cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

4 min
DE CARTÓN PIEDRA
Amor |
14.08.07
  • 3
  • 5
  • 961
Sinopsis

“Era la gloria vestida de tul,
con la mirada lejana y azul,
que sonreía en un escaparate,
con la boquita menuda y granate.”


Joan Manuel Serrat




      Ahora todo era de color blanco, pero no siempre había sido así en la vida de Nicanor Boldrini. Es cierto que hasta sólo hacía unos meses su vida había transcurrido en un tono pastel bastante indefinido, y es que decir pálido puede resultar demasiado cruel.

      Su infancia como sexto hermano en una camada de ocho junto con su carácter poco impetuoso y marcadamente introvertido habían dado como resultado un tipo sin aspiraciones y con la obsesionante sensación de no trascender. Nada de lo que hacía tenía mayor importancia ni dejaba huella alguna por donde pasaba.

      Ya hacía años que había perdido todo contacto con sus hermanos, estos ni siquiera se molestaron en llamarle el día en que su madre murió y la enterraron junto a su padre. Tal era la distancia que les separaba a uno de los otros.

      Así pues, Nicanor Boldrini, a sus cerca de cincuenta años, se había inmerso en una rutina soporífera e invariable. A todos lados iba con sus pantalones de pana desgastados caídos a media cadera, remetiéndose la camisa de franela amarilla a cada paso que daba, y es que Nicanor Boldrini nunca había sido muy amigo de cinturones ni de tirantes. Todos los días salía a recoger los cascos de las botellas que los vecinos devolvían a razón de una peseta cada uno. Y todos los días, el paciente Nicanor cargaba con el pesado carrito de vuelta a la tienda de Don Marcelo.

      Don Marcelo y su negocio eran toda una institución en el barrio y, como no tenía mal corazón, seguía empleando a Nicanor Boldrini para la recogida de botellas. Llevaba empleando a Nicanor desde hacía ya quince años y, a pesar de ser éste un tanto difícil, no tenía nunca una mala palabra hacia él. “El hombre tendrá sus cosas”, decía, “pero aquí regresan las botellas del barrio día tras día, con una constancia y precisión que ya las quisieran para sí los señoritos de la Gran Bretaña”, y echaba a reír. Ése era el carácter afable de Don Marcelo. Y es que, eso sí era cierto, Nicanor cumplía con su deber de una manera admirablemente escrupulosa.

      Un buen día, Nicanor Boldrini salió de su casa, como siempre, vistiendo sus viejos pantalones de pana y su ajada camisa de franela amarilla, dispuesto a iniciar la recogida de cascos de botellas para cumplir con su cometido diario. Al doblar la esquina de la Calle de la Fe con la Calle Buenavista, se dio de bruces con un escaparate que no había visto nunca antes. Entonces la vio. En ese momento llevaba un precioso vestido de tul que se ceñía a sus caderas ensalzando su esbelta figura. Tan pronto como él fijó su mirada en su cara, ella ya le dedicaba una preciosa sonrisa que sumió a Nicanor en una profunda congoja. ¡Esos ojos azules!, ¡esos labios granates tan bien perfilados!. Nunca había sentido cosa semejante. Pensando en ella fue a cumplir con su labor y no se la quitó de la cabeza en todo el día.

      Al finalizar la jornada y una vez hubo terminado su labor y depositado los cascos en la trastienda del negocio de Don Marcelo, Nicanor Boldrini emprendió su regreso al avejentado pis
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Está genial, me ha gustado mucho el final, porque cuentas la historia con mucha ternura y al final el tío está como una cabra, sigue escribiendo, se te da bien, un saludo teatrero!!!!!
    Tu estilo de narrar es cercano. Quizás le falten algunos matices para resaltar algunas escenas clave y enganchar más al lector pero creo que vas por buen camino. La historia me ha gustado
    Estoy de acuerdo con Inma, sigue escribiendo, por mi parte creo que adivino modestia a la hora de ponerte a la tarea: es fundamental, modestia y ambición.
    Escribes bien, aunque el tema de este relato era bastante previsible. Te sigo.
  • 2
  • 4.14
  • -

Teatro, música y literatura.

Tienda

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta