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3 min
Del desván
Terror |
09.11.06
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Sinopsis

Di punto final al relato que escribía, lo guardé y apagué la computadora. Estiré con agrado todo mi cuerpo, dejando el asiento. Una oscuridad total me dio la bienvenida. La noche se hizo presente sin que yo lo advirtiera. Trastabillé un poco hasta salir de mi estudio. Frank seguía fuera y lo agradecía.

Acostumbrados mis ojos a la oscuridad, me dirigí a la recámara. Un ruido a mis espaldas me obligó a mirar con sobresalto por encima del hombro. No vi nada. El pasillo de cinco metros de largo, sin muebles pero con algunos cuadros, estaba vacío. Jugué la mirada de un lado a otro, ligeramente agitada. Entré a la habitación. Me acostaría temprano. Saqué mi pijama y me cambié rápido, escurriéndome entre los cálidos cobertores.

Todo quedó en profundo silencio. Ni siquiera afuera se oían los habituales ladridos de perros, los grillos en el jardín; algún vehículo en el camino. Nada. Mis párpados cayeron y no pude resistir entregarme al sueño. Me oído me devolvió a la vigilia. Ese ruido me parecía bastante lejano; un ligero rasguño contra no sé qué objeto. Me sentía tan cansada y tan a gusto en mi cama, que no tuve ganas de levantarme y saber qué era. Cerré los ojos. Algunas imágenes surgieron. Efluvios inconscientes de mi día pesado. Muebles inservibles, cartones llenos de ropa, papeles, periódicos; trastos que nunca utilicé porque los olvidé en el desván, que parecía no ser aseado en siglos.

Frank comenzó a trepar por mi cuerpo, como si de una enredadera se tratara. Tensé el cuerpo, apreté las piernas y aquel olor desagradable que hería mi nariz me despertó. Casi encima de mi rostro, limpiando sus negras manos, vi la rata más grande del mundo. Grité con horror y el animalejo, espantado también, saltó dentro de mi boca. Clavé los dedos en el colchón, atada a la cama por el pavor, mientras el roedor, de grueso pelambre, se abría paso a través de mi garganta.

Su estructura cartilaginosa se amoldó al esófago, recorriéndolo atemorizada, supongo: con sus garras raspaba las paredes internas, estremeciendo mi cuerpo de dolor. Ya no me rodeaba el silencio: mis angustiados estertores, rebotaban contra las paredes. Tenía la clara sensación de que mis ojos escaparían en cualquier momento de sus cóncavas para terminar en el piso.

La rata llegó al fin a mi estómago, batiéndose con soberana desesperación entre los líquidos, jugos gástricos, restos de comida y enzimas que en él convivían. Arqueé el cuerpo, gritando horrorizada. Ella debía buscar la manera de salir y sólo había una manera: procurársela por sus propios medios. Comenzó a roer mis entrañas, hasta abrirme el vientre y rasgar mis ropas de parte a parte. Sin salir de mi asombro y terror, vi a la rata limpiar su cuerpo. Sus ojillos vivos, resplandecientes me miraron unos segundos y sin más, saltó de nuevo a mi boca abierta.
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  • A mí me parece que está bien escrito, pero cae en un error clásico del género, y es el uso de la primera persona cuando al mismo tiempo es víctima. A veces se da la idea de que es un fantasma quien nos narra la historia, pero no sé si es el caso. Es como cuando en una novela de misterio la víctima, a la que causan una muerte instantánea, se detiene a escibir el nombre de su asesino... ¿pero no había sido una muerte "instantánea"? Por lo demás creo que es un buen relato y así lo valoro, aunque con ratas se han escrito dos grandísimos relatos de terror. Uno de King: "último turno" y otro de Kuttner, "Las ratas del cementerio".
    Excelente. Una rata intrépida. Y me encantó la moraleja: En momentos de tensión, es mejor dejar la boca cerrada; o la rata puede volver a entrar.
    Está muy buena la historia, corta pero contundente, la fobia a las ratas da para mucho y las pesadillas que se tienen con estos roedores pueden llegar a convertirse en historias que si son bien contadas pueden provocar un impacto y comentarios dignos de una historia que se repite una y otra vez dejando que el horror vuelva a reiterarse. Perdona la pela de cables. Un saludo mujer sin nombre.
    Joer qué gore. Lo que yo no sé si la rata es una parte del cuerpo del novio de la chica. Siempre hay símiles, aunque hay que tener mal gusto, de verdad, jaja
    La idea es muy buena, aunque deberías revisar algunos fallos de escritura. Pero en general da mucho asquito, así que ¡muy bien! Me recordó a american psico, en este libro la rata entraba por otro lado.
    Realmente es desagradable y eso es quizá lo que me gustó, que conseguiste transmitir la angustía que la protagonista vive en esos momentos de surrealismo aparente. Crea una realidad posible imposible al tiempo. Muy bien narrado.
    Que asco!!! No hubiese venido mal algún punto y aparte
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Gústame la música: toda si es buena y con sentido; leer, escribir, comer chucherías, dormir y soñar con mi próxima historia.

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