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3 min
De cómo Peter Pan y Ellis Grey me contaron demasiado
Reflexiones |
18.06.15
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Sinopsis

"[...] Peter Pan era un hijo de puta aunque caiga tan bien y nadie lo diga. Ya lo digo yo [...]".

De cómo Peter Pan me quitó demasiado escribía sabiamente Siracusa Bravo. Peter Pan era un hijo de puta aunque caiga tan bien y nadie lo diga. Ya lo digo yo. No deja que crezcas, te mantiene en un estado permanente (lo que en la vida significa “artificial”) de inmadurez, ya tengas 20 o 100. Te tiene esclavo. Y eso no es bonito.

Tú ahí parado, clavado en un bar pero sin bar mientras el tiovivo sigue. Va a ser verdad que la nefasta madre Ellis Grey tenía razón, y eso que la tía era una bruja. No puedes bajarte de los caballitos que giran aunque quieras, porque ahí está el instinto de conservación que te tira de la coleta y te mantiene sentadita en la montura, te marees o no.

It’s a choice, it’s a choice I’m making to move forward, to move past this” reflexionaba la señora en la temporada 11 (me he comido seasons haciéndome autospoilers), aunque ése era su discurso desde la one. Se le veía el florón. ”I can do that, I can do that. All I have to do is begin” (más autospoilers a la saca) afirmaba su hijita Grey, que siempre tuvo más huevos y bondad que su ascendente, la Senior.

Pues eso, que la vida sigue antes y después de un trabajo, antes y después de una ilusión; antes y después de nosotros. Dar valor a las cosas que lo tienen, sacar todo el jugo, toa la sustancia. Vidas que aligeran con el tiempo, que se libran de cargas, que viajan al centro justo de la tierra, la de uno mismo. Finales que son principios y principios que son continuaciones de mantras. El mío: be happy. Y, de cuando serlo pasa por mirar las estrellas sin ansia; por partirte de risa en silencio (sí, se puede; un día os contaré) leyendo citas ilustres en espacios callados; por perderte entre las calles y encontrarte entre en los desconocidos. Serlo (feliz), para mí, pasa por comprender que compartir lo malo es ladrillo vacío que construye humos, pero que las motivaciones, lo bonico y la alegría, en cambio, edifican largo.

Que un Into the Wild (MÁS SPOILERS) todos nos podemos montar: vivir y morir solos, y para eso no hace falta estarlo de facto. Basta con no dejar; con alejar. Esto es recrear un Into the Wild particular (YA SIN SPOILERS) basado en vivir como esclavos, o sea con miedo, como decía el bueno de Roy, before del “like tears in rain”. O sea, vivir centrado en lo que no tienes y no tanto en lo que quieres. Estar con personas por necesidad, porque completen partes de ti que solo tú puedes llenar o, si acaso, tapiar. Esto en vez de encargarte de rellenarte by your side y, “simplemente” (ahí es na) compartirte con los demás. Verdades buscar. Como Yoda yo hablar.

Yo no veo naves más allá de Orión, solo quiero coger lo que me importa y lo que me vale, echar mano de escuadra y cartabón, y tirar unas líneas que formen una bonica constelación. Así rollo Osa Mayor. O un isósceles, da igual.

 

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  • 👍
    Está cañera la señora :) Me gusta que tires líneas para hacer tus osas mayores :)
    Está cañera la señora :) Me gusta que tires líneas para hacer tus osas mayores :)
    Está cañera la señora :) Me gusta que tires líneas para hacer tus osas mayores :)
  • "[...] Puede que no haya mayor fortuna que ésa, ni mayor regalo que el que te permitan hacerlo [...]".

    “[…] No sé luchar contra el amor” cantaba el bueno de Camilo Sesto en aquel temazo. Joder, sí, qué temón, y qué momentos de gloria y afonía en los karaokes nos ha dao. Yo, humildemente, adapto la letrita a algo con menos lustre y 80 peldaños por debajo de la prosa poética de Sabina: “[…] No sé luchar contra las expectativas”.

    "[...] Después de aquella excitante y surrealista cita (creo que solo para mí), el vestido quedó en un lado del armario, sin molestar ni ser molestado. Un estado de armisticio permanente, no firmado, pero tácito y duradero. Hasta que un día de noviembre, allá en 2013, abrí el ropero buscando una prenda nueva y mis ojos lo miraron [...]".

    "[...] Lo que viene siendo cuando jodes o te joden (si Cela puede, yo también) al apagar la luz ajena para que brille la propia. Lo que viene siendo hacer la púa; empujar al otro pa poder salir en la foto; tocar las pelotas [...]".

    "[...] Hoy, a mis casi 30, mi nariz grande, mis pechos pequeños, mis huesos salidos, mis neuras; mis miedos, mis venas hinchadas van conmigo. Son como Somoza: “un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” (Roosvelt). Hoy, a mis casi 30, soportando mis cosas buenas (que son las que más me pesan) pienso que molo [...]".

    "[...] Pero, incluso, cuando estás de crack, digo, de angustia hasta las cejas, cuando el miedo al miedo te come, cuando la preocupación terrible por algo venidero (nunca tan fiero como lo pintas) hace de ti un lugar difícilmente habitable, incluso ahí, puedes convivir con ella. Es un mecanismo tuyo; uno que tú puedes manejar. Bueno, ahí estamos [...]"

    "[...] Suenan pasos allá, a lo lejos. Sus lenguas convulsas se afanan en perderse entre las bocas y los pechos. Las manos escondidas abajo palpitan. Se pegan a la puerta para no ser vistos pero los pasos se pierden en la escalera que sube, justo encima. Salvados. ¡Buf, qué cerca estuvo! [...]"

    "[...] Vaya, pensé que yo era la única que escribía misivas deshechas por los intros del teclado. Misivas que no llegan a ningún lado, si acaso, tuercen la esquina, toman aire y vuelven al hogar. Negro sobre blanco mejor que fuera, delinquiendo. Pero no lo tengo tan claro [...]".

    "[...] 20 centímetros entre un quizá y un ojalá en el aire suspendidos [...]".

    "[...] Los cuerpos se mueven, fuerte y despacio; fuerte-fuerte-despacio, como una partitura bien tocada. Como un fox-trot de sexo ocasional [...]".

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