cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

6 min
Ctrl Z
Varios |
18.04.22
  • 5
  • 2
  • 890
Sinopsis

El bar estaba repleto de gente aquel viernes por la tarde. En el fondo, cerca de la mesa de billar, los seis amigos rodeaban una mesa, con sus bebidas en sus manos, mientras hablaban y reían. Era una noche de viernes perfecta.

-Hoy he vuelto a llegar tarde, mi jefe empieza a mirarme como si no supiese reaccionar al despertador.

-¿Es que quieres perder tu trabajo o qué?- Le gritaba entre risas Lia a Leek.

-No joder, no es eso. Es que salgo los jueves hasta muy tarde, y luego me cuesta despertarme.

-Te lo has de tomar en serio Leek,- le susurraba Amber mientras bebía una cerveza fría cuyo envase movía entre sus manos.- es una de las peores cosas, llegar tarde al trabajo.

-Bueno Amber, lo peor es robar, o no trabajar; si llega tarde, pero luego sale tarde, digamos que compensa ¿no?- Le decía Karme mientras la miraba, con una suerte de condescendencia.

-No sé,- musitó Leek. - tendré que dejar de salir los jueves. Va a ser la única solución.

-Tampoco dramaticéis chicos,- les decía Morgana mientras buscaba entre los platos de tapas, algo que todavía quedase para picar.- le pagan un mal sueldo, ¿qué esperáis, que sea perfecto? Quiero decir, te pagan un sueldo porque esperan que hagas lo que esperan que vale ese sueldo, nada más. Ir trajeado, ser puntual, hacer todo tu trabajo es algo que se espera cuando uno cobra un sueldo más decente. Pero en este caso, no. Leek, por mí puedes seguir llegando tarde,

-Ya salió la empresaria, claro como tú eres dueña de tu destino te puedes permitir llegar tarde. Pero resulta que el resto de los mortales no. A los demás nos toca apechugar guapa.- Le decía Lia mientras Morgana miraba hacia el techo como intentando restar importancia a sus palabras.

-Venga chicas, tampoco es para tanto. Te paguen mucho o poco, la puntualidad es obligada. Yo creo que es una forma de valorar el trabajo que tienes e incluso de valorarse a uno mismo ¿no?- Las palabras de Karme resonaron en toda la mesa con la aprobación a modo de gesticulación de casi todos.

El bar estaba lleno, en la mesa de billar de al lado un grupo de chicos jugaban mientras gritaban y se reían. Daban golpes con los palos, con fuerza, y metían las bolas en los agujeros haciendo el mayor ruido posible. La barra estaba llena de chicas y los camareros iban sirviendo bebidas bajo el grito de la turba que les reclamaba algo que beber. Era una noche salvaje que sólo tenía significado entre aquellos jóvenes que huían de sus hogares para encontrarse con la incertidumbre del futuro inmediato. Aquel salvaje: “no sé qué va a pasar”.

Y entonces Morgana se fijó en Indal. Había inclinado su silla hasta apoyarla contra la pared y miraba el lugar, lleno de gente, sin prestar demasiada atención a sus amigos.

-Oye ¿Y tú qué Indal? ¿Qué opinas?- Le gritó Morgana a modo de invocación. Muchas veces le costaba hablarle porque sentía que, en algún momento, los demás se darían cuenta de lo enamorada que estaba de él.

-No sé...- Indal aquella noche no parecía estar allí.

-¿No sé? Venga Indal, que tú puedes mejorar eso.- Le dijo Amber desde su lado.

-Déjale Amber, a lo mejor no quiere participar. Hoy ha sido un día muy duro y bueno, pues eso...- Morgana cortó en seco sus palabras. Miraba a Indal y no podía reprimirse. Sentía que cada paso que daba era para tropezar. No sabía cómo dejarle ver que le gustaba.

-La verdad es que de todos los poderes posibles, me gustaría tener uno solo.- Les dijo Indal.

-¿Un poder, a qué te refieres?- Le interrumpió Lia.

-Sí, me gustaría tener el poder del control Z...-

Todos se le quedaron mirando como si no le entendiesen, excepto Leek que le sonreía, pues ya sabía la historia...

-Cuando en tu ordenador escribes y te equivocas al borrar o modificar algo, siempre puedes pulsar las teclas Ctrl y Z y eso sirve para deshacer las últimas acciones de escritura. Me gustaría poder hacer eso en mi vida cotidiana. Vas a llegar tarde y antes de que tu jefe te eche la bronca, Ctrl Z y ya está. Es como esta bebida que me estoy tomando, en el fondo me hubiese gustado pedir otra; pues Ctrl Z y ya. Pero no para todo, sino para las acciones más inmediatas. Pero al menos así, mi vida no sería el desastre tan destructivo como lo es ahora. Pagaría el alquiler a tiempo, no me enfadaría con la gente, no me olvidaría de hacer la compra o de poner la lavadora. O de fregar los platos. Y si dijese algo inapropiado siempre podría pulsar esas dos teclas y “voilà”, asunto arreglado.

Amber y Lia no podían para de reír.

-Genial Indal, en serio, eso solucionaría muchos problemas. En serio, genial.- Le gritaba Lia.

-Si lo pensáis seriamente,- les dijo Indal- es la solución definitiva a muchísimos problemas. Uno podría hacer algo y, si la cosa no sale como uno espera o se arrepiente a última hora, podría modificarlo ¿no?- Dijo mientras miraba a Morgana, al tiempo que le guiñaba un ojo con una leve sonrisa.

Morgana sintió que se estaba poniendo colorada y cogió su bebida y bebió mientas miraba hacia otra parte. Pero en su interior, su corazón latía con fuerza.

-Bueno, eso ayudaría sí, en una buena parte de las cosas, pero en la vida quizás algunas cosas no convendría deshacer nada ¿no crees?- Le dijo Leek mientras le sonreía.

El bar seguía repleto de gente y los tipos que jugaban al billar seguían golpeando las bolas con fuerza, con sus palos. Indal se levantó a por otra bebida y al pasar al lado de Morgana, le acarició el pelo. Ella se giró y observó cómo se alejaba hacia la barra. Esa noche, si no estaba muy borracha, le diría que le gustaba. Indal nada más llegar a la barra, se abrió paso entre las personas que habían por allí y levantó la mano buscando un camarero.

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 74
  • 4.67
  • 16

refugio[a]post[.]com

Tienda

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta