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duelo: La oficina
Varios |
08.05.17
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Sinopsis

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duelo: La oficina

 

 

La oficina

    

 

relato A  

 

Procedo de un pequeño pueblo pesquero donde mi padre era propietario de un barquichuelo. Desde muy niño, soñaba con ser como aquellos hombres que me parecían héroes. Pero mi padre tenía otros planes para mí. En una caja de lata de Colacaoguardaba celosamente sus raquíticos ahorros con la esperanza de poder costarme algún día una carrera.

 

Un día a la vuelta de la escuela, llamó mi atención un numeroso corro de gente arremolinada en uno de los soportales de la plaza. Aguijoneado por el afán de saber, me acerqué a averiguar qué era lo que causaba tanta expectación pero mi escasa estatura me impedía divisar nada que no fueran las poco atractivas espaldas de mis vecinos. Saqué de la cartera un petardo que hice estallar a los pies de una marisquera conocida de mi madre y el revuelo que se armó se confabuló conmigo para que descubriera la novedad que había congregado a tanto curioso.

 

Allí estaba el negocio que iba a volver del revés a todo el pueblo en los dos años siguientes. Un gran cartel lo anunciaba. “La Prodigalidad: la puerta a tus sueños”. La Prodigalidad, nombre en modo alguno acertado, demasiado complicado para un puñado de pescadores, que acabaron rebautizándolo como “La oficina”.

 

La primeras semanas, nadie se atrevió a cruzar la puerta que, tentadora, les invitaba a descubrir cómo acceder a los sueños. Tuvo que ser el propio don Norberto Mazarrón, que así se llamaba el dueño del negocio, el que se personase en la taberna a la caza de clientes. Durante dos horas, anduvo perorando sobre las ventajas de su oferta a unos pescadores que le prestaban atención más por los vasos de vino que pagaba que por el interés que les suscitaba su discurso. Don Norberto les prometía el paraíso con árbol de la ciencia incluido. No tenían más que invertir en monedas de oro y recoger los pingües beneficios del negocio. Nadie les iba a dar unos intereses tan suculentos como “La Prodigalidad”: un veinticinco por ciento. En poco tiempo, decía engolando la voz, se multiplicarían los ahorros de aquella gente sencilla a la que encandiló al fin con sus palabras zalameras.

 

Después de aquella noche no se hablaba de otra cosa en  el pueblo. El ánimo de unos y otros oscilaba entre desmesuradas esperanzas y la incredulidad. En la escuela nos contábamos los coches que comprarían nuestros padres, los collares de perlas que lucirían nuestras madres. En casa también se discutía a diario a cuenta de tan lucrativo negocio. Mientras mi madre desconfiaba de aquella máquina de hacer dinero, mi padre ya veía multiplicados sus ahorros y cumplido su sueño de verme convertido en un ingeniero, un médico o un abogado. Yo iba a ser el primer hijo de pescadores que iría a la ciudad para ser alguien grande, decía.

 

Lo cierto es que nadie se atrevió a dar el primer paso hasta que mi padre llevó a “La oficina” sus ahorros de quince años y enseñó a todo aquel que se lo pedía el documento que lo acreditaba como propietario de doscientas monedas de oro.

 

Unas semanas después, la cola para entrar en la oficina daba la vuelta a la esquina. Ningún pescador ni marisquero quería quedarse sin sus prodigiosas monedas de oro. Don Norberto los recibía con una taza de café y se tomaba su tiempo en explicarles lo segura que era la inversión. Sacaba de una caja fuerte un estuche forrado de terciopelo negro y dejaba que admirasen el brillante tesoro. Cuando tenía camelado al iluso pescador, le hacía firmar un montón de papeles y guardaba de nuevo las monedas, bajo la decepcionada mirada del nuevo cliente, con el pretexto de que en su despacho estarían a salvo de los ladrones.

 

En los meses que siguieron, mi padre y sus compañeros de fatiga recibieron con puntualidad exquisita los intereses que producían sus ahorros. Don Norberto les entregaba un informe detallado de la cotización del oro que nadie entendía. Una extraña euforia sobrevoló el pueblo. Las calles se llenaron de los colores de los vestidos recién estrenados, de mujeres que cojeaban con sus zapatos nuevos, de muñecas que brillaban con relojes ostentosos, de bicicletas, patines... Solo mi padre, haciendo caso omiso de las protestas de mi madre y de las malas caras que yo le ponía, reinvertía las ganancias en comprar nuevas monedas con la esperanza de ahorrar lo suficiente para enviarme a estudiar a la ciudad.

