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2 min
Cuervo
Poesía |
01.03.16
  • 4
  • 5
  • 1256
Sinopsis

Que maravilloso, por Dios;

un único hombre,

mi verdadero amor,

moría por estar contigo,

estar solos por siempre los dos.

 

Alborotabas mi corazón, con tan solo un verso;

estremecías mi cuerpo con una caricia,

despertabas el fuego dentro de mi con un beso,

¿algún momento me dejarías?, rogaba por no conocer ese día.

 

Advertiste tu maldad, indicaste tu crueldad,

mas no te creí y confié plenamente en ti.

 

Las voces egoístas y envidiosas trataron de separarnos,

nos veían como cuervos en lo alto de los pinos,

obligándome a que te dejara y todo olvidara.

 

Empezamos a planear nuestra vida desde muy temprano,

a desear ese día, el que nos vean por siempre tomados de la mano,

sin importar la penumbra en la que me envolvías, yo te creía.

 

¿Eras mi alma gemela?,

¿cómo puede ser un amor tan cruel?,

eras mi dueño y no podía escapar de esa cárcel,

corregías mis errores obligándome, subyugándome,

me incrustabas mentiras en los ojos y después secabas mis lágrimas,

prometías la vida y la muerte en mis manos,

me obligabas a beber ese veneno que me arrebataba conocimientos.

 

Pasaron los tiempos que no volverán,

entonces empecé a despertar,

a caminar sin tu ayuda,

y a descubrir la realidad de mi vida.

 

Me vigilabas y controlabas hasta mi respiración,

levanté la vista y me encontré a un cuervo en el pino,

ese cuervo que me quería sacar los ojos, eras tú,

y escuche las voces que a gritos imploraban mi rebelión.

 

Di la vuelta a la otra cara de la moneda,

empecé a utilizarte y marcarte mi dolor,

te hice llorar, que te arrepintieras,

me sentí poderosa y rompí esa cadena.

 

Pero que ingenua al pensar que algo pudo cambiar,

fui tonta al no ver que esa moneda era la misma en la otra faz.

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