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21 min
DOS PALOMAS Y UN GAVILAN
Amor |
27.09.14
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Sinopsis

Pensaba que Yulema solo follaba conmigo y su marido, que yo y su trabajo éramos sus únicas diversiones, ahora pienso de ella ¿Cuántos secretos guarda? ¡qué vida mas enigmática! ya no afirmo que su vida sea tan aburrida, vivo en una intriga por saber ¿cuántos mas misterios hay en su existencia?

Esto ocurrió cuando trabajaba en una oficina en el barrio de Rekalde, en Bilbao. Al mediodía salía a comer el menú del día por los bares y restaurantes de la zona.

Los que mas frecuentaba eran un par de ellos; el restaurante Biarritz y el bar Bizkargi, la mayoría de los dias éramos siempre los mismos comensales los que nos veíamos, con algunos pude crear una relación cordial, con otros los mas reservados, tan solo hubo, un hola, buen provecho y adiós.

En la oficina el único que comía fuera de su casa era yo, el resto de compañeros de trabajo comían en sus domicilios, eran de Bilbao y sus alrededores.

En el restaurante Biarritz me encontraba con un grupo de chicas empleadas de una mensajeria, asiduas a los fogones de este restaurante, ellas no cambiaban, bajaban todas juntas a comer.

En el tiempo que acudí a comer al comedor de este restaurante siempre compartía mesa con ellas, nunca me dejaron que comiera solo.

Algunos viernes las chicas organizaban fiestas a las que también me invitaban, solo acudí en dos ocasiones, no es que no me apeteciera ni me gustara la fiesta; solo entre tantas mujeres maduras desinhibidas y con unas copas de más, hacían sentirme inseguro y entupido,  "Un pelele" si algún hombre ha estado el solo en una fiesta de chicas en esas condiciones sabrá de qué hablo.

De todas estas mujeres una, la argentina, rellenita de carnes prietas, rubia de bote, labios carnosos, siempre con ropa ajustada, una mujer muy sexy, madre de dos niñas preciosas, dos princesitas, su marido un hombre callado, aquí se le llama "Sinsordo" (Sin genio) eso si, un hombre con mucha pasta, un buen hombre.

La argentina de nombre Yulema es supervisora de las otras chicas, en ocasiones después de irse todas las chicas a currar ella y yo nos quedábamos a tomar un par de copas.

En una de estas ocasiones que nos quedamos los dos solos, algo puestos de alcohol, la conversación entro en temas eróticos y con alto contenido sexual.

Me atreví a darle un beso en la boca, ella abriendo su boca carnosa y sensual, no me rechazó y comenzamos a jugar con nuestras lenguas, Yulema al igual que yo lo estaba deseando, nos comíamos como los adolescentes se comen a besos en los parques.

Nuestra relación era tan solo sexo sin amor, con mirarnos y con mucha complicidad sabíamos que teníamos algo más de una hora para satisfacer nuestros apetitos sexuales entregados a juegos, caricias y besos.

Yulema a mi entender tenia una vida muy aburrida y monótona; sus hijas, su marido, el perro y la casa.

Su marido como muchos otros hombres apasionados del fútbol, hincha del Athletic, la máxima prioridad para este hombre los fines de semana era el fútbol; en pocas ocasiones salían lo dos juntos sin las niñas, hacia años que Yulema no iba al cine, eso me decía ella, cuando cenaban fuera de su casa siempre acudían al mismo restaurante, el de toda la vida, cerca de su domicilio, mucha rutina.

A la argentina los dias que su cuerpo le pedía guerra, a su marido le decía que tenía celebraciones con sus compañeras de trabajo, una despedida de soltera, divorcios, que se yo cuantos eventos mas, excusas para tener unas horas para disfrutar del sexo.

Reservábamos una habitación en el Hotel Andrea De Derio, a ella le gustaba este hotel porque esta fuera de Bilbao. Después de saciarnos de sexo, siempre volvía ya de madrugada a su casa, nunca se quedo a dormir conmigo.

Que no se quedara para mi era un alivio, Yulema sin darse cuenta vivía tanta monotonía que hasta cuando terminábamos de follar su conversación era; sus hijas, la escuela de sus niñas, las camisas de su marido, etc. Me aburría escucharla, deseaba que se fuera a su casa.

Un Viernes de verano en el restaurante Biarritz, se notaba en el ambiente del comedor la alegría del fin de semana en las caras de las chicas, de los comensales y supongo que en la mía también, después de los postres y cafés Yulema como otras ocasiones, me hizo la seña, entendía que debía quedarme un rato mas, a ella le apetecía o es que este Viernes podía.

Cuando los dos nos quedamos solos sin levantar ninguna sospecha salimos del restaurante, siempre acudíamos a un bar cerca de Hurtado de Amezaga, un bar para parejas, este bar o con este tipo de servicio ya no existen, que tristes que desaparezcan negocios tan necesarios como este, en la barra del bar recoges tu consumición y te la llevas a tu reservado privado, a estas horas estaban muy concurridos, pienso que como en nuestro caso no eran matrimonios los que lo ocupaban. Después de echar un polvo como aperitivo para antes de la noche; regresábamos a nuestras oficinas, luego en un rinconcito en el puente del camello, este puente tampoco existe, nos despedíamos dándonos los últimos besos y caricias.

.- ¿A qué hora quedamos Yulema?

Le pregunto abrazado sin soltarla de la cintura, ella colgada de mi cuello me responde.

.- ¿Te parece a las diez?

.- ¿Ya tienes hecha la reserva del hotel?

.- No, hoy te voy a dar una sorpresa.

Nos besamos y nos alejamos uno del otro mirándonos y sonriéndonos.

Cuando ya la perdí de vista, no deje de pensar qué sorpresa me va a dar esta mujer si su vida es muy aburrida, el único tiempo que tiene para divertirse, es cuando está en la oficina trabajando con sus compañeras o cuando está follando conmigo.

Los Viernes en mi oficina como yo era el jefe de sección muchas tardes me las tomaba tranquilo, había Viernes que después de comer llegaba a la oficina hablaba con los encargados y regresaba a mi casa o me quedaba en Bilbao, todo dependía del tiempo climático u oportunidades de diversión que me salían.

Ese viernes me fui al bar donde yo quedaba con otra chica, oficialmente decía ella que era mi novia, eso también lo decían sus padres, hermanos y amigos. Con esta mujer llevaba una relación que apenas llegaba al año, en este tiempo no estuve en ningún momento enamorado de ella, la relación era algo egoísta por mi parte, me servia para pasar domingos y algunos dias laborables. Mi chica trabajaba los fines de semana por las noches en una discoteca.

La mayoría de mis relaciones más excitantes han sido con mujeres comprometidas o mujeres liberales, mujeres que no me exigieran relaciones largas ni obligaciones.

Viernes diez de la noche, después de haber cenado con mi novia, aguantar malas caras por decirle que vuelvo a Bermeo y no acompañarla a su trabajo, me acerco al lugar habitual donde quedaba con Yulema en un bar de Recalde.

Cuando llego Yulema ya me estaba esperando, terminamos nuestras copas de vino y nos acercamos al centro, por la zona de Indautxu.

Yulema ya esta alegre y solo llevamos un par de copas, no me dice nada de la sorpresa, a mí me consume no saber qué es lo que me tiene preparado.  

.- ¿Yulema, a donde quieres que vallamos esta noche?

.- Ya te he dicho que hoy vas a tener una sorpresa.

.- Bilbao no es una gran ciudad, algún amigo o compañero de trabajo de tu marido nos pueden ver a estas horas de la noche los dos solos.

.- Aitor ya te he dicho que estés tranquilo.

