cerrar

Esta web utiliza cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

8 min
De todo menos periodismo (VI)
Varios |
11.10.17
  • 4
  • 1
  • 66
Sinopsis

La historia de Lengua Muerta se tiñe de sangre. En el texto aludo, entre varias noticias creadas por mí por el bien de la historia, la muerte de Rosa en Reus. Esa noticia es verdadera: http://www.20minutos.es/noticia/2889553/0/rosa-anciana-incendio-reus-murio-olvido-extrema-pobreza/

  • ¿Hora de la muerte?
  • Aproximadamente a la una de la madrugada.

Me habían llamado a las siete de la mañana al móvil, despertándome de una placentera noche de sueño profundo. El día anterior había sido muy largo. Terminar con el papeleo del caso anterior me había llevado seis horas y cuarenta y ocho minutos. Demasiado tiempo. El trabajo, como siempre, tomaba la mayor parte del día. Había quedado con un compañero de la academia para cenar. Como es natural, tuve que cancelar el encuentro. Lo primero es lo primero. Las cosas, las acciones e incluso los pensamientos tienen prioridades y, como policía, lo primero es el deber, aunque el cumplimiento del mismo acabe siempre en papeleo del final del caso. El cual, por otro lado, había sido largo y tedioso.

  • ¿Sabemos algo del fallecido?
  • Sí, tenía la cartera en el bolsillo. Se llamaba – el forense la agarró con el guante puesto - José Gutiérrez. Veinticinco años. Español.

A aquel chaval le habían reventado la cabeza de un tiro en la nuca. Mi carrera no era excesivamente larga pero la experiencia me había llevado a distinguir, aunque a veces no fuese muy agradable, cómo son los sesos destrozados de un tiro a bocajarro.

  • ¿La cartera contiene dinero?
  • Sí, inspectora. Treinta euros.
  • Vale – me giré sobre mis talones y busqué con la mirada a Gaviria – Gaviria ¿algún testigo?
  • Nada, inspectora. A esas horas y en un lugar tan apartado nadie escuchó nada. Preguntaré a los vecinos pero dudo que nos digan nada.
  • Si, pregunta anda. Dudo mucho que  ningún vecino no se haya quejado del ruido de las máquinas en algún momento.
  • Vale.

Gaviria salió por la puerta que conducía desde el sótano en el que estábamos hasta el piso cero del edificio. Cerré los ojos, estiré el cuello y procedí a echar un vistazo a la zona. Había llegado unos siete minutos antes, pero toda mi atención había recaído en el cadáver. El sótano ahora lleno de policías tomando fotos y de los miembros del equipo forense albergaba una imprenta modesta. Las máquinas queríamos entender que funcionaban, no lo habíamos comprobado porque no las habíamos examinado ni encendido, estaban rodeadas de mesas de madera maciza con multitud de papeles amontonados. Del techo, sin apenas pintura y con gran cantidad de humedades, colgaban unas pocas bombillas sin ningún tipo de embellecedor que desprendían una luz tenue y, en algunos puntos de la sala, fantasmagórica. No observé ninguna mancha de sangre en el suelo aparte del charco que envolvía al cadáver y los restos de su cráneo.

Concluidos el examen de suelo y techo, me puse los guantes y me situé al lado de una de las mesas, alargué la mano y extraje uno de los papeles que conformaban uno de los muchos montones que había en la sala.  “Lengua Muerta”, leí. Ante mi aparecía una página llena de noticias. “El distrito Moncloa bajo una panda mangantes”, “María denuncia que fue acosada por su jefe tras la cena de Navidad. Ningún medio escrito de la zona publicó el hecho. Hasta ahora”, “Recordamos el caso de Rosa, mujer muerta en Reus, tras el corte de suministro de Gas Natural”, “Mundial de Rusia. Ya tenéis vuestro pan y circo versión deluxe, españoles”. El resto de la publicación, la cual no llegaba a tres páginas, giraba en torno al mismo eje. El autor o los autores echaban en cara a los medios de comunicación la “supuesta participación mediante la omisión de información en la opresión de ciertos colectivos o personas”, como así rezaba el artículo final. Gema, mi subalterna, me vio examinando el escrito.

  • He oído hablar de eso – señaló la publicación.
  • ¿Perdona? – fingí no estar concentrada, invitándola a explicarse.
  • Si, ese periódico. Lengua Muerta. Lo trajo mi hermana el otro día de la facultad. Por lo visto está apareciendo en las puertas de casi todas las facultades de la Complutense y la Autónoma. Supongo que en las otras también.
  • ¿No se sabe el autor?
  • No, por lo visto es anónimo. Bastante incendiario como puedes ver.
  • Y tanto ¿Sabemos a quién pertenece la imprenta?
  • Ni idea, estamos en ello. Las máquinas no tienen número de serie aunque sabemos el fabricante.
  • Genial.
  • Oye – Gema se acercó con gesto de complicidad - ¿qué tal ayer con Toni?
  • Al final no quedamos – respondí seca.
  • Ay, chica. Que rancia eres.
  • Estamos trabajando Gema.
  • Vale – me miró con el ceño fruncido – ya hablaremos tú y yo.

Iba a ser la tercera vez que quedaba con Toni, pero el trabajo me lo impidió. Desconocía cuáles eran sus intenciones conmigo, pero tampoco me desilusionaba el intentar adivinarlas. Conocía a Toni desde mis años en la academia y sabía que era un buen hombre y un excelente policía. Empezaba a arrepentirme del tiempo que le dedicaba a mi trabajo y de lo mucho que me apartaba de mi vida social cuando una noticia de aquel coctel molotov con letras me saltó a la cara.

