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3 min
Cuando se cierran mis ojos...
Suspense |
15.09.20
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Sinopsis

Cuando se cierran los ojos pueden ocurrir eventos inexplicables a nuestro alrededor, eventos que solo por podemos sentir y escuchar, eventos que jamás veremos por medio de nuestros ojos.

La noche llegó de imprevisto. La faena de la mudanza y el oficio de desempacar me había distraído, sino fuese por la tenue oscuridad que se empezó a apoderar de mi nuevo hogar, no hubiese caído en cuenta de lo tarde que era. Dí por terminado el trabajo. Todo un día entero y aún quedaban cajas por desempacar. A pesar de vivir solo, tenía mas objetos que vida social. Mi nuevo hogar era grande: tenía una sala que se unía al comedor y luego terminaba en una hermosa cocina. Las habitaciones se encontraban en el segundo piso, la principal constaba con un hermoso baño de gran tamaño. Era encantadora y todo lo había conseguido por un muy buen precio. Subí las escaleras y entré a mi cuarto. Ya en el baño me desnudé y entré a la ducha. El agua caliente salió de inmediato. Me confortaba su temperatura, sobre todo para mis piernas cansadas. Enjaboné mi cuerpo y tomé el shampoo. Cogí una pequeña cantidad y me la apliqué cerrando mis ojos, evitando que no entrara nada de jabón. Con los ojos cerrados entré mentalmente en oscuridad. Los oídos se me agudizaron, escuchando la manilla y el chirrido de la puerta al abrir. De inmediato abrí mis ojos, corrí la division del baño y me asomé. Pero, no había nada ni nadie. Sentí un ardor en mis pupilas por culpa del jabón. De inmediato involuntariamente los volví a cerrar y entré de nuevo al agua, esta vez estaba atento ante cualquier ruido que no fuese el del agua que salía del grifo. Fue cuando de pronto escuché el sonido deslizante de la división, como si alguien la hubiese abierto para entrar. Me giré de inmediato y miré, todo seguía normal; La división estaba cerrada. Sentía un escalofrío recorrer mi espinazo mientras mi corazón latía a mil por horas. Hubiese salido de allí de inmediato pero, aún tenía jabón en mi pelo y rostro. Me metí rápidamente al chorro y, aunque trataba de no cerrar los ojos, hubo un momento en que lo tuve que hacer. Fue cuando sentí la peor de las sensaciones, la peor experiencia sobrenatural en mi vida. Una respiración escuché a mi espalda. Tan fuerte que pude percibir su macabro aire. Había sonado como un suspiro infernal. Todo mi cuerpo se erizó, y en un santiamén, salí del baño con miedo, con pavor. Pensaba que pasaría en la noche cuando duerma, que pasaría cuando se cierren mis ojos.
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