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3 min
Donde guardas tus sentimientos
Reflexiones |
20.03.14
  • 4
  • 8
  • 1956
Sinopsis

¿Nunca has tenido el deseo de revivir un sentimiento pasado?

 

                                                                  A todos aquellos que, al igual que yo, han tenido este deseo.

 

Todos hemos deseado alguna vez poder estar siempre con nuestros seres queridos, en la ciudad que más nos gusta o vivir en un eterno y siempre ansiado verano. A todos nos gustaría que no existiese la tristeza, ni el llanto, ni la pena.

Incluso, como lo más normal del mundo, todos hemos deseado en algún momento volver al pasado mientras recordamos momentos mejores. Y en muchas ocasiones hacer que corriese el tiempo.

¿Pero a alguien se le ha ocurrido alguna vez la idea de guardar sentimientos? Sí, al igual que tomamos fotografías para recordar como éramos el día de nuestra Primera Comunión, durante unas vacaciones con amigos o en días especiales con la familia...Si guardásemos los sentimientos, llegado el momento en que la tristeza asomase la cabeza a nuestras vidas intentando disgustar con su negrura, tendríamos la oportunidad idónea de sacar la alegría y el buen humor. En pocas palabras: volveríamos a sentirnos bien.

Los sentimientos deberían ser como los perfumes, concentrados, olorosos, de mayor o menor tamaño. Además, vendrían acompañados de una ventaja, serían gratuitos. Nuestros, individuales, de nadie más y no nos podrían hacer pagar por ellos. Ni ninguna persona sería tampoco capaz de arrebatárnoslos. Teniendo los sentimientos en un cofre, por pequeño que éste fuera, nos permitiría salvarnos de la desazón, provocada en la mayoría de los casos por desagradecidos, desalmados y en otras situaciones por problemas familiares.

Sucediese lo que sucediese, dejaríamos de sentirnos mal. La tristeza ya no tendría a que agarrarse, no hallaría cabida en nuestras vidas, porque la alegría se lo impediría. Por sí misma no podría continuar, ni tampoco acompañada. En definitiva, no podría. Sería una continua alegría, ¡los buenos momentos no desaparecerían!

 

Nos sería posible programar el tiempo que considerásemos oportuno para recordar y sentir la intensa emoción del amor o la producida por la obtención de algo que quisiésemos ver, tocar o poseer. Todo esto sería muy fácil, con un golpe de batuta o simplemente con un abrir y cerrar el cofre o cajita estarían las alegrías al alcance de nuestras manos. No como suele suceder, ya que lo habitual es que las penas tarden en desaparecer, conviviendo con nosotros día tras día y, en ocasiones, haciendo a las vidas desdichadas.

 

Me gustaría poder tenerlos en una cajita, sacarlos y tocarlos. Tenerlos a mi lado y poder instalarlos en el corazón.                                                                            

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  • Alcanzo a comprender compañera Espe A mi entender todos haríamos eso Seríamos adictos a los buenos momentos, porque... ¿quién no lo haría? En el plano personal ¿cuántos veces no habremos deseado poder recoger tan sólo un pedazo de los buenos tiempos y, revivirlos? A pesar de que sabríamos como continuaría la historia, a pesar de que sabríamos lo que sucedería a continuación, a pesar de que no sucediera nada, porque solamente se trataría de un recuerdo.No ha sido molestia para mí compartir este relato, ya que cuando lo compuse creí que podría animar a mis semejantes. Espero haberlo hecho. Muchas gracias y saludos compañera.
    Pienso que a medida que cumplimos años vamos llenando esos cofrecitos de sentimientos y que a determinada edad en la que hemos sufrido ya lo suficiente echaríamos el cerrojo a los sentimientos negativos y abriríamos eternamente el cofre de las cosas positivas que nos hicieron sentir bien. Creo que sí, que al menos yo, cuando se presentase algo malo sería como una yonqui y abriría mi dosis particular de alegria. Saludos y enhorabuena por compartirlo.
    Pienso exactamente lo mismo que tú Brady. Saludos.
    Cerrar los ojos y transportarnos a ese mundo donde tuvimos buenas emociones, buenos recuerdos, ese mundo donde la magia de un abrazo, el calor de estar en casa se haga posible, esos sentimientos me gustaría atraparlos y ya no abrir los ojos.
    La verdad es que antes de escribirlo estuve dándole vueltas durante mucho tiempo. Aunque yo no lo he concebido como una droga,quizás hubiera alguien que se hiciera adicto a ella, como tú has comentado. Muchas personas piensan como tú. No es nada. Las ideas y los relatos están para compartirlos con nuestros compañeros de oficio. Saludos AlejRod10 1 y un agradecimiento por tu buen comentario y valoración.
    Creo haber comprendido lo que intentas decir. Recuerdos no es lo mismo que sentimientos. Si bien, los recuerdos nos hacen sentir y revivir levemente una experiencia satisfactoria o amarga, nunca es igual al momento vivido. Sería genial tal cosa de guardar sentimientos felices, si se pudiese, apoyaría tal cosa, pero... a la vez sería una especie de ilusión, un escape a la realidad que podría volverse adicción. A su vez, creo que estar tristes nos permite conocer el verdadero significado de ser felices. Lamentablemente vivimos más tristezas que alegrías muchas veces. En fin, interesante idea la tuya. Gracias por compartirla. Un gran saludo.
    Sí,no lo has comprendido. Lo que estoy expresando en este relato es que si pudiéramos guardar los sentimientos tal cual,no recuerdos,en los momentos en que nos suceden desgracias, porque la vida suele regalarnos más desgracias que alegrías; podríamos volver a sentirnos felices. Bajo mi punto de vista,cuando nos estamos sintiendo desgraciados, recordar días felices hace que te sientas aún peor Por lo que siguiendo lo que yo he escrito, no nos haría falta vivir del recuerdo,sino que podríamos "palpar" esas sensaciones pasadas e incluso, volver a estar junto a ser querido,mascota o amigo que ya se ha ido. Espero haber aclarado tus dudas. Un saludo EPI CURO
    No entiendo porque los sentimientos no se pueden recordar. Los recuerdos son alegres o amargos dependiendo de los sentimientos que teniamos en esos momentos. Lo mismo no lo he entendido.
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Alguien con sed de escritura. Alguien que siente sed de ayudar.

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