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10 min
Cuaderno de campo
Amor |
12.07.13
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Sinopsis

Muerte de un naturalista.

C de C de JMB.

Viernes, siete de junio de dos mil trece, 17:00. Oculto tras los carrizales que crecen en la orilla del embalse observo con el telescopio a un gran grupo de fochas y azulones, más de cien individuos; sorpresivamente aparece un azor (Accipiter gentilis) que baja picando a gran velocidad directo hacia las aves acuáticas; un grupo de seis fochas comunes (Fulica atra) se percata de la acometida y llevadas del pánico comienzan a chapotear con fuerza para salir del agua y huir hacia el carrizal cercano, pero el predador cae pesadamente sobre una de ellas que (todavía dibujaba corazones en el agua con la punta de los dedos) apenas se había elevado un palmo; la focha negra con su pico blanco arrecia con violentos aleteos que no logran desembarazarse de la rapaz, luego se sumerge y bucea enérgicamente hacia el interior del embalse tratando de ahogar a su agresor que, a pesar de verse totalmente hundido, resiste con empeño feroz y consigue por momentos sacar la cabeza del agua sin liberar a su presa, tomando unos gramos de aire que le salvan la vida pues a la focha ya no la suelta, y ésta, aunque no rendida agotada, se ve en la necesidad de subir a la superficie a respirar pero ahora el azor, horro de ahogadillas, no lo consiente y sujetándola fuertemente con las garras la mantiene con la cabeza debajo del agua hasta que ahogada muere y cesa su resistencia. El azor, jadeando con audibles ¡piii! y visiblemente excitado por la lucha salvaje regresa lentamente a la orilla paleando con las alas y arrastrando la caza; cuando el cuerpo inerte toca el fondo sube sobre él y con el agua al pecho se para a recuperar el aliento durante diez minutos; al fin saca a la focha del agua, comienza a desplumar la pechuga del ave y come las partes más sabrosas; mientras, desde el agua, la tierra y el cielo una multitud de fochas, ánades y cornejas convocadas en misterioso concierto solidario alrededor del festín chillan y gañen con estruendo al azor impasible. Después de una hora, y quedando todavía la mayor parte del animal intacta, el azor levanta las alas y se marcha. Por su gran tamaño y el color ambarino de sus ojos diría que era una hembra ya bien adulta. 

Domingo, nueve de junio de dos mil trece, 05:00. Estoy escondido detrás de un chaparro de encina que me sirve de puesto de vigía, inmóvil y en silencio, en medio de una ladera con una pendiente de unos veinte grados de desnivel ocupada por la lengua de un bosque de pinos carrascos (Pinus halepensis) y encinas (Quercus ilex); hacia el horizonte inabarcables superficies despejadas dispuestas para recibir el cereal que ya asoma, quince metros más abajo de mí en la ladera se alza un pino cuya copa (ahora a la altura de mis ojos) oculta un nido donde el año pasado una pareja de azores criaba un pollo que luego fue muerto a manos de un hombre cuando tenía dos semanas de vida; un desconocido desbarató el nido a pedradas provocando la caída del pollo, llevándoselo para darle muerte en otro lugar.

05:10. He salido de mi casa en el pueblo a las dos de la mañana, casi tres horas de camino que conozco bien por lo que la negrura de la noche no me ha estorbado, y me he adentrado en el bosque hasta esta chaparra tratando de hacer el mismo ruido que haría una garduña, habitual cazadora nocturna; si hay azores no se habrán alertado; esta es la única manera no agresiva de acercarse a un nido en época de crianza. Pero en realidad todavía no sé si se ha reparado el nido y ha sido ocupado por la misma pareja del año pasado o si se abandonó definitivamente desde el destrozo criminal, las incesantes lluvias de esta primavera me han impedido acercarme hasta ahora. Aún la noche cerrada, me toca esperar a que claree, mudo y sosegado, los prismáticos y el macuto con el agua y las manzanas a un lado, mientras tomo apuntes en el cuaderno de campo, apenas necesito luz para escribir.

05:30. La fantástica observación de hace dos días en el embalse me aturdió, la lucha titánica que presencié entre el azor y la focha común revienen incesantes sobre mí con una impresión de verismo fotográfico; todavía diviso admirado a la a la gran hembra de ojos de fuego dentro de la laguna, aupada sobre el cuerpo desfallecido de su presa, con el pecho festoneado por decenas de gotas de agua enhebradas como un collar de mínimas perlas que sublima su figura laminada blanca y gris; es aquel maravilloso testimonio lo que me ha vuelto a traer a este lugar de triste recuerdo, con el deseo de comprobar si intentan sacar una nueva pollada, a pesar de todo.