.- Yo estoy tranquilo, pienso en ti, no tengo mujer, ni pierdo nada, tu si.

.- ¡Joder Aitor que cabrón eres! ¡Calla y no me jodas la noche!

Llegamos a un bar en el centro de Indautxu, pedimos dos copas de vino, nos la sirve una mujer morena de la misma altura y edad que la de Yulema, son del mismo estilo en la forma de vestir, el acento de argentina de esta mujer es mucho mas fuerte que el de mi acompañante, en el bar no hay mucha gente, no es un bar de copas, son las 11,45 h Yulema me presenta a su compatriota.

.- Aitor esta es Ana Maria, ella es de Córdoba, La Docta, la Córdoba de mi país, yo ya te he dicho muchas veces que soy porteña,

.- Hola Ana Maria, ya has oído a Yulema, mi nombre es Aitor.

.- Te conozco, Yulema, me ha hablado de ti.

.- A mi ella nunca me a hablado te ti, ¿Que te habrá contado?

.- Lo que a ella le ha interesado.

.- Vosotras las mujeres sois curiosas por naturaleza, también sois hábiles en las formas de interrogar. Una habrá contado lo que le interesaba y la otra habrá sonsacado lo que quería escuchar.

.- Vos Aitor sos muy listo.

.- ¡No! Ana Maria yo no soy listo, puedo ser inteligente, pero ante dos preciosas mujeres un perfecto idiota.

.- ¡Yule! tu amante es un descarado inteligente.

.- Gracias Ana Maria, me ha gustado eso de descarado inteligente.

Mientras Ana Maria y yo disputábamos este duelo verbal, Yulema nos miraba y sonreía con una sonrisa pícara, ahora con un acento argentino mucho mas marcado ¡como nunca se lo había escuchado antes! nos agarra de la mano a los dos y dice.

.- ¡Como os amo, como os quiero, cuanto me gustáis!

Mi amante ya está un poquito mas que alegre, tengo que pedirle que no beba más, porque si no, nos espera una noche de arrastrarla a ella con su borrachera.

.- Bueno chicos mi hora de salida de trabajo en este bar era a las once, ya he regalado mas de cuarenta y cinco minutos a mi jefe por estar esperándoos ¡Vamonos! el bar siempre lo cierran los boludos de mis compañeros.

Nos marchamos del bar despidiéndonos de los otros dos camareros compañeros de Ana y también de algunos clientes que están en el local.

El ambiente a estas horas en las calles de Bilbao es animado, las cuadrillas y parejas se mueven, van de un sitio para otro, el buen clima y temperatura nocturna anima a permanecer en las calles.

Yulema se coge a mi brazo derecho y Ana a mi brazo izquierdo, nos mezclamos con el ambiente callejero bilbaíno, vamos cruzando la calles entre risas, observaciones estupidas de la gente pero divertidas.

Entramos en uno de los bares que hay en la calle Telesforo Aranzadi, la música es muy buena suena, Can`t Get You Out Of My Head, de Kylie Minogue. Pedimos los tragos y salimos a la pista a bailar, en la pista de baile solo estamos los tres, son mas de las doce de la noche. En la barra del bar hay media docena de clientes, todos hombres.

Yulema baila y se contonea muy sexual, me besa, le baila también a Ana Maria ellas juegan a rozarse con movimientos y gestos lésbicos, me acerco y beso a Yulema, Ana Maria me mira me acaricia la cara y se ríe.

Veo por el rabillo del ojo que los hombres que estan en la barra no pierden detalle de nuestros juegos y danza, las guapas camareras y el segurata también nos observan, ellas con caras de complicidad, el segurata con cara de mala ostia, puede que tenga que actuar pues los clientes que están en la barra puestos de alcohol se están poniendo cachondos por nuestras danzas y juegos eróticos.

