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10 min
Desviados
Suspense |
28.11.18
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Sinopsis

La libertad va mucho mas allá del alcance de un libro de leyes...

Eramos un grupo de tres locos (locos... Desde el punto de vista social). El grupo se conformaba por Julio, Matias y yo, Nehuen.

Nuestro grupo tenía un unico fin, explorar otras realidades, sintonizar nuestros receptores para captar estimulos más profundos; estimulos fuera de la realidad superficial y material.

Solíamos reunirnos en la noche. Ya que esta, al ser menos nítida, regala mas espacio a la mente. Y en esas noches, buscabamos escapar de toda restricción... Algunos tesoros, se encuentras en profundidas prohibidas. Toda barrera puesta en nuestro camino, era corroída. Por lo que nuestros sentidos nadaban en la nada, en busca de brillo.

La nada era abrumadora. Escapar del camino impuesto (el ''camino iluminado'), conlleva caer en la oscuridad angustiosa... Se trata de construír tu propio camino, y buscar materia prima para construír también tu propia iluminación. Todo por tu cuenta (o en la mayor medida posible).

Aún asi, nunca se puede ver que hay al final del camino; es como caminar por un pasillo alumbrado tenuemente, nunca sabes que consecuencia conllevara tu proximo paso, no sabes si abrá un pozo proximo, esperando tus pisadas. 

La libertad conlleva una gran responsabilidad. Obviamente, no eramos del todo libres, de eso trataba nuestro objetivo (utopía mejor dicho), romper con todas las barreras posibles, yendo cada vez mas profundo.

¿Por que buscabamos libertad?. Es algo que no puedo responder de manera concreta. Si estas en el medio del mar, y la corriente te empuja hacia lo que para tu mente parece ser un absurdo, intentaras vencer a la corriente; te opondras a ella, buscando vencerla y llegar a un lugar que creas correcto.

Una verdad gana cuerpo cuando suma cabezas que la dan por cierta. Estas cabezas se convierten en atomos, que a su vez forman tejidos, siguiendo por organos, que en conjunto dan lugar a un sistema. La verdad se convierte en un organismo, y como tal, buscara mantenerce con vida, destruyendo o huyendo de toda cosa que amenace su existencia. Toda particula dentro del sistema que actúe de manera inusual, sera tachada de ''errada'', y se buscara hacerla desaparecer. 

En un sistema social, a los errados se los denomina ''locos''. Se busca aislarlos del orden social, encerrandolos en instituciones, se lo envenena progesivamente, matandolos por dentro. Todo bajo la premisa de ''ayudarlo'', o ''corregirlo''. La verdad es obstinada, la corriente se niega a ceder.

Aun así, no se si estas ideas sirvan para explicar la pregunta anterior planteada, digamos que solo buscabamos escapar de la corriente en la mayor medida de lo posible, nos sentíamos presionados, necesitabamos ablandar ataduras.

Tambíen nos asaltaba otra pregunta: ¿Hasta que punto se puede ser libre?. Desde mi punto de vista, la mente y el universo es algo que nunca se terminara de descubrir. Por lo tanto nunca se podrá traspasar todas las barreras que en ellos haya. Mi mundo no va a ser el mismo que el tuyo, ya que mi mente no es igual a la tuya. Hasta lo objetivo resulta subjetivo. Por lo tanto, mis barreras a superar, son distintas a las tuyas.

En nuestros viajes, habíamos llegado a lugares desprimientes y angustiantes: Calles desiertas donde nada parecía tener sentido, galaxias silenciosas que desconponía nuestra nave, siendo amenazados por el olvido. Sobrecarga de estimulos, delirios, brotes psicoticos, falsos despertares, paralisis de sueño... ''Solo la dosis separa la medicina del veneno'', dicha frase la había leído en algún libro, al parecer, la aguja del medidor se posaba dentro del margen de veneno. No estabamos haciendo un uso muy responsable con nuestras mentes.

Aún así, ninguna mala experiencia (por mas angustiante, mortuoria o desesperante que pueda ser) lograba frenar nuestro anhelo por el más allá; nuestra ciega ambición de libertad. La unica razón por la que seguíamos queriendo vivir, era gracias a nuestro incomprensible objetivo. Amabamos viajar hacia otros planos, destintos a la realidad superficial.

En busca de combustible para la nave, nos metíamos en todo tipo de zonas, siendo muchas de estas peligrosas. Por supuesto, nuestros intereses no figuraban en mercados convencionales (debido a las inutiles politicas de nuestro estado). Caminabamos largas distancias, no nos preocupaba el peligro, no es que nos queríamos morir, veíamos al cuerpo como una herramienta, la cual sirve para satisfacer los propositos de la mente. Cuidabamos de nuestra herramienta; ya que es la unica que tenemos, pero nos ocupabamos de sacarle provecho (tampoco es que este hecha de cristal...).

Pasaban las semanas, seguian los meses y también los años. Cursabamos primer año de la universidad. Seguíamos siendo los mismos, nunca dimos importancia al tiempo, no es más que una referencia de cuanto llevamos vivos. Solo buscabamos felicidad (¿para que vivir mucho y rutinariamente?), no pensabamos en la muerte, es algo que se escapa de nuestro control como seres vivos; algún día iba a llegar, mientras tanto seguíamos entregandonos a nuestras pasiones. Solo nos cuidabamos lo suficiente, para seguir apasionandonos por mas tiempo.

