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2 min
Donde el corazón me lleve
Amor |
25.07.14
  • 3
  • 1
  • 1888
Sinopsis

"[...] Aquella onomástica noche del 26 de julio fue especial por lo que volvió a rescatar de las profundidades: mi capacidad de amar. Capacidad por la que, lo confieso, nunca di un duro. Bueno, medio, más bien. Una capacidad que afloró sin saber de dónde aquella noche, y que contribuyó a parar el mundo a nuestro alrededor [...]".

“Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve”. La escritora Susana Tamaro describía, en apenas dos frases, ese impulso que todos hemos sentido de dejarnos llevar, de actuar sin pensar. Justamente lo que Tamaro predicaba en su libro Donde el corazón te lleve.

Recuerdo, perfectamente, a donde me llevó el mío hace justo un año. A un lugar inesperado, lleno de ternura y paz, de vida concentrada en una noche cálida de finales de julio. Un reino poco visitado por esta juntadora de letras emotivas a la que siempre tildaron de borde. Algo que acabó por creerse y bien ejecutar. Nada más lejos de la realidad.

Aquella onomástica noche del 26 de julio fue especial por lo que volvió a rescatar de las profundidades: mi capacidad de amar. Capacidad por la que, lo confieso, nunca di un duro. Bueno, medio, más bien. Una capacidad que afloró sin saber de dónde aquella noche, y que contribuyó a parar el mundo a nuestro alrededor.

Era como si la imagen se hubiera congelado: el tiempo parecía no avanzar, la noche no languidecía y nosotros no queríamos renunciar a un momento que nos completó; que consiguió hacernos sentir menos vacíos, más comprendidos. Al menos yo. Ese momento en el que la existencia se condensó.

“De la vida solo aprendes que da vueltas aunque jamás regrese al mismo sitio” escribía la bióloga y columnista Mónica Fernández-Aceytuno. Es cierto, los momentos pasan y no pueden recuperarse. Las circunstancias cambian y uno deja de ser el mismo, pero estamos programados para poder revivir esos instantes de amor y paz condensados en otros lares. En mi caso, será donde el corazón me lleve.

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