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12 min
DeadlyFire (el torneo de la muerte). Capitulo I
Ciencia Ficción |
30.09.20
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Sinopsis

Ha comenzado la nueva temporada de DeadlyFire, el torneo a muerte clandestino mas famoso del mundo, organizado por la corporación Kromos. Samanta, escogida como principiante para participar en el torneo, es secuestrada y encerrada para su entrenamiento. El cual deberá llevar a cabo en contra de su voluntad si quiere sobrevivir. Ganar el torneo es la unica opcion para su liberación.

El.sonido de una corneta me sobresaltó, miré enseguida su proveniencia, viendo venir casi encima de mi un autobus. Retrocedi rapidamente, sentí pasarlo cerca de mi, sentí como casi rozaba mi cuerpo. Mi corazón se acelero al mismo tiempo que me llenaba de ira. Hice el intento de manifestarle mi enojo al conductor pero me contuve, el semáforo estaba en verde y el bus ya muy lejos de mi. Subí a la acera y busqué una banca. Reconocía estar distraída, mi mente estaba fuera de lugar,creo que cualquiera que acaba de perder un ser querido estuviese en mis mismas condiciones. Me senté mientras tocaba la cadena que llevaba en mi cuello, la quite y observé, viendo su dije en forma de cruz, ornamentado con preciosas piedras de desconocido material para mi; no era muy buena en joyerías. Me la había regalado mi abuela, me manifestó el día que me la entregó que estaba bendita y, para mi si lo estaba, siendo su bendición lo que termino por salvarme la vida. Aquel recuerdo me hizo pensar de nuevo en mi abuela. Venia de su entierro, venia de enterrar lo mas valioso e importante en mi vida. La que me enseño de valores, de lo bueno y lo malo, la que ejerció su papel de madre y padre en mi vida. Mi madre falleció luego de parirme y mi padre, nos abandono al enterarse de mi existencia, por lo que le toco a mi abuela cargar con la responsabilidad de criarme sola, asumiendola con amor. Siempre recuerdo un trato tierno y amigable de su parte, lleno de sabios consejos. Debía empezar un nuevo proyecto, quizás retomar las prácticas de artes marciales, sino quería que me consumiera la soledad que me tocaba vivir. Estaba sumergida en pensamientos hasta que me percate de un auto negro, muy elegante,pasando a baja velocidad frente de mi. No pude ver su interior debido a que llevaba cerrada las ventanas y los vidrios eran ahumados. Apreté la cadena entre mis manos hasta que lo vi subir en la siguiente calle. Me levante y lo guarde adentro de mi brasier, quedando justo entre mi mama izquierda y la tela. La calle estaba sola,no había presencia de ningún tipo de gente. Solo se veían algunos carros pasar en la avenida. Ya el sol estaba apunto de su ocaso, se sentían sus rayos débiles, y había un viento frío que se enredaba en mi cuerpo causándome un ligero escalofrío. Fue, cuando paso de nuevo el auto negro a un lado de mi, a baja velocidad. Se estaciono más adelante, la puerta se abrió y se bajaron dos hombres acuerpados, vestidos de trajes negros y gafas oscuras. Me detuve y giré caminando en dirección contraria. Algo me decia que estaba en peligro. Habian ocurridos desapariciones en la ciudad y, quizás esta no era la excepcion. Senti un miedo apoderarse de mi, sentia mis piernas tremulas. Habia escogido un mal dia para andar en falda y tacones, pero era la unica ropa negra presentable que tenia. Voltee dismuladamente, viendo a los hombres detras de.mi, mirando a su alrededor, como percatandose de que no hubiese testigos de algo que estaba a punto.de.ocurrir. Me metí en una vereda y comencé a correr. La vereda comunicaba hacia el otro lado de la calle. Una zona residencial donde de seguro podría obtener ayuda. Los tacones me impedían correr bien, me los quité de un sólo tirón dejándolos tirados en en el suelo. Al voltear,los hombres también corrían detrás de mi, ya no quedaba dudas, venían por mi. Ya estaba a punto de salir de la vereda, cuando otro auto negro se estacionó en la salida, bajándose dos hombres más, vistiendo trajes iguales a los anteriores. Me detuve y empecé a buscar nuevas escapatorias, pero fue muy tarde, uno de los hombres me tomo por la espalda. Le di un codazo sobre las costillas haciéndole retorcer. Luego lo cogí de su brazo y con ayuda de mi cuerpo lo hice girar y estrellar al suelo. El otro hombre