 

La noticia la trajo Leonardo y la confusión se adueñó de la ciudad. ¿Cómo decía el gordo que don Norberto había desaparecido? Una comitiva encabezada por el maestro de la escuela se presentó en “La Oficina” en busca de una explicación razonable. A pesar de ser mediodía, la puerta estaba cerrada con una cadena gruesa y un candado oxidado. Todo indicaba que estaba desierta. Tocaron el timbre con insistencia, golpearon las persianas bajadas, llamaron a gritos. Pero ni rastro de don Norberto. Fueron a buscarlo a la pensión en la que se hospedada pero fue inútil: la patrona les dijo que hacía días que se había marchado llevándose sus cosas. Aún lo esperaron un mes. Hasta que a uno de los pescadores, agotado de impaciencia, forzó el candado de “La Oficina”.

 

Mi padre fue uno de los primeros que entró en ella confiado aún en poder recuperar sus ahorros. Pero el panorama que encontraron lo dejó desolado. Ni la mesa de despacho ni los anaqueles con las carpetas, ni la cafetera ni, por supuesto, la caja fuerte con el estuche de las monedas. Sólo una bola de papel en el suelo que echó a rodar con el viento al abrir la ventana.  

 

Mi padre gastó lo poco que le quedaba en abogados y denuncias. Hipotecó su barquichuelo y emprendió una búsqueda estéril. En poco tiempo su cabello se tornó blanco y él se transformó en un anciano. Don Norberto había huido llevándose sus ahorros e ilusiones.

 

 

 

relato B

 

 

 

Comenzó a coleccionar sucesos a causa de su estrecho contacto con los periódicos.

Si por él fuera, compilaría todos lospublicados en la prensa, pero es pragmático y sabe que debe economizar espacio. Dehecho acaba de trasladarse a una oficina más amplia y aun así, poco queda expedito de carpetas y archivadores, salvo las paredes del aseo que aprovecharía para atiborrarlas de estantes si no fuera por la consabida incompatibilidad que suele haber entre el papel y las humedades. 

La informática es la solución al problema, pero son muchos los años dedicados a la labor colectora y no menos habrían de emplearse en tan ardua tarea clasificadora para trasplantar  los archivos a un disco duro. 

Su labor consiste en detectar erratas y evitar errores que se escapan a los autores de los textos periodísticos y enriquecer las informaciones mejorando las frases para hacerlas más atractivas.

Una vez enviadas a las redacciones las correcciones pertinentes, seleccionará de entre todos los diarios una única noticia, ya que, por las razones antes expuestas, desde hace tiempo solo recolecta una al día. 

 

"MUEREN UNA MADRE Y SU HIJA DE CINCO AÑOS EN UNA EXPLOSIÓN DE GAS EN BARACALDO."

 

De todos los sucesos del día, elige al azareste último, que archiva en una subcarpeta con el epígrafe "Accidentes fortuitos".

Los periódicos, una vez gozado su frescor de primicia, acabarán en la planta recicladora,triturados en una suerte de papilla,reconvertidos más tarde en enormes rulos de papel virgen que pasarán por enésima vezpor los rotativos para retornar a los quioscoscon nuevas composturas, no sin haber pasado antes por la oficina de corrección. 

Como el salto en el tiempo es privilegio de los que fabulan haremos uso aquí de tal prerrogativa para trasladarnos a la oficina yobservar in situ su reacción al leer una noticia en concreto, que leerá y releerá al tiempo que negará con la cabeza,indicándonos con tal gesto de negación que es imposible lo que acaba de releer.

"UNA MADRE Y SU HIJA DE CINCO AÑOS SALVAN MILAGROSAMENTE LA VIDA EN UNA EXPLOSIÓN DE GAS EN BARACALDO."

Podría pensarse que es casualidad y que en una misma ciudad dos madres y dos hijas sufren sendos accidentes domésticos, unocon desafortunado desenlace y otro con final feliz, a no ser porque coinciden los nombresde las víctimas y la dirección del inmueble siniestrado, lo cual es imposible como imposible será lo que sucederá a consecuencia de la noticia que hoy entrará a formar parte de su colección:

"UN OBRERO MUERE EN HUELVA APLASTADO POR LA MÁQUINA DE ASFALTAR CON LA QUE TRABAJABA."

Por la mañana leerá lo siguiente:

"UN OBRERO SALE ILESO EN HUELVA TRAS VOLCAR LA MÁQUINA DE ASFALTAR CON LA QUE TRABAJABA."

En un principio habría llegado a la conclusión de que aquellas noticias que colecciona desde que trabaja en la nueva oficina se rebelan, invierten los hechos consumados, pero es hombre cabal y piensa que todo ha de tener una explicación lógica que no atente contra los dictámenes de la naturaleza y el sentido común, a no ser que se trate de  milagros, exentos de normas y leyes por provenir de quien se molestó en crearlas y que puede violentarlas a su antojo, pero es suspicaz con los asuntos espirituales, recelo que decaerá cuando en días sucesivos compruebe que el fenómeno continuaráoriginándose…

Descubre que el prodigio solo se da con el diario "La Mañana” y siempre que la noticia colectada no  salga de su archivo.

