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5 min
DESCANSE AMIGA, YA ESTA EN CASA
Amor |
18.03.17
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Sinopsis

Me pregunto si podrás escucharme y si sabrás cuanto te extraño. Me pregunto si podrás leer esto y me pregunto si no me quedo corto el vocabulario.

A mis 17 años ingresé a la universidad, sentía que el mundo me pertenecía y que nada podría detenerme pues tenía garantizado el éxito y la felicidad. Después de un año conocí a un chico adorable que rápidamente paso de ser un buen amigo a ser el mejor enamorado que una mujer puede tener. A la segunda semana de relación me llevó a conocer a sus padres. Moría de miedo de que creyeran que no era lo suficientemente buena para su hijo (en parte yo lo creía así) era la primera vez que tenía un enamorado y por consecuencia, la primera vez que me enfrentaba a una situación como esta. Al llegar a su casa nos sentamos en la sala cogidos de la mano sintiendo cada uno a su manera, que estábamos frente a un momento decisivo en el desarrollo de nuestra relación. Mis padres nunca habían sido un reto pues eran bastante dispersos en cuanto a las formalidades y albergaban ideas forjadas en los 70´s entre Janis Joplin y el amor libre. Pasados unos minutos apareció su padre con una amable sonrisa y dos limonadas heladas. Era un señor bajito, canoso, amante de la música (cosa que nos conectó de inmediato), el canto y la guitarra. Hablaba mucho y escuchaba poco pero de forma tan elocuente y agradable que no resultaba molesto en lo absoluto. Además era un caballero de los que ya no hay en el mundo, muy cuidadoso con las palabras y sus modales. En resumen un hombre tan encantador como su hijo. Superada la primera prueba empecé a sentir como mi cuerpo se relajaba y el color canela volvía a mis pálidas mejillas. Al ver entrar a su mamá con un rostro serio y mirada acuciosa todo el temor volvió de golpe al punto de que la limonada que estaba sorbiendo se resistía a ingresar por mi tensa garganta. Entró, nos saludó y me miró directamente. Después de unos minutos de conversación supe que sería una mujer a la que amaría por el resto de mi vida. Tenía una sonrisa que iluminaba el mundo, cabello plateado y unos ojos celestes cuya dulzura no era disminuida ni siquiera por las gruesas gafas que llevaba desde los 17 años. Siempre que llegaba a su casa me recibía con todo el amor que una persona es capaz de dar. Me contaba mil anécdotas principalmente de su juventud y su vida en la capital, de sus padres que murieron siendo ella muy joven, de sus hermanos que también habían partido de este mundo a temprana edad (con excepción de uno) de una sobrina preciosa que murió siendo aún una niña. Algunas veces las historias la entusiasmaban y volvía a ver esa chispa de vida en sus ojos, en otras sólo la entristecían a tal punto que cambiaba el tema o me preguntaba por mi familia. Tuve la dicha de compartir tiempo con ella durante 3 años. Me amó y la amé.

Lamentablemente la inmadurez de la juventud y la necesidad de buscar nuevas emociones hizo que mi enamorado y yo tomáramos caminos distintos. Lo lastimé y jamás me perdonaré por ello. Con la ruptura termine alejándome también de su familia, me mudé a otra ciudad y pese a pensar en ella nunca más volví a visitarla o llamarla. A veces las “complicaciones” de la vida nos hacen perder de vista lo importante. Y así pasaron 8 años. Hace unas semanas me enteré de que había fallecido. La noticia me dejó paralizada, con el correr de los segundos sentía como el dolor empezaba a apoderarse de mi alma, oprimía mi corazón y cerraba mi garganta. No pude verla pues su familia cumplió su deseo de cremarla y arrojar sus cenizas al mar. Es por ello que decidí escribir, creo que es una manera de expresar mis sentimientos por ella. Siempre extrañare sus platillos deliciosos y que solo ella era capaz de realizar muy a su estilo, sus bromas, sus historias de tiempos glamorosos y llenos de magia, su risa de niña traviesa, sus travesuras escondiendo dulces que sabía no podía comer, su típica frase de la que empezaré a adueñarme “Que flojera” (usada para referirse a algo que no tiene sentido o que simplemente resulta insoportable), su sonrisa cálida y sobre todo su eterno amor.

Te extraño y siempre te voy a extrañar pero sé que estas en algún lugar disfrutando del abrazo de tus padres, las risas de tus hermanos y los besos de aquella pequeña que tanto extrañabas. Descanse amiga mía, ya está en casa. 

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    Estoy sola pero no busco dejar de estarlo... por ahora me la estoy pasando bien!

    Terminamos nuestra aventura amorosa hace mas de 6 meses. Ahora me llama y me pide que salgamos a conversar y tomar algo. Lo pienso por unos minutos y termino aceptando la propuesta. Necesito cerrar el capitulo para seguir adelante...

    Esto es lo que ocurre cuando un día tortuga (cuando las fuerzas no te alcanzan ni para prender la tele) se junta con la nostalgia. Las malas ideas empiezan a surgir.

    El sentido de perdida siempre nos genera angustia y tristeza. La perdida de un hijo nos arranca una parte de nuestra esencia que no regresa jamas...

    No pretendo ser escritora. Solo pretendo sacar algunas ideas que se aglomeran en mi cabeza y que pugnan por salir. Últimamente escribo mucho sobre rechazo, miedo, inseguridad y soledad, tal vez porque son los sentimientos que han cobrado protagonismo en estos meses. Pese a ello soy cociente de que donde hay oscuridad siempre hay luz, es por ello que no pierdo la voluntad de seguir adelante.

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Esto es lo que pasa cuando no hay mucho que hacer en la oficina y estas cargada de sentimientos: Te pones a escribir...

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