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5 min
Donde las dan, las toman
Humor |
18.09.18
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Sinopsis

Una pareja se introduce en centro comercial sin llegar a entrar en ninguna tienda

     Marcos e Ingrid formaban una pareja sólida y consolidada.  El físicamente era del montón, nada del otro mundo, pero se creía con una inteligencia superior. Ella era más bien monina, no presumía de físico y menos de inteligencia. Como cada sábado por la tarde salieron a pasear y a comentar las cosas que veían.

      -Cariño-dijo ella. Mirando la terraza de un bar- Antes de meternos en el centro comercial, me gustaría tomarme una coca-cola con patas fritas…me apetece

       -Cariño…cariño…-dijo él, benévolamente y perdonándole la vida…- ya hemos comentado alguna vez, que realmente tú, no deseas la coca-cola…en el fondo es una exigencia de la publicidad…un engaño urdido por ella.

      -Oh, tengo sed

      -No, no…abre los ojos y entiende lo que pasa verdaderamente…Tu, en el fondo, no deseas el refresco, sino lo que buscas es un sucedáneo de la amistad…y eso ya lo tienes garantizado conmigo. Aparte la publicidad crea dependencias que no existen…

      Al cabo de poco se introdujeron, cogidos de la mano, en el centro comercial y en el salón de la entrada, se encontraba expuesto un todo terreno que acaparó la atención de Ingrid.

       -Oh cielo, que hermosura de coche… ¿Preguntamos por él? Dejan probarlo…¿Te gustaría tenerlo?

       -Vamos, vamos.  Creo que ya sabes que  te ofrecen el todo terreno como sustituto de la idea de libertad, te prometen una cosa material  para paliar la idea de libertad de la que solemos carecer todos.

        -Oh, cariño, que inteligente eres…que bien hablas…así que ni siquiera lo probaremos….

        -Venga, venga, pasa y  vamos para dentro a ver tiendas

         Ingrid, a la que todo le gustaba y disfrutaba con las cosas, se paró en un flamante escaparate de muebles y estirando de la camisa de Marcos le susurró poniendo su mirada más sensual

         -Te has fijado lo guapa que es esta estantería para los libros…!que pasada!

        -Piensa  que nos fijamos en una estantería nueva, cuando nuestra verdadera prioridad, lo que realmente queremos,  es reorganizar nuestra  mente…

         - Oh, ¿así que no vamos a entrar para saber cuánto cuesta? ¿Así que no te gusta? Lástima

         -Pasa a otra tienda…mira allí hay una de baños muy chula…entretente mirándola.

         A Ingrid le encantó la tienda de baños y su vista recaló en un jacuzzi que estaba funcionando a pleno rendimiento con su agua y burbujas. Miró a Marcos, realmente  alterada y dijo

         -Oh, me encanta. ¡Es perfecto! ¡Como disfrutaríamos! ¿Entramos?

         -Vamos cariño, ¿no me digas que picas con algo tan predecible como un jacuzzi? ¿No te das cuenta que  juegan con la idea de bienestar y calma que esperas poseer en tu intimidad? Tu sosiego espiritual no depende de un jacuzzi. Sino de principios sólidos. Venga, pasa…pasa

         Esta vez Ingrid, puso unos morros considerables y se enfadó interiormente, pero pasó a la siguiente tienda que era una perfumería importante. Allí, dos posters con dos muchachas imponentes, medio desnudas y muy sensuales promocionaban un perfume que tenía muy buena pinta. Marcos, salivando, viendo las exuberancias voluptuosas de las chicas, se quedó como clavado, contemplando las fotografías.

         -Este perfume, no es caro, vamos cariño, ¡Cómpramelo! Me hace ilusión, - Le dijo a su marido, haciéndole una prueba al tacaño de Marcos

          Marcos no reaccionó con rapidez, al contario, sus ojos continuaban devorando los posters y las palabras de su esposa no le llegaban…tampoco su proximidad física. Ingrid, dándose cuenta de lo que sucedía, insistió con determinación

          -¡Quiero ese perfume! ¿Entramos o qué?

           Marcos reaccionó por el barullo de su esposa y dijo

           -Oh, cariño…tu olor natural es estupendo y es el que realmente me atrae…no necesitas de ningún potingue que distraiga lo estupendo de tu olor. Tu sensualidad quedaría alterada.

            -Realmente tus disertaciones sobre todos los productos con los que nos hemos ido cruzando, han sido muy certeras y me han hecho abrir los ojos

           -Estupendo, de eso se trata, de darnos cuenta del porqué de las cosas…me alegro…

           -Tanto he abierto los ojos, que esta noche, cuando me requieras en la cama, tendré miedo que tu deseo no sea del todo natural, sino que este provocado por el estímulo de los posters, de las fotografías medio desnudas de las chicas…tienes razón, la publicidad altera las mentes, alterándolas….luego es mejor que no hagamos el amor, hasta dentro de un tiempo…hasta que las condiciones  vuelvan a ser normales y la publicidad haya dejado de influir malsanamente… ¿No crees amor?...Naturalmente te quiero.

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