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4 min
Coronavirus: ¿hacia dónde vamos?
Reales |
25.03.20
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Sinopsis

Reflexiones en tiempos de cuarentena: coronavirus, cambio personal y visión del mundo y el futuro

Décimo día de cuarentena y una nueva lección: si para algo sirve encerrarse entre cuatro paredes es para conocerse mejor a uno mismo y saber con certeza la persona en que uno quiere convertirse. No niego que haya humanos ya satisfechos con lo que son, pero no creo que sea la tónica general. Siempre he pensado que la vida es como un río: fluida y cambiante. Relájate y piensa cómo eras hace diez años. O hace cinco. O incluso solo uno. Ahí tienes la respuesta.

Tu problema siempre fue la autoexigencia, querer abarcar todo y no llegar a nada en todos los ámbitos de tu vida. Las obsesiones, los miedos y las fobias rondaban tu mente y no te permitieron avanzar. ¿Presión social? ¿Miedo al fracaso? Un poco de todo, pero sobre todo egoísmo. Te vendiste al mundo como una buena persona, pero no lo fuiste en realidad. Solo fue una coraza para ocultar tus frustraciones y fingir que todo iba bien. “Soy diferente, paso de todo”, muy fácil decirlo. Sabías que era mentira. Lo sabías, pero no podías ni convencerte a ti mismo sobre ello.

Lo pasaste mal, nunca fuiste precisamente el más querido de la clase y la verdad, tuviste parte de culpa. Desde pequeño, siempre optaste por el desorden. Contra las normas, contra los protocolos, contra todo y contra todos. Creíste que eso te haría una persona especial e interesante. Todo es complicado cuando odias la forma de vida y el estilo de la mayoría. Cuando el mundo se divide en ricos y pobres y tú no te sientes identificado con ningún estereotipo. Aborreces por igual la ostentación que la identidad de barrio. Durante años, permaneciste ajeno a un mundo empeñado en dividirse en etiquetas y prejuicios. A un planeta que juzga mucho más las ideologías y las banderas que las personas.

La política es el reflejo de la calle y éste no es precisamente cristalino. Es un mundo opaco, donde los méritos se ganan con favores, honores y tratos decorosos. El imperio de las apariencias. La derrota del sentido común en todo su esplendor. Da igual los méritos que consigas si no logras gustar a tu público. Una simulación infinita llena de máscaras y doble moral. Personas que dicen quererte, pero solo aspiran a apuñalarte por la espalda. Para ellos, la vida solo es lujo, dinero y poder. Quién lo diría, en el fondo eres un revolucionario… 

Y es que tu gran obsesión es darlo todo y mejorar, sí, pero no a costa de los demás. Sería hipócrita decir que no quieres tener dinero. Lo ansías, pero a través del mérito y el trabajo. No necesitas que nadie te regale nada. La vida te ha sacudido con intensidad, pero siempre te has levantado. Y ya no vas a parar. Te has dado cuenta de que la clave no es llevar la contraria al mundo, sino denunciar sus injusticias, vengan de donde vengan. Solo así puedes empatizar y conocer de verdad a las personas. La superficie del mar está iluminada, ¿pero quién se atreve a bajar hacia el fondo? ¿Quién está dispuesto a conocer la realidad, sea lo dura que sea?

La verdad es que tienes esperanza en que el coronavirus redefina todo. Hay algo de justicia poética en que un minúsculo ser ponga en jaque las vidas de millones de personas. El poder de la naturaleza, la misma que destrozamos y desequilibramos cada segundo. Bonita cura de humildad, puesto que queremos acabar con lo que nos da la vida. No sé si lo harán los demás, pero tú ya estás cambiando. Y dicen que para cambiar el mundo, lo primero es cambiarse a uno mismo. Ya lo estás haciendo y solo queda seguir el camino...

 

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  • Si es cierto lo que dices la vida es el reflejo de lo que uno ve en la calle de lo que uno vive dia a dia me imagino que siempre pedimos mas de nosotros mismos pero a veces lo que mas fustra es llegar a una edad y tal ves no haber alcanzado todos esos suenos que hemos planeado me refiero a esa manera existencialista que tenemos de ver la vida, cuando supone que digamos hemos vivido es suficiente tal ves no hicimos esto o aquello pero hemos vivido, entonces lo que nos damos cuenta es que lo nos mata es el egoismo de una vida mejor verdad.
    Justo en la diana. Saludos
  • Reflexión personal sobre el mundo que nos rodea y la dificultad para pensar, crear o manifestarse en libertad. Con un toque de esperanza.

    Reflexiones en tiempos de cuarentena: coronavirus, cambio personal y visión del mundo y el futuro

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