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5 min
Deseo en la playa I #FS
Amor |
21.06.19
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Sinopsis

Hace poco ha caído un fuerte aguacero. 

Acaba de llegar con unas amigas a un resort caribeño, de esos que ofrecen el "todo incluido", para disfrute de comida y bebida sin restricciones.

Sus amigas prefieren descansar esa primera noche, han sido muchas horas de viaje. Pero ella percibe el aroma de la noche limpia de bochorno y se dirige sola a la party beach que se organiza esta noche.

Al llegar al bar de la playa observa que la mayoría son parejas, mixtas o del mismo sexo y varias ya están bailando reggaeton, sus cuerpos moviéndose al son de una provocadora canción, rozándose y mirándose con la pasión mezcla de ritmo y ron.

Se sienta en un taburete de la barra. No puede dejar de mirar a dos chicas que prácticamente se funden en cada movimiento, ahora de frente, ahora por detrás, y aunque esta música no es muy apreciada por ella, encuentra que el ritmo es seductor.

Pide su primera copa, Brugal con cola, a un amable y sonriente bárman con el que entabla una ligera conversación sobre la música y el baile. Cuando se entera de que ha venido con amigas y sin pareja su sonrisa se amplía aún más. 

Llega una pareja, por su conversación deduce que son españoles. El chico no está nada mal, hasta se mueve dignamente al ritmo de la canción.

Entonces se dedica a mirar al resto de parejas. Un par de ellas son chica blanca con chico moreno, estos seguro que son norteamericanos. Ellos son altos y fuertes, como jugadores de fútbol americano, llevan gorra a pesar de ser de noche... y guapos, muy guapos. 

Le llama la atención uno en especial que está como ausente, mirando hacia el mar y el cielo que se va iluminando con relámpagos, restos de la tormenta que se aleja.

Otra pareja está formada por un hombre de estatura no muy alta, con barba corta y va con deportivas y pantalón por la rodilla. Salen tatuajes de las perneras hacia sus pies. Por la forma de bailar, se encuentra en su salsa y cuando habla con su pareja, su acento latino le hace sonreir por lo dulce y melodioso.

Se pide su segundo cubalibre y se sorprende echando de  menos un chico guapo a su lado.

Cierra los ojos y pide un deseo: "cuando vuelva a abrir los ojos no habrá más mujeres aquí que yo".

Es posible que un genio hubiera escuchado su petición, pues suena un fuerte trueno que le hace abrir los ojos... y lo que ve la deja sin aliento: los hombres continúan en sus asientos, alguno continúa en la pista bailando, pero no hay mujeres, han desaparecido todas, como si nunca hubieran estado ahí.

Se levanta del taburete, y con su bebida se dirige a la pista y empieza a moverse al son de la música. El par del hombres que están en ella se le acercan con media sonrisa y bailan como se debe bailar ese ritmo, pero uno enfrente y otro detrás. El ambiente se empieza a caldear cuando otros tres también se acercan al trío e intentan conseguir su hueco, atraídos como imán hacia ella.

—No está mal, —le dice al de enfrente, —pero no seas egoísta y deja que se acerquen los demás...

El que tiene detrás está bailándole muy bien, prefiere que no se marche, llevan bien el ritmo juntos.

Empiezan a desfilar los jugadores de fútbol americano y con miradas relucientes se van exhibiendo e intentando seducirla con sus movimientos, lo que están consiguiendo, ya que ella cada vez está más sensible a los roces y empieza a sentir el calor desde su interior.

El DJ cambia de canción y estilo y suenan los primeros acordes de Burbujas de amor. 

Queda detenida en el centro de la pista rodeada de miradas, pero siente unas manos que la giran y se encuentra frente al jugador que miraba la playa. 

Le ofrece sus brazos para bailar la canción y ella acepta y se deja llevar. Le llega un leve aroma a mirra y aspira profundamente cerrando los ojos, fundida en sus brazos, deseando que esa noche no termine todavía.

Sus deseos todavía se siguen cumpliendo cuando los labios de él empiezan a pasear lentamente por su cuello, su cara y finalmente se enlazan sus labios en un prolongado beso, mientras continúan danzando esa hermosa canción, abrazados.

Es probable que ellos, como en la canción, también acaben pasando la noche en vela.

 

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