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9 min
Cuento de la pequeña castañita
Reflexiones |
24.09.12
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Sinopsis

No hay nada mas importante que creer en tus sueños.

Erase una vez que se era un castaño que se encontraba situado en un valle perdido de una región olvidada donde poca gente conocía, entre aquel castaño nació un día una pequeña nuez, algo diferente a las demás, mientras todas sus compañeras aspiraban a ser un nuevo castaño en un futuro, ella solo pensaba en disfrutar de los días de sol, de los cuentos que relataba la luna cada noche haciendo que se agarrase fuerte a su vallan para no dejar jamás aquella vida, ella no quería dejar su rama, sus compañeras pese a las burlas de estas, dejar a su castaño que le había dado la vida y protección, el que lo aupaba a lo mas alto de aquel valle donde podía contemplar todo aquello que amaba.

    - Castañita, ¿qué te ocurre, por que estas tan triste?, le pregunto la luna.

   -  No quiero que cuando llegue mi tiempo al igual que mis hermanas caer al suelo para poder formar un nuevo árbol, solo quiero seguir disfrutando de la vida como la conozco ahora.

-         ¡Pero siempre ha sido así!.

-         Si, pero yo no soy como las demás, yo soy diferente, rara, no quiero decir que ser rara sea malo, solo especial.

-         Pero es tu destino, castañita.

-         Me niego a cumplir con mi destino, nadie me pregunto ¿qué deseaba yo?, y no deseo lo mismo que las demás.

Sus hermanas castañas al oírla murmuraban entre ellas.

-         Mira lo que dice la señorita “especial”, que ella no quiere ser un castaño.

-         ¡Desde luego desde su nacimiento siempre fue algo rarita!.

-         Nuestro destino es ser un castaño y poblar este valle de castaños para perpetuar nuestra especie.

-         ¿Quién se cree que es ella para negarse a cumplir con su cometido?.

-         Da igual hermanas cuando llegue su momento la madre naturaleza hará que su destino se cumpla, ella no puede evitarlo.

Y como proveyeron sus hermanas cuando llego su tiempo las castañas fueron cayendo sistemáticamente del árbol, el momento de maduración y la ayuda del aire que se levantaba en aquella época fue acelerando el proceso paulatinamente.

-         ¡No quiero, no quiero!, se decía la pequeña castaña así mismo y se aferraba con toda fuerza al castaño que la engendró

-         No te aferres a mi hija mía le decía el castaño a su hija.

-         ¡No, no y no, me niego¡.

Todas sus hermanas fueron cayendo de una en una hasta que solo la pequeña e indefensa castaña fue la única que quedo en el árbol, aferrándose con las pocas fuerzas que le quedaban.

Un día un cuervo que paso por allí, se poso en la rama del castaño y viendo que solo una castaña quedaba en aquel árbol, la asió por el pico y salió volando con ella mientras escuchaba a lo lejos:

-         ¡Veis hermanas lo que le a ocurrido a la castañita por negarse a cumplir con su destino!.

-         ¡Te dije hija mía que te dejases caer junto con las demás!, gritaba el castaño al aire.

El cuervo volaba con su botín cruzando valles y montañas hacia su hogar con la pequeña castaña en el pico, pero lo que no pudo ver fue el águila que la atrapo dejando caer así a la castañita.

Esta cayo en el suelo recién llovido haciendo que se enterrase por completo dejando de ver durante un tiempo todo aquello que amaba, el calor del sol, la belleza de su valle, incluso perdió las conversaciones que tenia a diario con su amada luna y se dejo abatir por la mas grande de las tristezas.

El tiempo transcurría y la pequeña castaña empezó a recobrar sus fuerzas, cada día se encontraba con mas animo, notaba como algo nacía en su interior que la obligaba a luchar por sobrevivir y lucho, lucho como nunca creía que podía hacerlo.

De ella empezaron a brotar raíces que le daban la fuerza por medio del alimento del suelo para salir de aquel suelo cenagoso, y un pequeño tallo empezó a surgir de la tierra.

No sabia el tiempo que había transcurrido, pero de nuevo allí estaba el sol, un rió pasaba cerca de donde se encontraba.

Y cada día según crecía y alargaba su tallo descubría cosas nuevas, volvió a hablar de nuevo con su amada luna, su amiga sin condiciones que tanto había echado de menos.

Y en eso que empezaron a nacer ramas de su todavía delicado tallo, después vinieron las hojas que le permitieron crecer con mas rapidez y en uno de esos días la vio.

A unos metros de donde el castaño empezaba a dejarse ver ante todos se asentó una familia de humanos que venia buscando un valle fértil donde asentarse y poder cultivar la tierra y entre ellas venia una niña de pelo rubio alargado que correteaba alrededor de sus padres diciendo:

-         ¿Ya hemos llegado papa, es aquí?.

-         Si, hija mía este creo que es un buen sitio donde construir nuestro nuevo hogar, el rió esta cerca para tener el agua suficiente que necesitemos para nosotros y los animales y poder regar la tierra donde sembrar nuestras semillas. Pondremos la casa aquí y aquel castaño joven nos dará la sombra necesaria en los meses de mas calor.

-         ¡Se están refiriendo a mi!, se decía el castaño ante la posibilidad de que la niña se quedase a vivir cerca de el.