05:35. La belleza sin cuento de los animales salvajes en la naturaleza es también la expresión del código de leyes que rige su devenir; porque en el bosque hay ley y vara de medir; la vida se desarrolla a la par con esplendor y crueldad en constante lucha por la supervivencia propia a costa de la vida de los que le sirven de alimento; todos los seres del bosque conforman una pirámide donde los distintos niveles determinan la posición relativa entre ellos, quedando su suerte condicionada. Pero en medio del concierto natural los cazadores furtivos trastornan irremediablemente el equilibrio con sus intervenciones primitivas y bestiales, su menosprecio al patrimonio común, a la naturaleza.

05:40. El descubrimiento de la muerte criminal de aquél pollo de azor me enfureció y ciego de indignación emprendí una actividad frenética para encontrar al responsable y exigir a la justicia su castigo por tratarse de un ave protegida; publiqué artículos de denuncia en los periódicos locales llamando a la conciencia y la colaboración de los lectores; al fin, un guardia civil que resultó ser también aficionado naturalista atendió mi constante plañir, me localizó y brindó su ayuda de forma privada (sin conocimiento de sus superiores); así averigüé que el dueño del pinar había solicitado a las autoridades licencia para talar pinos y le fue denegada precisamente por la existencia del nido de azor. No obtuve otros indicios y, sin más que íntimas convicciones, nada podía reprocharle a aquel hombre.

05:45. Finalmente, como casi siempre, el “azoricida” se salió con la suya; solo espero que haya sentido mi aliento sobre su cogote y que considere si la próxima vez volverá a tener tanta suerte, porque seguro que yo estaré cerca.

06:00. Ya se anuncia el crepúsculo de la aurora, y aunque entre tinieblas con los prismáticos he conseguido ver al menos un azor adulto echado en el nido (¡parece que volvieron!).

Pero… ¡QUÉ!

oigo pisadas a mi espalda,

dios mío,

quién puede ser,

a estas horas,

en este lugar apartado,

antes de volverme quiero dejar esto escrito, no sé qué puede pasar después

(tengo miedo),

voy a girar la cabeza un instante.   

¡¡¡UN HOMBRE ME ENCAÑONA CON UNA ESCOPETA!!!

____________________________________________________________________________ Lo que me revienta es, aparte de lo pesado que se puso el año pasado con aquel pollo, que no fuera capaz de reconocerme en el vértice de la pirámide y tampoco de verse él dos escalones más abajo; este año el pollo de azor se libra porque habrá comunicado a algún compañero su intención de visitar el nido y si lo encuentran arrasado les puedo dar ideas para llegar hasta mí. El cuerpo de este desdichado lo he arrojado en un sembrado cercano; antes de un día será localizado y comido por los buitres, su blanca osamenta entre las calizas blancas, dentro de dos me pasaré para esparcir restos y calavera, si quedara; este final no le habría disgustado al naturalista; y este cuaderno de campo, al que le falta un trozo de la primera hoja, lo colocaré en mi librería… junto a los otros.

____________________________________________________________________________En Sepúlveda, Segovia, a diecisiete de junio de 2013.

Juzgado de Instrucción número uno de Sepúlveda.

Diligencias previas número 123/13, por homicidio-asesinato.

Ante mí la Secretaria del Juzgado, dispongo: el presente “cuaderno de campo” descubierto durante la diligencia de inspección judicial del domicilio del acusado incorpórese a los autos como prueba documental de cargo, y facilítese copia del mismo al ministerio fiscal y al abogado defensor; entrégueseles también copia de la resolución por la que Su Señoría acuerda el ingreso en prisión incondicional del acusado. Respecto de los otros “cuaderno de campo” descubiertos junto al primero incóense diligencias separadas para cada uno. Requiérase a la Guardia civil del término para que peinen nuevamente la zona incrementando los medios y amplíen el área de búsqueda si fuera preciso; no debe ignorar el comandante que es fundamental para la causa obtener una evidencia física, aunque sea minúscula, de la víctima. Está el sello del Juzgado, firma la Secretaria judicial doña María Ángeles Albertos.

