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6 min
Destino sin rumbo y escabroso camino
Amor |
09.08.17
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Sinopsis

Si no perdemos la cabeza por nuestros sueños, no sé qué razón habría para soñar.

Nos adentramos por un largo sendero que acompañaba el frío, que se agradecía en esos días. Un camino como los de antes, formado por tierra inerte de los pasos envenenados y delimitado por la vegetación que nos llegaba hasta el cuello.
Para variar íbamos con un cigarrillo en la boca, caminando con automatismo comentando datos triviales como el pacto del diablo con los guitarristas de blues. Discutiendo cualquier cosa para no afrontar nuestros problemas. Seguíamos caminando.
La única luz en un kilómetro a la redonda era la de nuestros cigarrillos y el resplandor de una luna abandonada, huérfana de estrellas, asesinada por nuestra civilización, con luces tóxicas, de las que te robaban los sueños a base de pesadillas de realidad y burocracia. 

Por un momento me acojoné, porque había lanzado el cigarro, como el negro de malditos bastardos, y todo a nuestro alrededor era vegetación seca. Ya me imaginaba los titulares: "Dos capullos de 18 años incendian la huerta murciana y mueren entre las llamas"
Pero a la vez esa sensación, el impulso hacia el caos que me hacía desear una catástrofe que diese algo de transcendencia a nuestra vida, que nos hiciese sentir parte de la ecuación, que Roma ardiese por nuestra locura. 
Pero nada ocurrió.
Éramos peliculeros sin duda. Veníamos de quemar los calzoncillos de Fabián a modo de venganza por tocarnos los cojones. Lo hicimos como a lo Bruce willis, los rociamos con gasolina de recargar Zippos, encendimos unos pitis, y en la penúltima calada los tiramos para que prendiese. Pero no ardió. Fue la cruda realidad de nuestro mundo de fantasía, de batidos de cinco dólares y pistolas dessert eagle contra las granizadas de limón y las navajas que no cortaban.
Ambos maldecimos nuestra ilusión y acercamos el mechero hasta que se formó una manta de llamas azules y tenues. Nos quedamos mirando los calvin Klein del afeminado arder. Intentamos improvisar un discurso para justificar aquel acto inmaduro. La verdad es que nos aburríamos, y cualquier excusa era buena para emprender un nuevo argumento hacia la aventura. 

Comentamos si ponerlos en uno u otro sitio. Qué simbolizaba. Y cuando solo era una tira blanca con letras que no valdrían ni tres euros lo pisamos y lo colocamos a la vista, en la acera de en frente del piso.
Entonces sin decir nada echamos a andar.
Ya no nos hacía falta. Estábamos dentro de la cabeza el uno del otro, y así salimos del pueblo como desesperados por encontrar el mar.

Nuestra diatriba sin sentido nos llevó a la rivera Del Río. Para ser la tierra más seca de España tenía un cauce mucho más grande que otros como el genil.

Alcanzamos un puente y nos quedamos mirando hacia abajo. 
    ⁃    Que caída más brutal ¿eh Mickie?
    ⁃    Ya lo creo.
    ⁃    No hay huevos a suicidarse.
Y me reí porque sabíamos que éramos capaces.
Vaya días de mierda.
Hablamos del suicidio.
Era un tema que ambos pensábamos a menudo aunque no lo comentábamos con nadie excepto entre nosotros y no con tanta frecuencia como nos visitaba la idea.

Una sobredosis de heroina, tirarse por un puente, un balazo, ahogarse en el coche... todo se nos ocurría. Algunas opciones incluso nos convencían . 
Quizás lo que nos tranquilizaba es que cualquiera de los dos comprendería el hecho de que el otro lo hiciese. Y con esa tranquilidad posiblemente ninguno lo llevase a cabo. 
Allí de pie ante la muerte, miramos atrás, para pensar si reunirnos con nuestros ídolos.