  • Gema.
  • ¿Si…?
  • ¿No sabrás por un casual si ya se ha publicado alguna tirada de este número?
  • Puedo preguntarle a mi hermana si quieres, a ver cuál es el último que ha encontrado en la facultad.
  • Sería genial. Gracias.
  • ¿Por?
  • No, por nada en especial. Por saber.
  • Ah…vale.

El policía nacional Antonio Sacristán del Puente abusa sexualmente de dos menores”. Seguía leyendo aquellas líneas de aquel mismo ejemplar en mi mesa, horas más tarde, en la comisaría. Toni abusando de dos menores. Por supuesto, no creía la noticia pero ¿por qué no me había dicho nada cuando quedamos la última vez? Conocía a Toni y estaba segura de que era de esas personas que sale a defender su inocencia y su postura siempre. Entonces ¿por qué no explicarme que alguien le estaba inculpando? A lo mejor no lo sabía. A lo mejor no había dicho nada todavía porque todavía no había salido a la luz aquel número de Lengua Muerta, porque todavía no sabía nada sobre aquella supuesta inculpación.

Inmediatamente saltaron las alarmas en mi cerebro y la Laura policía se impuso a la Laura amiga. Podía darse el caso, por mucho que me costase creerlo, de que, en efecto,  Toni había cometido aquella barbaridad. En ese caso, de enterarse de la publicación en un periódico de su delito, podría haber encontrado aquella imprenta y haber matado a la víctima. No paraba de sacudir la cabeza de un lado para el otro negándome a mi misma todas aquellas sospechas. Sabía que Toni no era así. Pero eso no impedía que, dados los hechos, fuese considerado un posible asesino. Aunque, me consolaba, aquel periódico daba razones para matar a todos y cada una de las personas que nombraba. A todas y cada una de aquellas personas que desvelaba, según el propio periódico, los secretos que ningún medio contaría por intereses propios o políticos, de forma que se convertían en posibles asesinos desde Gas Natural, pasando por un médico al que se le acusaba de negligencia, hasta la junta de distrito de Moncloa.

No, suponer que Toni era un pederasta y un asesino era una deslealtad terrible y, aunque las pruebas no me dejaban descartarlo, hasta un futuro, de la lista de personas con motivos para matar, debía partir de la presunción de inocencia. Toni era inocente hasta que se demostrase lo contrario. Punto. Ahora se me planteaba un problema a mí, como la Laura amiga ¿debía de comentarle lo que había visto en el periódico o debía permanecer callada? ¿De verdad quería seguir quedando con un presunto pederasta?

  • Menuda cara tienes, jefa.
  • Es por el periódico este – le expliqué a Gaviria- da tantos supuestos palos a tanta gente en tan pocas líneas…- aquel número de Lengua Muerta constaba de tres páginas impresas en una letra minúscula. Una cosa estaba clara, aquel o aquella que lo publicase no andaba muy sobrado de dinero –…y con acusaciones tan graves….
  • Parece que le da a todo el mundo una razón para que ese número no saliese a luz, ya. Tome anda – me tendió un café.
  • Gracias.

No sabía muy bien por dónde empezar ni que instrucciones dar. Tenía que aclarar mi mente antes de dar cualquier paso. Si algo había aprendido era que, en cuanto se informa a un sospechoso de su supuesta culpabilidad, las pruebas y las evidencias se escondían de manera misteriosamente mágica. Sonó el móvil.

  • Diga.
  • Laura, soy Toni ¿te paso a buscar a la salida de trabajar y nos tomamos algo?
Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • He escrito una opinión sobre el desarrollo de esta serie de relatos y mis intenciones con ella como su autor en mi Tumblr. Agradecería que también miréis lo que escribo por ahí, lugar donde busco crear discusión y crítica argumentada. https://iinigoboredom.tumblr.com/
  • La historia de Lengua Muerta se tiñe de sangre. En el texto aludo, entre varias noticias creadas por mí por el bien de la historia, la muerte de Rosa en Reus. Esa noticia es verdadera: http://www.20minutos.es/noticia/2889553/0/rosa-anciana-incendio-reus-murio-olvido-extrema-pobreza/

    Creo que es necesario dejar claro que, al no ser catalán, no tengo ningún interés en ningún aspecto independentista. Aún así, creo que España no ha hecho las cosas bien y, como ciudadano y no como español, le dedico unas tristes líneas. Huelga decir que será de los pocos textos relacionados con política que colgaré por aquí. Ese contenido quizás tenga cabida en mi página de Tumblr.

    Pablo habla con un conocido del pasado que quiere ayudarle con Lengua Muerta, su publicación irreverente.

    Pablo intenta sacar adelante Lengua Muerta, su periódico que da voz a las noticias que los medios de comunicación no quieren dar a conocer, si es que se puede llamar periódico a todo esto.

    Nuestro protagonista se ha cansado de su realidad y prepara lo que va ser su verdadera aventura.

    Algún día, de entre nosostros saldrá un buen escritor, una buena historia y un magnífico recuerdo. Mientras tanto, vivan los espontáneos

    De todo menos periodismo, capítulo II: Cabrasaltante del Lago. Pablo, nuestro protagonista, cuenta lo que presenció en ese peculiar pueblo.

    De esto que te pones a escribir y sale esta...cosa.

  • 21
  • 4.56
  • 299

No soy escritor pero siempre me ha gustado leer y juntar letras.

Tienda

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
Encuesta
Rellena nuestra encuesta