__________________________________________________________________________ Temprano por la mañana, una de las primeras del verano, despejada y con leve brisa, una preciosa hembra de azor adulta vuela hacia su nido llevando entre sus garras un trozo de carne del tamaño de una rata o un conejo pequeño; lo deposita junto al pollo, que luce las primeras plumas; la madre le acerca el pico al cuello amorosamente, éste se deja hacer; la resina despide jóvenes aromas dulzones; después da media vuelta, observa el estado del nido y salta, vuela rápida pegada al suelo umbroso de la floresta, sorteando con destreza los innumerables troncos de los pinos, alcanza el límite del bosque y se zambulle en el cielo azul. El pollo observa con ojos acerados, la mirada extrañamente lejana, la carne que ha traído su madre; bien conoce que es una mano humana, sus cuatro dedos (falta uno) cerrados sobre sí aprisionan un trozo de papel; si supiera podría leer en él “C de C de JMB”; no lo picotea, no tiene intención de comerlo, reconoce la mano de su hermano mártir.   

 

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  • Después te comentaré el relato que llevo algo de prisa. Tan solo me pase para contarte. No soy muy aficionado a los hiperbreves, pero debo reconocer que es un género distinto y gente como B. Casares, A. Monterroso y el mismo G. Márquez han hecho sus pinitos en el genero, bueno, supongo que el hiperbreve no tiene la facultad de permitir largos ensueños con la lecturas en siestas veraniegas. Ah me olvidaba lo de Dulcinea es toda una anécdota. Tengo una amiga con la que desayunaba casi todas las mañanas, una señora que fue maestra allá por los años de la posguerra, murió hace menos de un año con 98, pero tenía una lucidez envidiable y según ella, era una estudiosa del Quijote. Yo no lo creo que pero las anécdotas y los comentarios que me hacía eran sorprendentes y divertidos, el del origen del nombre de Dulcinea me hizo reír tanto que usé la facultad que tenemos los que escribimos y que no es otra que plasmar en blanco sobre negro, verdades y mentiras con el único propósito de soñar y a veces homenajear con ello. Va por Doña Encarna pues. Saludos amigo.
    Me encantó, y para despiste mío, no había leído la síntesis, así que fue toda una sorpresa el relato y su desenlace. Sintonizo mucho con los amantes de la naturaleza, así que esta historia me ha conmovido de modo especial... Felicitaciones, y gracias por visitar mi rincón de historias... Un abrazo.
    Según lo prometido leo otro de tus relatos, en esta ocasión, con tintes científicos relativos al estudio de los seres vivos. Aparte de la visión técnica del naturista asesinado de manos del desaprensivo de turno, o de los autos judiciales, el relato tiene un estilo narrativo muy curtido, digno de un escritor de prestigio. Por otra parte, dado tu interés inicial, te comunico que he seguido escribiendo mi particular saga de El Padrino, la cual te invito a leer cuando desees. Un saludo.
    Hola J.M.: Tenía pendiente desde hace tiempo hacer un comentario a ésta entrada tuya, que tanto tiene que ver con mi propia vida, y cuando he llegado me encuentro con esa gran cantidad de cosas que ya te han dicho.- Comparto la mayoría de ellas y por tanto no las voy a repetir; me hallo entre las personas que aman la Naturaleza en general y a las aves en particular, por tanto me ha encantado tu relato. Te hago un par de apuntes: en el primer párrafo aparece la palabra "horro", que no se con exactitud cual es el fallo y más adelante en el párrafo que se inicia a las O5:30, aparecen dos veces seguidas " a la a la" y por último una duda que tengo es si no debería haber signo de interrogación en "quién puede ser...En fin, pequeños detalle que no desmerecen en escrito pero que pueden ayuddrte a completarlo.- Mis felicitaciones y hasta la próxima.- Un saludo
    Muy buena descripción de ambientes y especies, el relato te deja con la rabia de la injusticia, cometida contra alguien que ama a los animales y es exterminado junto a ellos. Las especies protegidas están protegidas por razones que nos vinculan directamente con nuestro papel como seres capaces de intervenir y modificar grandemente los ecosistemas y estas especies deben ser intocables.
    Sin duda que tenes estilo y mucha observación. Te felicito porque se nota que amas lo que haces. Gracias por leerme y me encantan tus opiniones.
    Un relato para el que ame los animales. Nunca había leído algo así, realmente no es que lea mucho, pero siempre es bueno leer de todo y encontrarse con nuevas narraciones. PD: Gracias por la corrección.
    Me ha encantado tu relato, escribes genial. Besazos y espero que sigas escribiendo tan bien como lo haces.
    Querido Boy: ¡admirable! Con ecos de Rodriguez de la Fuente (¿tienes edad para haberle escrito los guiones?), de Santa Teresa de Jesús (qué exaltación en la contemplación), de Carvallo (¡y con asesino!). Realmente me ha gustado este escrito tuyo. Pienso si desde la ventana de tu estudio puedes contemplar, como yo, un paisaje de carrascas (aquí, encinas) y caxigos (acá, robles) e infinidad de pájaros que planean, vuelan o revolotean, según su naturaleza sea. Es de una belleza enternecedora tu descripción, no del paisaje, sino de la emoción que embarga al personaje. Te felicito; seguiré tus publicaciones... Un abrazo. Josep.
    Me encanta la fluidez de la estructura, y la chicha de dentro. Buenos giros.
  • Son animales de otro mundo.

    Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y... Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo; pero el minuto inicial, cuando el copo tibio y bullente encubre una presencia inajenable... Como un poema en los primeros minutos, el fruto de una noche de Idumea: tan de uno que uno mismo... y después tan no uno, tan aislado y distante en su llano mundo blanco tamaño carta. CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS (Bestiario, 1951); Julio Cortázar.

    Es cierto, no me hago caso, pero el relato me salió solo, yo ahora me desconecto hasta la próxima semana y no sabía qué hacer con él (en fin, excusatio non petita...). Después del primero (stavros) y el segundo (zenon), aquí os ofrezco el tercer capítulo de la serie. Un saludo cordial.

    ¡Aquí te traigo el hijo de una noche idumea!/ Desplumada, con su ala que sangra y que negrea/ en los cristales, de oro y aromas abrasados,/ en los tristes aún, ¡ay!, vidrios empañados,/ cayó, sobre la lámpara angélica, la aurora./ Cuando de la reliquia se ha hecho portadora/ para el padre que adversas sonrisas ha ensayado,/ la soledad azul y estéril ha temblado./ ¡Ay, acoge la cuna, con tu hija y la inocencia/ de vuestros pies helados, una horrible nacencia!/ ¿Con tu voz clavicordios y viola imitarás,/ y con marchita mano el seno apretarás/ donde la mujer se ha hecho sibilina blancura/ para labios que de aire azul quieren hartura?/ DON DEL POEMA; Stéphane Mallarmé.

    “Código de error” es una expresión del ámbito de la informática. Aparece en los lenguajes de programación más populares cuando surge un fallo de hardware, software, o una entrada de datos incorrecta del usuario, que pueden dar lugar al colapso del sistema. Habitualmente se manifiesta sobre una pantalla de color azul o negro, en la que tras un texto de cifras y letras se descubre la expresión “CÓDIGO DE ERROR” (o “STOP”), seguido de letras mayúsculas, guiones y números, que son las que se corresponden con el concreto mensaje de error en una aplicación específica; aunque no suelen identificar exactamente el fallo en cada supuesto, sí orientan sobre la parte de la estructura donde debe buscarse para dar con él. Lógicamente, el concepto de código de error es extensible a cualquier sistema de lenguaje que pretenda proporcionar satisfacción al usuario, y que contenga, al menos, un codificador, un emisor, y un receptor. En cada sistema de lenguaje el código de error se expresará, cuando aparezca, no con series de números y letras, sino con los elementos propios de su naturaleza y conforme a sus previsiones. El texto del Requerimiento, que era leído a los indios por las tropas españolas poco antes del inicio de cada enfrentamiento, ha sido transcrito en cursiva en el presente relato, y está tomado de las notas complementarias (concretamente la número 31-111) redactadas por José Miguel Martínez Torrejón a la obra de Fray Bartolomé de las Casas, “Brevísima relación de la destruición de las Indias”, publicada en la edición del año dos mil trece de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española de la Lengua, junto con la Editorial Galaxia-Gutenberg, SL, y Círculo de Lectores, SA.

    El título es elocuente, así que aprovecho para felicitar el año próximo a ellas y ellos, deseándoos muchos relatos afortunados (y yo que los lea). Saludos.

    Un homenaje de los butroneros neoyorquinos a su artista y su cuadro más celebrados.

    El amor todo lo puede, a su manera.

    Excusas gloriosas para ocultar pecados horribles; y a veces no nos gusta cómo salimos retratados.

    porque humanos hermanos, y aunque Caín le mató, Abel le acompaña en el infierno y abrazados lamentan su suerte; trata de cómo, en un momento de flaqueza hija de la frustración, los hombres trastornan su vida y fugaces asomos de sensatez no bastan para revertir la tragedia que se abalanza sobre ellos; y enseña también que quien comete una injusticia contra otro aflige a su hermano y deja ver la podredumbre de su alma insolidaria, aviesa y fratricida; pero no vacilen y adéntrense, apresten todos sus cinco sentidos y disfruten de esta obrita que les ofrezco para su complacencia, y acomódense porque la función va a comenzar…¡ya!

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