    ⁃    tío, ¿tú te has planteado alguna vez como de feliz eres?- me dijo Kike.
    ⁃    Todos los días la verdad. Y creo que eso deja ver lo infeliz que soy.
    ⁃    No, no quiero decir eso. Lo feliz que eres en un solo instante. En este preciso momento. Si yo te dijese ahora: Siendo brutalmente sincero, del uno al diez, con total sinceridad ¿Como de feliz eres? 

Dudé.
Quizás aún sigo dudando.
Repase todo lo que me importaba en esta vida y de todo eso todo lo que me iba bien. Y seguramente cuando a los demás les daría razones para seguir a mí me daba razones para acabar.

Amor 0 amistad 1 familia 0,5 carrera 0 deporte 0 arte 0,5 economía 1 salud 1 Sueños 0

Quizás esta fue la planificación espontánea que más ha permanecido durante mi vida. La fórmula de la felicidad lo llamo yo. Aunque no nos engañemos, no hay cuentas matemáticas para esta. No depende de lo que tengas, sino tu posición frente a tus objetivos en esos ámbitos. Si yo nunca hubiese hecho deporte y no me importase pondría 1, o lo cambiaría por otra faceta. Así con todas. Pero en ese momento esos eran los resultados.

    ⁃    Creo que un cuatro.
    ⁃    Vaya, no estás tan mal. Yo un 2.
Me quedé mirándolo dándome cuenta de que era tan impasible, tan inexpresivo en su día a día que todo aquello demostraba que el hecho de admitirlo era un grito de ayuda. 

    ⁃    mi amigo Manu, dijo que sinceramente, un 8. Un 8 es una nota cojonuda. Es haber encontrado la felicidad absoluta y tener razones para vivir. Ahora nosotros. Que nos queda? Que podemos hacer?
Hubo un silencio apaleado por el crujir de nuestras suelas con la arena. 

    ⁃    Si nos suicidamos ahora, no tendrá nada sentido. Seremos otros capullos sin más. Antes hace falta algo épico. Entonces nuestras muertes harán que el mundo se estremezca. Y a lo mejor se piensan mejor como tratar al ser humano.- dije en un alarde filosofía barata y estupida.
Pero kike cerró con un "yo que se tio"
Volvimos a casa. Cuando nos despedimos, intente dar alguna esperanza. 
    ⁃    sabes kike. La felicidad es como todo en esta vida. No se puede buscar ni forzar, llegará sola. El hecho de perseguir desesperadamente la felicidad hace de nuestra vida un triste camino a un lugar al que se va sin rumbo.

Kike se quedó parado. Mirándome como en pausa de una película. Entonces se río y dijo "hasta mañana colega" 
Andé hasta llegar a mi casa. Abrí la puerta y mientras las moscas retozaban entre el hedor, encendí un incienso y un cigarro y me quedé dormido.

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  • Te escribo esto porque sé que nunca lo leerás o no reconocerás haberlo hecho.

    Solo las más llamativas flores están impregnadas de los venenos más letales.

    Todo encaja en un desorden azaroso de una fortuna maltrecha.

    Hace tiempo que no publico porque los orígenes de todo esto se han vuelto turbios y conflictivos. Supongo que es porque soy un victimista que solo mira por su ombligo, aunque yo creía que solo era un bocazas. Un abrazo y suerte, espero que sigas igual y no te cuides, nos veremos en el infierno, entonces hablaremos.

    Si no fuese por los suicidas y depresivos las farmacéuticas se irían a la mierda. Brindis por ello.

    “El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen”. Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos

    Dormir es la pérdida de tiempo más sana y placentera que existe.

    Perdona por la falta de valor para no decirte esto cuando debí. Pero ya te dije que solo tu pudiste sacarme eso que me destruye y que me hace tan nostálgico, feliz, catastrófico, simplemente humano. Esto es para ti, Patri R.R.

    Si no perdemos la cabeza por nuestros sueños, no sé qué razón habría para soñar.

    No puedo escuchar ni una sola frase de mis labios, porque el chapoteo desesperado no nos salva de ahogarnos, luchando por explicar algo que no puede ser mostrado pero que nos mata en su enseñanza.

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Soy un gilipollas, pero un gilipollas encantador.

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