Los días fueron pasando, la cabaña de la familia fue tomando forma hasta que pronto estuvo totalmente terminada, las semillas dieron su fruto como el padre había pronosticado ayudado por la fertilidad de aquel valle y el agua fresca que corría por el rió, los animales tuvieron descendencia para suministrarles aquello que la tierra no podía darles y el castaño crecía y crecía al igual que lo hacia su amada,  ya que un día tuvo que reconocer que se había enamorado de aquella niñita que un día llego a su valle para alegrar su existencia, hacia tanto de eso y ella ya era toda una mujer.

El castaño disfrutaba con todo lo relacionado con Luna, ya que así se llamaba aunque ahora ya era toda una mujer de 25 años.

Una de las cosas con las que mas disfrutaba Luna era bañarse en el rió para calmar el incesante calor del verano y después escribir apoyada sobre el tronco del castaño cobijada del sol de aquella época, era su estación preferida y la del castaño que podía sentir su cuerpo en contacto con el de Luna.

Un día un joven vecino empezó a visitar a Luna para conversar con ella, cada vez estaba mas tiempo con ella, y eso enfurecía al castaño, el no comprendía que veía ella en aquel chico.

Pero poco a poco empezó a comprender que aquel hombre hacia feliz a su amada Luna y el solo deseaba la felicidad de aquella persona que amaba por encima de todo, el había crecido tan fuerte y alto para poder ver a Luna cada vez que se alejaba de el, para poder disfrutar de sus primeras carreras en el valle, su primer baño en el rió, su risa ante el primer nacimiento de un animal en la granja, y ahora empezaba a entender que si aquel hombre hacia feliz a su Luna, el era feliz.

Pronto su pequeña Luna se caso con aquel hombre y construyeron su casa cerca del castaño ya que ella no quería renunciar a su valle y abandonar aquella tierra donde había sido tan feliz y ante su insistencia el hombre empezó la construcción de la casa donde vivirían los dos.

Luna cada tarde cogía su mecedora y se sentaba al cobijo de su castaño a escribir su diario donde reflejaba todo lo que vivía, lo que sentía, todo aquello que rondaba su bella cabeza y el castaño.

Un día el castaño oyo a su amada Luna gritar e intento arrancar sus raíces de la tierra e ir en su defensa, pero por mucho que lo intento le fue imposible conseguirlo pese a que lo intento como jamás había intentado hacer algo en su vida, pero hasta día mas tarde no entendió que el dolor de Luna no era por un sufrimiento que alguien le estaba proporcionando si no por el nacimiento de la pequeña Luna.

El día que vio a Luna y su hija sentadas por primera vez contra su tronco comprendió que si desde pequeña no se hubiese opuesto con todas sus fuerzas en negarse a su destino no habría sido arrancada por aquel cuervo, no habría caído a aquel valle, no habría conocido a su Luna y no habría descubierto la felicidad que había rodeado a su vida, a veces  creer firmemente en algo  es fundamental para nuestra vida.

 

 

 

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Comentarios
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  • Hermoso
    Escribe tus comentarios...Lo cierto es que al principio del relato llegué a pensar que era una moraleja para aceptar ese supuesto destino, pero al final me encanto el mensaje que anima a no sucumbir a él.
    Muy bello
  • Mi hermano Jero (Cometa) es quien escribe aquí, yo publico los relatos de su libreta aunque no de forma cronológica y valoro otros para poder seguir publicando mientras él se recupera

    Mi hermano Jero (Cometa) es quien escribe aquí, yo publico los relatos de su libreta aunque no de forma cronológica y valoro otros para poder seguir publicando mientras él se recupera

    Mi hermano Jero (Cometa) es quien escribe aquí, yo publico los relatos de su libreta aunque no de forma cronológica y valoro otros para poder seguir publicando mientras él se recupera

    Con el tiempo he preferido los relatos que destaquen preferiblemente el interior de cada personaje más que sus vivencias en sí, ya que creo que ese es un mundo tan grande como intensas las historias, creando la pregunta eterna ¿realidad o ficción?

    Con el tiempo he preferido los relatos que destaquen preferiblemente el interior de cada personaje más que sus vivencias en sí, ya que creo que ese es un mundo tan grande como intensas las historias, creando la pregunta eterna ¿realidad o ficción?

    Mi hermano Jero (Cometa) es quien escribe aquí, yo publico los relatos de su libreta aunque no de forma cronológica y valoro otros para poder seguir publicando mientras él se recupera

    Mi hermano Jero (Cometa) es quien escribe aquí, yo publico los relatos de su libreta aunque no de forma cronológica y valoro otros para poder seguir publicando mientras él se recupera

    Mi hermano Jero (Cometa) es quien escribe aquí, yo publico los relatos de su libreta aunque no de forma cronológica y valoro otros para poder seguir publicando mientras él se recupera

    Mi hermano Jero (Cometa) es quien escribe aquí, yo publico los relatos de su libreta aunque no de forma cronológica y valoro otros para poder seguir publicando mientras él se recupera

    Con el tiempo he preferido los relatos que destaquen preferiblemente el interior de cada personaje más que sus vivencias en sí, ya que creo que ese es un mundo tan grande como intensas las historias, creando la pregunta eterna ¿realidad o ficción?

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