suceder con naturalidad. Pero un día se termina. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ (hacía tiempo que no escribía un relato expresamente para TR, amigos. Como siempre, un placer.)

    micro relato filosófico para leer en 10 segundos y pensar un poco más. triller de una desaparición.

    Tenía dejado este lugar web, al que tanto quise. Pero unos pajarillos han venido a visitar mi correo, tirando de mí. Y aquí estoy.

    El título del relato es simple. Los significados, como los días, muchos.

    No todo lo que el mar se llevó era agua y trigo limpio.

    SI TUS PROBLEMAS Y TU ENFERMEDAD NO TIENEN REMEDIO Y ACUDES AL CURANDERO...

  • 337
  • 4.55
  • 101

Mejor ir a mi blog... http://serraniadepalabras.blogspot.com.es/ o ami otro blog: http://severodiletante.wordpress.com/

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta