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4 min
Demonios
Reflexiones |
24.11.20
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Sinopsis

Una vez me pregunté si una sensación, un sentimiento, podía ser descrito. Unos años después, en uno de esos días en los que intentas canalizar la depresión por medio de las teclas, me salió este texto. En caso de que os sintáis terriblemente identificados, os recomiendo mi texto "De limones y alcachofas", también publicado en esta plataforma. Siempre hay una salida buena para todo.

  • ¿Por qué? ¿Por qué eres así conmigo? – preguntó la joven.
  • Por que te quiero, solo quiero ayudarte. – le respondió su Sombra.

Esas eran las dos respuestas, unidas en una misma frase, que le daba cuando se dignaba a contestar. Evie sabia que no podía esperar más. Normalmente todo lo que recibía era un silencio, punzante y doloroso, seguido de una profunda sensación de vacío.

Sus demonios empezaron a atormentarla de nuevo. Había pasado toda su vida intentando contenerlos, pero la Sombra siempre volvía a liberarlos.

Primero apareció la Rabia, que le quemó las venas y las arterias. No era una rabia contra nadie que conociera, contra nada que le hubiera pasado. Ni siquiera estaba dirigida hacia la Sombra. No. La Rabia era contra sí misma. Salía de ella y volvía a ella.

Se extendió deprisa por su cuerpo, devorando la poca paz que quedaba a su paso. Cuando hubo terminado de tensar todos sus músculos, empezó a susurrarle con furia:

  • Eres un desastre, ¡mírate!

La voz gutural con la que se manifestaba provenía de todas las direcciones.

  • ¡Eres una zorra y tienes lo que te mereces!

Evie apretó los puños y se clavó las uñas en las palmas. Las lágrimas limpiaban sus mejillas.

  • No me extraña que nadie te quiera. – susurró, esta vez muy cerca de su oído

Se mordió el labio con fuerza, intentando ahogar los gritos. Un fino hilo de sangre se deslizó a lo largo de su barbilla.

Se miró en el espejo, con la vista nublada por las lágrimas. La Rabia tenía razón: la chica que le devolvía la mirada le daba un asco tan profundo que le provocaba náuseas.

Evie gritó, se desgarró la garganta durante unos segundos eternos. Después arremetió con fuerza contra el espejo. Lo golpeó repetidas veces; hasta que los nudillos se le enrojecieron; hasta que no quedó un reflejo sobre el que golpear.

Se miró la mano, y reparó en los miles de puntitos brillantes que se le habían clavado en los nudillos. La sangre formaba una red de pequeños ríos que le recorrían la mano.

  • ¿Estás contenta? Mira lo que has conseguido… - la juzgó la sombra con un tono casi compasivo.
  • Déjame… Dejadme todos en paz… - contestó Evie, casi sin fuerza.

La joven se tumbó en el suelo y se hizo un ovillo.

Apareció entonces el Dolor, quien, con sus finos dedos, creó un nudo en su garganta. Eso era lo que hacía cada vez que la visitaba.

Evie, derrotada, empezó a emitir un sollozo ahogado: quería llorar, pero ya no le quedaban lágrimas.

El Dolor fue tensando el nudo poco a poco. Evie se puso las manos en la garganta, e intentó respirar. Sentía como si la estuviesen degollando por dentro.

  • Vas a morir sola – le susurró el Dolor con tono cariñoso.

La joven se abrazó a sí misma con fuerza, a medida que su angustia iba creciendo.

Era demasiado tarde, la Ansiedad había hecho acto de presencia. Empezó a arrebatárselo todo: Su futuro, sus sueños, sus aspiraciones. Se lo llevó todo de golpe, y la chica quedó desamparada. Lo había perdido todo.

Empezó a respirar entrecortadamente, e intentó recuperar lo que la Ansiedad se había llevado. Lo intentó con todo su corazón roto, con toda su alma hecha trizas. Quería aferrarse a un millón de cosas abstractas... Pero cuanto más las quería, más se alejaban. Lo único que recuperó fueron las lágrimas, que empezaron a salir a borbotones de sus ojos.

La Ansiedad puso su pesada bota negra en el pecho de la chica, y apretó cada vez con más fuerza, robándole también, en cierto modo, la respiración. Se rio a carcajadas, mientras sostenía sus sueños en alto; viendo los patéticos intentos de la joven por recuperarlos.

Perdió la noción del tiempo. Para cuando el juego cruel de la Ansiedad hubo terminado, Evie ya había dejado de sentir.

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    Un poco más de arte depresivo. Dame unas estrellitas si te ha gustado, y coméntame que te parece. Eso me ayudará a mejorar. ¡Muchas gracias!

    Para alguien que extasió mi corazón con un abrazo.

    Relato de libre interpretación. ¡Dame estrellitas si te ha gustado! (Y dame pocas si no es así) ;)

    Léelo solo si estás deprimido. Espero que te ayude.

    Igual que Jack, Charlie despierta completamente aturdido y sin recordar nada de la noche anterior.

    El viejo Jack despierta completamente aturdido sin recordar absolutamente nada. Otra vez.

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Marcos Pérez Reverté (No es coña, me llamo así de verdad xd). Poquita cosa que decir... Simplemente escribo cuando estoy inspirado :)

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