Suena; Miserliou Twist, de Dick Dale, Yulema me anima e insiste para que también juegue con Ana, yo ante todo soy un caballero y si a mi amante no le importa ni se cela, pues me lanzo a seguirle el juego a su amiga.

Ana me acaricia la cara, se da la vuelta y pone su culo contra mi bragueta, la agarro de de los muslos y la aprieto hacia mi, beso su cuello a la vez que seguimos el ritmo de Dick Dale, ahora siento como se coloca detrás mío Yulema, una mano la lleva a mi bragueta la otra al vientre de Ana, Yule me besa en mi cuello, me vuelvo para buscar su boca, Dick Dale nos mece con su ritmo, en la pista tan solo estamos los tres y Dick Dale, con su Miserliou Twist.

Estamos jugando, ésto ha despertado el apetito sexual de los tíos que están en la barra, ya están en la pista los seis nos rodean, quieren entrar en nuestra fiesta, miro hacia la barra, las camareras están con cara de preocupadas, el segurata con su peor cara está colocado cerca de la pista, yo soy un hombre de la talla M, los que nos rodean son de la talla XL, estos galufos no han visto los documentales de TV donde a veces un insecto puede llegar a matar un elefante.

Seguimos con nuestros juegos y acercando mi boca a los oídos de Ana le susurro.

.- A estos ¿quién les ha invitado?

Desde atrás mío para que escuchemos Ana, yo y pienso que hasta los galufos le han escuchado, nos dice Yule.

.- Tu ni te muevas que con estos boludos Ana y yo no tenemos ni para empezar.

Mi amante aprieta mis huevos y me dice al oído.

.- Aitor, tu tranquilo.

Se acerca hacia Ana el mas chulito de los seis, con movimientos arrítmicos y sonrisa de chulo, a pocos centímetros de Ana, sin tiempo a reaccionar veo como le suelta un guantazo en la cara que lo ha dejado; quieto, descompuesto y perplejo.

Miro detrás de mí y hay otro chulo, torcido de rodillas en el suelo con la cara desencajada, agarrándose sus huevos y sin respiración, se paró la música, el segurata ya está en la pista y dos voces agudas de leonas rugen.

.- A vos ¿quién os invito a la fiesta boludos?

Dice Ana, a su lado Yulema también ruge.

.- Iros a mamárosla entre  vosotros que estáis en pareja, payasos.

Salimos del bar, en la calle recordar a los galufos retorciéndose en la pista de baile y pasmados, nos reímos.

Podría haber acabado todo en un gran lío de ostias, con graves consecuencias para nosotros.

Entramos en otro local frente al que estábamos, pedimos las copas, a Yulema no le dejo que beba mas alcohol.

.- Yulema cariño, no bebas más, me gusta hacerte el amor, ver tus caras de placer más que ver una cara alegre por el alcohol.

.- Este cabrón ¡cómo me convence!

En la pista los tres, seguimos con nuestros juegos, esta vez un poco más subiditos de tono. En la pista de baile no estamos solos hay bastante mas gente que en el bar anterior, un par de chicos y un grupo numeroso de chicas que parece que están de despedida de solteras, nos miran y nos ignoran, nosotros seguimos bailando con todas nuestras fantasías y juegos.

Me atrevo a besar a Ana Maria en la boca, Yulema nos mira y sonríe, la beso a ella también, jugamos con nuestras manos, sin llegar a ser exagerados, estamos en público; los tres pienso que nos frenamos.

Son las dos de la madrugada, decidimos abandonar el local.

Dejo que estas dos leonas me lleven donde ellas quieran llevarme.

Ahora que estamos en la calle puedo acercarme con más confianza a Ana Maria, la veo con más detalle, es más bonita de cara que Yule, las dos llevan falda corta, las piernas de ambas son preciosas.

.- ¡Joder! ¡qué mujeres mas hermosas!

Grito en alto.

Las dos me miran, es como si ellas estarían conspirando algo y yo fuera su víctima, su corderito, al que van a sacrificar.