me lanzó un puñetazo que bloqueé con mi brazo, había recuperado la habilidad en las artes marciales, esquivaba todos los golpes que me propiciaba el hombre, dándole una patada en el estomago que lo hizo caer hincado. Luego le di otra en su quijada que lo hizo tumbar por completo. Sentí una presenciía atras de mi, seguido de un pinchazo en el cuello. Me volteé enseguida, viendo a un hombre con un dispositivo.extraño en su mano parecido a una jeringa. Me observaba a través de unas gafas oscuras. Me empecé a sentir mareada, perdía el equilibrio, hasta que caí al suelo, volviéndose todo negro. Abrí los ojos, todo parecía dar vueltas a mi alrededor. Trataba de.reconocer el lugar donde me encontraba pero, era en vano. Me sente , estaba sobre una cama con sabanas blancas, miraba a mi alrededor, trataba de abrir bien los ojos buscando un enfoque, y aun asi seguía mareada, primera vez que me sentía así. Lo único que podía ver eran paredes y techo de metal. Me levanté, debía saber en donde me encontraba, pero me fui de un lado, luego del otro, hasta que caí al suelo. Seguí tratando de estabilizar mi visión, pero, me era imposible. Sosteniendome de la pared me logre poner de pie. quedándome inmóvil con los ojos cerrados por unos segundos. Parecía tener efecto, me empezaba a sentír menos mareada. Al abrir de nuevo los ojos las imágenes estaban un poco más estabilizadas. Mire a mi alrededor hasta dar con los barrotes: estaba en una celda. De inmediato me llego el recuerdo de lo que había pasado. Me puse nerviosa, dirigiendome enseguida hacia los barrotes. No había puerta, no había salida, en efecto era prisionera. Me puse a llorar, no sabia que iban a hacer conmigo, que intenciones tenían. Grite pidiendo ayuda, pero era absurdo, fuera de la celda había un pasillo revestido igualmente de metal sin la presencia de un alma. Sentía la peor sensación que había sentido en mi vida. Un miedo que me hacía revolver el estómago. Fue cuando una puerta al final del pasillo se abrió, sono como un zumbido. Entro una luz blanca seguido de una esbelta mujer. Entró caminando con postura erguida, recta. Vestía un traje negro al cuerpo que le cubría todo, incluso una parte de su cuello y, en medio, en su pecho, se dibujaban unas letras de color rojo: DF. La mujer se posó frente a mi, con una cara inexpresiva, detallándome, observándome de arriba a abajo. —Dejeme salir —le dije entre lagrimas— , cometieron una equivocación. No tengo.dinero, no tengo familia. Nadie pagará por mi rescate —El dinero no nos importa —respondio con una vos átona y elegante,cual máquina —, nos importa eres tu. —¿Que harán conmigo? —entrenarte para el torneo Escuchar aquello me lleno de incógnitas, me lleno de ira. Me agarré a los barrotes gritándole: —¡Me importa una mierda su torneo! , ¡liberenme de aquí! —Debes calmarte. Así no podremos continuar el entrenamiento. Pero yo no quería entrenar, ni si quiera sabia para que iba entrenar,por lo que seguía pidiendo a gritos mi liberación. La mujer desprendió de un delgado cinturón plateado que rodeaba su cintura un pequeño cobtrol, el cual alzo diciéndome: —Lo lamento, así no podemos continuar, vendré cuando estés mas calmada —y presiono un botón. Sentí un ardor en mi tobillo seguido de descargas eléctrica que me hicieron callar y luego perder la consciencia. Las gradas estaban repletas. Habían mas personas de lo esperado. Vestía de kimono blanco, era el acto en donde se me otorgaria el cinturón negro. Mire a las gradas buscando la presencia de mi abuela, y la encontré, mirándome sonriente. Ya el acto iba a empezar, cuando mi abuela cambio esa sonrisa.por dolor. Se agarraba el pecho y buscaba cogerse de lo que fuera para no caer. Desesperada, sin saber que hacer, grite >. Me desperté, corriéndome una lágrima por la mejilla. Me incorpore, estaba en el piso. Al darme cuenta que seguía encerrada comencé a llorar. cuanto deseaba que mi vida fuese una pesadilla. Que mi abuela no estuviese muerta y, que yo estuviese libre camino a casa a encontrarla. Me levante y senté en la cama, recordándome del collar que me había regalado. Lo busque de inmediato encontrándolo, que alivio sentí al conseguirlo. Apreté la cruz entre mis manos y comencé a orar. —Si prometes portarte bien, no diré nada sobre tu joya y podrás conservarla. Al escuchar aquella voz, la reconocí de.inmediato. recordando