Todo siguio su curso, cada una o dos semanas subiamos a la nave, volavamos lejos, alguna que otra mala experiencia, etc. hasta que una tragedia golpeo a nuestro grupo, dispersandolo, como si de un juego de canicas se tratara.

Me llega una llamada de matías:

-Nehuen, hoy el barco zarpa a mares desconocidos para los ojos de turistas convencionales. ¿subís?

-Por supuesto

-Bien. Julio consiguio lo que parece ser combustible nuevo, ¿querés ver a donde nos lleva?

-La verdad que no me fío. En estos mercados, la calidad no es segura... Prefiero seguir con el combustible que ya bien conozco.

-Esta bien, pero acordate... La gente por miedo a perder, nunca gana nada.

Nos encontramos caminando hacia el Cielo Pacifico (que no te confunda el nombre, la zona tiene mala reputación). Yo llevaba mi combustible, mientras que mis compañeros se disponían a probar combustible nuevo. Llegamos a un hotel que daba la impresión de derrumbarse, al parecer, sus propietarios no invertían en mantenimiento... Entramos, el pasillo estaba destrozado, baldosas rotas, paredes despintadas y escombros. La iluminación provenía de un tubo de luz incandecente. A lo largo del pasillo, se distribuían 5 puertas de madera (también en mal estado). La imagen era de lo más deprimiente. 

Tocamos la tercera puerta mas cercana a la entrada del hotel. Habitación 3. Nos atendió un hombre delgado, blanco, vestido unicamente con una bermuda, su cuerpo presentaba magulladuras y quemaduras. Nos hizo pasar. El departamento era apretado, desordenado, y reinaba un olor a copula y cigarro. Mis compañeros compraron, y nos fuimos en silencio.

Fuimos a la playa, eran las 1am. Puse combustible a mi nave, y espere 30 minutos, lo que tardaba en subir, ansioso por volar en mi mente.

Habíamos puesto un concierto de flautas con el celular de Julio. Estabamos los tres tirados sobre la fría tierra de la playa. Finalmente mi nave despego, me encontraba volando de lo mas agradable. Me sentía unido al mundo a través de la energía, dicha energía me abrazaba, y me sanaba tanto mental como fisicamente. No se cuantas horas, minutos o segundos pasaron; mi percepción del tiempo se había ido, pero sentí que algo iba mal con mis compañeros, sali de mi ensismimamiento, y me dirigi a ellos.

A simple vista, no daban la impresión de estar vivos... Me acerque, y mi hipotesis se vio confirmada. Sus manos estaban frías al tacto (era una noche de verano, hacía calor), sus ojos perdidos en la nada, había un charco de vomito al lado de cada uno. El envenamiento era evidente. La musica seguía sonando.

Camine hasta mi casa a pie (18km desde la playa donde me encontraba). Demas esta decir lo tubio que fue el viaje, mi mente se empacho de las peores emociones.

Los primeros días no los dormí. Según escuche, los cuerpos fueron encontrados no mucho despues de que yo partiera de ahí. Fueron vistos por una pareja que daba un paseo nocturno por aquella playa... Vaya horror choco con su paseo.

La policía no movio casi un dedo por el caso. Se determino que tuvieron una sobredosis con una sustancia no clasificada ni regulada, sustancia analoga (les vendieron gato por liebre, tipica tragedia de los mercados negros, gracias a la ignorancia producto de los tabúes). Se les hizo sus debidos velorios con sus familias, y se los enterro. El grupo se había disuelto, quiza ellos pertenezcan ahora a otro plano para toda la eternidad, o quiza simplemente desaparecieron, no tengo manera de saberlo. 

Me encontraba sujeto a una camisa de fuerza, me rodeaban las paredes acolchadas, estas se mantenían en constante onduleo, como si respiraran. Al frente mío había un TV sobre el suelo acolchado. Al parecer, no estaba conectado... Aún así, emitía una escena en la que había una mesa, de un lado se encontraban Matías y Julio, del otro, había un señor vestido con smoking, sostenía un martillo negro en su mano, y toda su piel estaba conformada por billetes. Golpeo la mesa con el martillo, y mis compañeros cayeron desplomados, muertos. El TV se apago, se volvio a encender, pero esta vez, la pantalla era pixeles y ruido de sintonía. Escuche pasos aproximarse hacia mí, desde el otro lado de la habitación, mientras tanto en mi mente flotaba eternamente una pregunta: ¿Que carajos quieren lograr con el prohibicionismo?. 

Desperte, y la pregunta seguía en mi mente. Esta vez, no ofrecere respuesta a la pregunta...

Hace muchos años atras, sufría insomnio, producto de problemas respiratorios. El sistema medico me sometio a largos tratamientos con costosos farmacos. Pero nunca mejoro mi coindición... Hasta que me harte, y decidí explorar por campos alejados de los limites, informandome y experimentando en ellos. Aprendi a controlar mucho mi mente, y por consiguiente, mi cuerpo. Mi coidición mejoro mucho, y el insomnio desaparció. Debí escapar del camino iluminado, lanzandome a la oscuridad abrumadora, donde me las arreglé para construír mi camino. 

Mi moral a partír de ese momento, se resumió en ''tomar control de lo que me pertenece, para conseguir mi propio bienestar, en tanto no perjudique al resto''.

Aun sigo subiendo a la nave, mi obseción por los campos desconocidos va a terminar cuando me quede sin herramienta, para lograr el inalcanzable proposito de mi mente... Por toda mi vida, voy a estar condenado a la nada.

 

 

 

 

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