Ana Maria me mira y dice.

.- Aitor, vamos a mi casa, tengo hambre.

Sin tiempo a que yo diga nada Yulema me interroga.

.- Aitor ¿a ti te gusta la carne o el pescado?

La miro atónito, no entiendo a que viene esta pregunta.

.- Ahora no tengo ganas de comer nada, tu ya sabes que en el Biarritz como de todo, carne y pescado.

Las dos me miran como si habría dicho una tontería, se ríen a carcajadas, sus risas hacen sentirme ridículo, no entiendo ni le veo la gracia.

Yulema se acerca y dándome primero un azote y colgándose de mi cuello me dice al oído.

.- Tonto, Ana Maria le va tanto la carne como el pescado, te hablo de sexo.

.- ¡Qué suerte tiene Ana! tu eres su carne y yo su pescado o al revés, que mas da, para mi las dos sois carne y que mejor seria que darme un atracón.

Ana se me acerca y poniendo sus manos en mi bragueta me besa en la boca con pasión y dice.

.- Yuli me ha hablado mucho de ti, quiero conocerte personalmente.

Les sigo el juego a estas dos leonas y los tres nos perdemos en las calles de Bilbao.

Estamos en el centro de Bilbao, en casa de Ana Maria.

La casa está decorada en un estilo muy minimalista, esta decoración es cómoda y muy fácil para limpiar. En las paredes hay cuadros de paisajes argentinos y de peonajes que supongo serán familiares de la dueña de la casa.

Ana como todas las mujeres, tiene esa manía de enseñar la casa, en la cocina nos invita a que comamos algo, yo solo pido un vaso de agua y Yulema otro, ella se prepara algo para cenar.

Yulema me coge de la mano y me lleva al salón.

.- Aitor, vamos a dejar que cene tranquila.

Ana con su mano derecha hace el gesto de que nos alejemos, mientras se lleva a la boca un currusco de pan.

Dejo que Yule me lleve, me da la impresión que conoce la casa, entramos en el salón, hay un gran sofá modular, una gran pantalla de TV colgada en la pared y muebles modulares bajos en color blanco y negro, un salón muy amplio.

Me siento en el sofá, en frente hay una mesa acristalada para el café, Yulema la retira y se sienta en mis rodillas, empieza a besarme le sigo a sus deseos y juego acariciándola los pechos sin quitarle la camisa, acaricio sus piernas, mis manos se deslizan hasta llegar a sus muslos, ella se aprieta a mi cuerpo, Yuli es tan redonda tan sexy, la mando levantarse.

.- Yule, déjame desnudarte.

Me excita mucho desnudarla.

A Yulema nunca la he visto con tanga, siempre lleva ropa interior muy sexy, braguitas y sujetadores de preciosos diseños, tampoco la he conocido con pantis, siempre medias en alguna ocasión hasta con liguero.

La voy poniendo de espalda a mí, levanto sus faldas y descubro sus nalgas envueltas en encajes con medias y liguero, ella sabe que me pongo como una moto cuando la veo con su ropa íntima.

Como si se tratara de un ritual, voy bajando sus bragas, despacio, besando sus muslos, suave, los acaricio, mis dedos juegan y se recrean en acariciar sus glúteos, su ano, su sexo, beso los glúteos, los aprieto con mis manos, sus bragas cuelgan en sus rodillas, el chasquido que hacen los ligueros al golpear su piel aun me excitan mas, los cinco sentidos de mi ser están en alerta para el disfrute y el placer.

Yule inclinada y soltando pequeños gemidos cada vez que acaricio, succiono su sexo.

No me he dado cuenta que Ana Maria ya esta en el salón, veo como se arrodilla para besar a Yule.

Yule se excita mas, sus bragas ya han caído al suelo por el movimiento de sus piernas.

Ana gateando llega hasta mi bragueta, la desabrocha, saca mi polla y la chupa, Yule se incorpora mientras Ana me hace una mamada.

