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5 min
Desafiando a la Noche
Reflexiones |
29.05.12
  • 4
  • 3
  • 1973
Sinopsis

Dedicado con cariño a todos los que somos, han sido y serán estudiantes

 

Desafiando a la noche

 

Dos horas después, ya no queda ningún reflejo del sol en la calle que pueda iluminar lo que en ella mora.

La noche cerrada se ha apoderado de cada rincón de la ciudad. Las farolas y sus tenues luces son las únicas que se atreven a contradecir la ley de permanecer a oscuras. Impera el silencio.

Ha callado el canto de los pájaros, la conversación de los árboles con  la brisa y ha desterrado al hombre de las calles. Ya no hay ningún sonido que perturbe la paz de su mandato.

Un toque de queda imperceptible es el que nos lleva a cumplir sus normas tarde o temprano. Día tras día caemos rendidos a sus pies. La fuerza nos abandona y solo nos queda obedecerla, presos en su reino de 6 horas.

Algunos intentan rebelarse, en vano, otros ya han sucumbido al conformismo y otros ni siquiera se han dado cuenta de que cuando cae La Noche, comienza su dictadura silenciosa contra la que es imposible luchar.

La ciudad duerme, o eso es lo que La Noche cree. Porque desde el silencio, Ellos la desafían.

Recluidos en sus cuartos desde el amanecer hasta el final del gobierno liberal del Sol. Escondidos, sin pisar las calles, hora tras hora, sin tregua, solo con la mirada fija en papeles y en libros acompañados por sonido del trazado precipitado del bolígrafo sobre los cuadernos.  Hojas blancas emborronadas de azul desperdigadas por toda su madriguera, que vuelan por los aires echas pelotas que reflejan el fracaso, o que se alzan victoriosas en la manos de estos incansables al unísono de algún que otro grito de júbilo. No existe la derrota, es la única palabra que no es emplean en si mismos.

Del exterior que tanto anhelan; huyen. Tentados por salir, por ser libres. Pero su fuerza de voluntad no tiene límites, ya no les importa estar solos, simplemente acompañados por sabios cuyo saber vive en los libros. Todo el sufrimiento les será recompensado.

Han dejado atrás todo por ser mejores, por sus sueños, por que quieren seguir un rumbo y no habrá nada que se interponga para llegar hasta él. Está en sus manos conseguirlo: manos cada vez más acartonadas, duras como la piedra, preparadas para grabar en el papel los centelleantes conocimientos que guardan en sus cabezas.

No tienen miedo. Aunque por cada ejercicio, a cada apartado, por cada fórmula que guardan sus saturados cerebros, piden a gritos el final de tan cansada actividad; intentan no aminorar el ritmo. Saben que el tiempo corre en su contra, no pueden detenerse ahora.

 

Pero La Noche ha acabado encontrándoles, de poco les sirve seguir escondiéndose entre cuatro paredes llenas de hojas con apuntes. No tiene sentido intentar permanecer despierto, continuar leyendo, mover con agilidad los ojos siguiendo las líneas, grabando a fuego en sus mentes las páginas.

Poco a poco, una fuerza mayor comienza a lucharen contra de sus voluntades y el cansancio se apodera de Ellos: se pasan las manos por la cara hasta llegar a la cabeza, se remueven el pelo y resoplando, se recuestan sobre la silla.

Vuelven a coger el libro y siguen estudiando: no es suficiente lo que saben; nunca es suficiente. No van a ceder a las exigencias de la oscuridad, seguirán bajo la luz de la lámpara, agotados y cada vez mas ojerosos, vencerán por su meta no van sucumbir al amparo del sueño, por alcanzarla permanecerán despiertos.

La Noche se impacienta, tampoco piensa rendirse y carga contra los rebeldes: les hace bostezar, una y otra vez, pestañear, llenándoles los ojos de lágrimas, les cierra los párpados con fuerza, pretendiendo apresar sus ojos en la oscuridad hasta el amanecer. Pero ellos siguen aferrando el libro entre sus manos.

Semiinconscientes y ciegos, el tacto de esos papeles encuadernados es lo que les ata a la realidad  es esa textura tan familiar. Una reminiscencia del  recuerdo de sus primeros libros, las primeras sumas, las primeras letras, las primeros intentos desesperados de aprender la tabla del 9; les hace suspirar.

Sonríen con dulzura, mientras continúan recordando tiempos mejores, y añorando la facilidad del papel que interpretaban. Entonces, dejan el libro abierto sobre la mesa y se recuestan sobre él.

No se han rendido ante la noche, han decidido volver a ser niños por última vez, volver a ser felices. Han ganado la batalla.

 

“Y Recordar no abandonéis vuestros sueños, pero tampoco perdáis la vida por tratar de conseguirlos, y siempre antes de dar un paso volver la vista al pasado y apoyaos en él, porque son las raíces de los árboles las que no dejan que un vendaval les derrumbe.”

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  • me encanta, me encanta tu prosa tanto así que no me importo tanto la idea de fondo, si no que me gusto, y seguí leyendo y me deje llevar, me encanta la esencia que esconde, la practica de la forma, y la estética de las oraciones, muy bueno, saludos de Rafaleph
    Bueno, muy bueno, imposible que sea más oportuno a tan solo seis días del comienzo del fin, del fin del comienzo de una gran historia que será montada sobre los pilares que ahora construimos, día tras día, noche tras noche. Que poco y no, ahora ya nada podrá interponerse entre nosotros y nuestra meta. Es como el típico discurso del general a la tropa antes de una batalla. Hacía tiempo que no publicabas, ahora que volveremos a ser libres, espero verte más por aquí. Un abrazo.
  • Desapareció mi musa, desaparecí yo. Intentaré terminar lo que dejé a medias. Quizás este es el mejor momento para reencontrarme con ella, mientras pueda escaparme a ratos del infierno, quizás para evadirme y puede que esta vez sea la última que pueda huir del fuego. Un beso escritores, hola mi musa

    -No, no, no…¡NO! –grité.

    Era una mujer de los cincuenta, de unos sesenta años, que una mañana de invierno conocí por casualidad.

    Me ha dado por escribir esta vez para variar algo de poesía y no he podido evitar acordarme de Roald Dahl y sus "Cuentos en verso para niños perversos", una obra genial muy cortita y divertida, picaresca con trazas de rebeldía. Espero que esta no os resulte demasiado ñoña, y sino, por favor castigarme con severidad con vuestras valoraciones por haceros pasar un mal trago. Un saludo queridos míos

    .

    ¿Crear o escribir? Al final solo es arte, ¿verdad mi querido Wilde?

    .

    Sigo esperando que ocurra

    ¿Y si mezclamos una noche de fiesta con demasiado alcohol? Algo así sin contar la resaca de la mañana siguiente.

    .

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Mi nuevo nombre fue repudiado y ensombrecido por uno horriblemente común. Es hora de sacar a este engendro a la luz.Soy incapaz de expresarme hablando. Pero escribir es otro mundo.

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