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5 min
Demonios Ajenos
Drama |
15.07.19
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Sinopsis

Una joven que vive los planes de sus propios padres, cumpliendo los anhelos de ellos mismos. Lidiano con el ambiente del secundario, las humillaciones de sus compañeros hacia ella y la complicidad de alguien ajeno a su vida.

Miro el reloj, casi como maldiciéndolo en voz baja. Mi humor varía según la gravedad de mis problemas, por lo tanto, hoy sería el peor día de mi vida. Allí se presenta otra vez, otro caos. Mi madre, con sus discursos sobre la moral, la ética, lo que es correcto, lo que es un sacrilegio. La quiero, es mi madre, pero casi nunca pregunta sobre mí, nunca me ve. Pero si a mis problemas, según ella. Eldesayuno es un actin de novela, fingimos ser felices en la mesa, sonreímos, pero bien sabemos cada uno que es un antifaz para ocultar nuestras opiniones y punto de vistas de los problemas que se presentan a diario. Generalmente, soy la primera en terminar el desayuno, prácticamente para escapar de sus miradas, de aquellos pensamientos que nunca me dejan tranquila en esas situaciones, donde tus padres te juzgan en silencio sin poder tener la posibilidad de defenderte. 

El instituto, un mundo donde lo superficial aborda todo tipo de belleza, menos el concepto de la misma en sí. Murmuros, gritos, ironías en los pasillos, expresiones sobre cuál ha sido el último modelo de Smartphone que se han comprado, y lo cuan costoso que sus padres han pagado por ello. El mundo que los rodea es tan abstracto como frió, se pasan horas enteras sobre aquellos temas. Los problemas que plantean son absurdos, como por ejemplo, que su padre le haya quita el permiso de usar su auto importado o aquella tarjeta de crédito sin límite. Problemas se les llama, en mi mundo, la escaza comunicación entre mis padres y mis deseos. El no poder ayudar a mi mejor amiga con las drogas. Tener obligaciones de estudios académicos, impulsado por mis propios padres. Por el simple hecho, de que me idealizaron con ser la chica diez y debo cumplir con ello aunque desee lo contrario, o tal vez, desee ser feliz de otra manera.

¿El amor? Allí, cruzando las puertas del pasillo. A lo lejos, dando pasos cortos, precisos, con fuerza y determinación. Un joven alto, de cabellos dorados, ojos tan azules, y una perfecta sonrisa. Su belleza deslumbra hasta las paredes gastadas del instituto. Sus flamantes admiradoras, mueren por él. Aquel perfume francés, deleita a cualquiera de ellas, inclusive a mí. Todas mueren por llamar su atención, incluyendo quedar en ridículas, lo que hacen muy a menudo, debo admitir. Y aquí estoy yo, una adolescente callada, discreta, inocente e infantil. De un mismo nivel económico, pero en contra de todos esos beneficios por el simple hecho de que el dinero aplasta los valores más fundamentales de la vida. ¿Él? Un amor inalcanzable, como las arenas de los desiertos. Un efecto épico, una belleza celestial.

Resignada a la rutina, decido ingresar al salón. Dispuesta a enfrentar las burlas, los comentarios ajenos y cumplir con ser la chica diez como todos los días de mi vida. De repente, al sentarme en mi lugar, noto una presencia, una fragancia especial. Volteo la mirada hacia al costado. Me sonríe, deja al descubierto sus magníficos dientes blancos y perfectos. Su cabello totalmente despeinado, sexy y tremendamente atractivo.

– Abril, –Su voz aterciopelada me congelo hasta los huesos.  ¿Te encuentras bien? –No podía quitarle los ojos de encima. 

– No he dormido mucho, gracias, estoy bien de todos modos. –No pretendía ser descortés, ni odiosa. Pero, francamente no se me daba hacer sociales con un adolescente creído, egoísta e increíblemente seductor. 
– ¿Mucho estudio, verdad? A veces es mejor dispersarse, divertirse, y cometer ciertas locuras –Confeso, riéndose mientras le miraba el trasero a una jovencita. 
– Quizás, puede que si… Excepto, cuando tu vida es un caos. Cuando el dinero no puede darte la mayor satisfacción. Ni tus amigos, ni tus padres, ni un jodido instituto, ni mucho menos la vida misma. –Afirme con fuerza, como si doliera cada frase, cada palabra. Destruyéndome a mí misma. Haciéndole culpable de todos mis defectos y errores. 

Su mirada se volvió intensa, oscura, amenazadora. No me dirigió la palabra, pero tampoco me saco la mirada de encima. Analizando mis ojos, mi boca, y desde luego mi cuerpo un millón de veces. Aquellos ojos me confundían, me hacían sentir menos sola y más aceptada. Pero, algo cambio, aquel chico perfecto dejo salir a la luz, las imperfecciones más difíciles para un adolescente. Reconocer sus propios demonios.

– Desde luego, que no. –Se acercó, casi al paso de querer besarme. Pero luego, tomo sus libros y se retiró bruscamente del salón. 

Nadie se dio cuenta de ello, nadie retuvo esa escena. Y ahora comprendo, que detrás de esa faceta de hombre seductor y apoderado, se esconde un alma solitaria, llena de miedo, dudas, y egoísmo. Su carácter rudo lo usa como escudo, para no afrontar que en el fondo tiene un pequeño destello de sensibilidad.

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  • Muy bueno jessy todos somos una mascara detras de ella hay algo mas hay alguien un monstruo si a veces alguien sencible si a veces tememos ser quien somos nos escondemos a veces de nuestra propia ira, el ser humano es un mundo de demonios y angeles poseemos ambas cualidades y es que si alguien quiere ver tu lado bueno debe tartarte bien pero si quiere ver un lado diferente entonces asumo que vera los demonios ajenos.
  • Se fue, rompió su promesa de cuidarla, la dejo desprotegida y sin respuestas a todas sus dudas.

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    Alma destrozada. A veces las personas nos arruinan nuestro interior y es dificil juntar las partes.

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    Una joven que vive los planes de sus propios padres, cumpliendo los anhelos de ellos mismos. Lidiano con el ambiente del secundario, las humillaciones de sus compañeros hacia ella y la complicidad de alguien ajeno a su vida.

    Un amor que no llego a su destino. No hubo encuentro y quizás, nunca se de esa oportunidad.

    El amor esta a la vuelta de la esquina

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Me encantaba escribir, lo hago desde mis 13 años y me gusta compartir mis pensamientos y/o escritos con las demas personas.

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