Yulema me ofrece un espectáculo de strip-tease, va desprendiéndose lentamente de su camisa, falda y el sujetador, quedándose tan solo con las medias y el liguero, Yule se acerca a mi lado me besa.

Ana estira sus manos de mi cuerpo para tocar a Yule, a la vez que sigue mamándomela, acaricia el clítoris y el monte de Venus de Yule.

¡Qué compenetrados estamos los tres! ahora es Ana la que me ofrece el espectáculo de strip-tease, mientras la que me hace la mamada es Yule.

Ana lleva tanga y sujetador blanco, la ropa interior de Yule es mucho  más espectacular.

Las dos mujeres ya están desnudas, suavemente me levanto, estoy tan excitado, debo de desnudarme.

Ellas las dos en el sofá se besan y acarician, estoy disfrutando viéndolas como se besan, se acarician, como gimen y como juegan,  mi polla parece que va a reventar.

Ya estoy desnudo y entro a formar parte de los juegos de estas dos leonas, rugen y ronronean mientras se comen a besos, yo no soy un hombre, soy un juguete sexual para el disfrute de ellas.

La mano de Ana me agarra la polla y me guía para que penetre a Yule, la penetro y mas se cimbrea, los gemidos son mas rápidos y fuertes, Ahora Ana toca mi ano, pretende meter su dedo, se lo aparto, Ana sin dejar de besarse con Yule, me ofrece su ano y su coño, juego con mis dedos en los dos orificios.

Los tres cantamos a coro gemidos de amor, ¿quienes dicen y afirman que ésto es pecado, enfermedad o degeneración?

¡Pues mienten!

Tanto placer no puede ser malo, yo estoy en el cielo, en el paraíso, ellas son Ángeles encarnados.

Yo soy el pescado nadando en un mar de gozo.

No se el tiempo que hemos estado jugando, ahora los tres estamos abrazados desnudos, tirados en el gran sofá, un Adán y dos Evas, nuestras ropas por el suelo del salón están desparramadas.

Ana coge el mando del TV lo enciende y lo miro, no se lo que están emitiendo, miro a las dos mujeres, les doy besos, suaves y sueltos, son ya casi las cinco de la mañana, Yule propone.

.- Nos vamos a dormir los tres juntos.

Ana y yo respondemos a la vez.

.- ¡Si, si!

Serian las doce y media de la mañana de sábado cuando nos despertamos abrazados, el juego comienza a repetirse.

Esta es la sorpresa que me tenía preparada, Yulema me ha dado una lección. Desde entonces tengo por norma no juzgar, ni calificar a nadie, las apariencias no son lo que creemos o aparentan ser.

Pensaba que Yulema solo follaba conmigo y su marido, que yo y su trabajo éramos sus únicas diversiones, ahora pienso de ella ¿Cuántos secretos guarda? ¡qué vida mas enigmática! ya no afirmo que su vida sea tan aburrida, vivo en una intriga por saber ¿cuántos mas misterios hay en su existencia?

 

 

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Alvaro Villa Rey

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  • Que cruel es el tiempo. Como maldigo al firmamento, por marchitar y deteriorar mi aspecto,

    Pienso que estos lances o suertes que nos brinda la vida si no salimos corriendo es lo que te hacen sentirte mas vivo, tener más experiencias y entre los tuyos siembran luego los mitos y leyendas.

    Pensaba que Yulema solo follaba conmigo y su marido, que yo y su trabajo éramos sus únicas diversiones, ahora pienso de ella ¿Cuántos secretos guarda? ¡qué vida mas enigmática! ya no afirmo que su vida sea tan aburrida, vivo en una intriga por saber ¿cuántos mas misterios hay en su existencia?

    salgo a la calle veo mujeres tan bellas como las de la tele, me pregunto ¿Cuál será la pena y dolor que sufre esta hermosa mujer?

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