el ardor en mi tobillo. Lo observe percatándome de una especie de brazalete recubriéndolo, por debajo de mi media pantys negra. —Ya es hora de tu entrenamiento Samanta. Quedan 2 dias y 16 horas para el torneo. Sabia mi nombre, pensé. Me levante y guarde el collar de nuevo en mi brasier. Me dirigí hacia aquella mujer, mostrándome regia. —¿que es lo que quieres de mi? —entrenarte para el torneo en el cual debes participar. Fuistes escogida por la corporación Kromos para hacer de principiante en DeadlyFire. El torneo clandestino mas famoso del mundo, apoyado por importantes organizaciones para su entretenimiento Me parecía increíble lo que escuchaba. Me sentía llena de ira. Seria como el bufón del rey. —¿y si no quiero participar? —pregunté —igual te obligarán, sea por las buenas o las malas. Pero sin entrenamiento tendrás un 99.9% de probabilidad de morir. Me encontraba en una situación difícil, no tenia opciones, aunque buscaba la manera de poder escapar, no veía probabilidades. Pero debía hacer el intento. —si acepto, al menos me sacarán de esta celda. —por supuesto —respondio con su mirada fija en mi, su cara.inexpresiva y su voz átona —, serás llevada al salón de entrenamiento. —Entonces acepto. La mujer amagó una sonrisa, miró hacia su izquierda en dirección al techo: —liberenla. La celda se abrió, di un paso hacia la libertad, quedando frente a frente ante aquella mujer. Mire su mano viendo que tenía el control preparado entre sus dedos. Un movimiento equivocado y terminaría eletrocutada de nuevo. Había sido entrenada para actuar con precaución, por lo que con un movimiento rápido le di un golpe en su mano, que le hizo soltar el artefacto. Luego ataque, pero me bloqueada los ataques con una gran habilidad, cual maestra de las artes marciales. Y aun asi no perdia su postura erguida. Aumente la velocidad y de igual manera seguía usando sus brazos para no recibir ningun golpe de mi parte. Cambie mi técnica, y en el momento indicado, aparté uno de sus brazos, aprovechando para con mi otra mano tomarla del cuello. Pero ni así su rostro se inmutó. —que gran habilidad tienes. Pero si me asesinas, no tendrás el entrenamiento necesario para sobrevivir en DeadlyFire —dijo con esfuerzo, le apretaba fuertemente su traquea, mientras sus manos trataban de apartarme de su cuello. —Dime donde esta la salida. —en la corporación kromos no hay salida. La única forma es ganando el torneo. Como puedes ver hay cámaras en todas partes, tus movimientos están siendo chequeados Mire hacia el techo, corroborando su información. Habían cámaras en todos los rincones del pasillo, titilando una leve luz roja. Mire a la mujer, su cara estaba tornada de una coloración rojiza y su mirada seguía clavada en mi. La solté, estaba perdida, no había nada que hacer. Me hinque y comencé a llorar. La mujer sobaba su cuello. Tomo el.control del suelo y se poso frente a mi. —te daré un tiempo hasta que te sientas preparada para comenzar. Sólo recuerda, quedan 2 días y 12 horas para tu entrenamiento. Esta en ti decidir si prefieres aprovechar el tiempo entrenando o quejándote por el destino que tetoco vivir. Me sentía mal, sentía un miedo apoderado de mi interior. La mujer se retiró escuchando el sonido de sus tacones alejarse. Me dieron nauseas, tuve arcadas pero no vomitaba nada. No había alimentos en mi estómago que vomitar. Quería vomitar era el miedo que sentía.en mi interior. Recordé unas palabras que me decía mi abuela: "nunca muestres debilidades ante tus enemigos, sino, le darás las herramientas para acabarte". Sentí un coraje crecer en mi. Limpie las lágrimas de mis ojos y me incorporé, mire a la cámara y grite: —!esta bien, estoy lista¡ La puerta al final del pasillo se abrió, entrando la luz blanca, encontrándose la mujer parada, erguida, con su pelo corto peinado de lado. —Bienvenida a DeadlyFire.
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    Ha comenzado la nueva temporada de DeadlyFire, el torneo a muerte clandestino mas famoso del mundo, organizado por la corporación Kromos. Samanta, escogida como principiante para participar en el torneo, es secuestrada y encerrada para su entrenamiento. El cual deberá llevar a cabo en contra de su voluntad si quiere sobrevivir. Ganar el torneo es la unica opcion para su liberación.

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