Cree, por tanto, que es la nueva oficina el crisol donde se fragua lo imposible… El porqué de esa particularidad escapa a su raciocinio, no encuentra explicación al misterio y decide que mejor será no buscarla.

Centrado en la nueva noticia seleccionada comprueba cómo sucede la transformación. Se desvanece el texto en un disipar de tinta que se encoge y estira como un pulso viviente. La mancha se deshace en reguerillos fuliginosos que invaden el papeltomando posiciones, reorganizándose las letras como un ejército disciplinado para formar el texto alternativo que aparecerá en la nueva edición de "La Mañana."

Comprueba  que la noticia originaldesaparece de todos los periódico, no siendo conscientes los lectores de tal enajenación,como si el suceso nunca hubiera tenido lugar. Tan solo él conocerá el primigenio contenido de la noticia suplantada.

Se pregunta qué sucedería si selecciona una esquela y decide comprobarlorecortando un obituario.

Al día siguiente espera ver a Lázaro resucitado.

Y acontece que sale el interfecto, ahora redimido, enfundado en su mono de trabajopara emprender la faena diaria ajeno a todolo sucedido, al igual que su desenviudada esposa que le dice adiós desde la ventana.

Entonces le ronda una idea fascinante: se propone ir y regresar del más allá con la información fidedigna de lo que hay al otro lado. Pero para tal empresa  necesita el concurso de un compañero de trabajo.

-Una vez recortada la esquela, la archivas en esta carpeta-le indica.

- ¡Es que te vas a morir!

-¡Claro que no!

Publicarán mi esquela en “La Mañana” pero yo no estaré muerto, créeme. Tú limítate a hacer lo que te pido.

-Mira chico: no sé si me tomas el pelo o planeas estafar al seguro o…

-Ya te explicaré. Haz lo que te pido y no me falles bajo ningún concepto. Prométemelo. 

-Está bien, te lo prometo. Pero ¿no puedes adelantarme nada?

Ten paciencia y recuerda que es muy importante que dejes la carpeta en la oficina. Veas lo que veas allí confía en mí y no dejes de hacer lo que te indico. 

 

Una vez asegurada la complicidad del compañero, su prioridad es hallar el métodomás adecuado para quitarse la vida.

El gas es lo primero que rechaza, sólo pensar que pueda producirse un incendioque arruine el archivo le aterroriza. Contempla conectar un  tubo al escape del coche e introducirlo en el interior, ha oído que es una muerte apacible. También considera  la ingesta masiva de pastillas, la muerte llega suave como un dulce sueño… 

Se decanta por las pastillas y reúne todas las que encuentra en el botiquín pero como es previsible no son suficientes, así que sale en busca de una farmacia. Después irá a otraspara evitar sospechas.

Ingiere las pastillas y al rato comienza a invadirle un denso sopor. Tiene pensamientos inconexos, se siente inmerso en una atmósfera lechosa, percibe sonidos subacuáticos, ve imágenes distorsionadas…

Un manto oscuro y pesado le cubre los miembros entumecidos, primero los pies para subir por los muslos, el torso y la cabeza,anegándole una sensación de quietud y pazextrema.

Cuando amanece lleva varias horas muerto. 

De entre todos los titulares de los periódicosdel día destacará uno sobre los demás: laportada del diario “La Mañana “que dirá lo siguiente:

“COMO CADA DÍA DESDE 1978 EL DIARIO “LA MAÑANA” HA LLEGADO FIEL A LA CITA CON SUS LECTORES. A PARTIR DE MAÑANA NO LO HARÁ MÁS, AL MENOS NO SE CITARÁ CON ELLOS EN LOS QUIOSCOS. LO HARÁ COMO MANDA LOS NUEVOS TIEMPOS, EN INTERNET CONVIRTIÉNDOSE EN UNO DE LOS PRIMEROS DIARIOS QUE PRESCINDEN DEL PAPEL PARA HACERSE VISIBLE SÓLO EN LA WEB.”

 

 

 

 

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  • Señor Horacio, gracias por su comentario, pero he de decirle que creo que usted también escribe relatos donde el lector tiene que sacar sus propias conclusiones o pensar en lo que a sucedido, con lo cual su comentario se lo mete por donde amargan los pepinos.
    Señor Horacio, gracias por su comentario, pero he de decirle que creo que usted también esgtine relatos donde el lector tiene que sacar sus propias conclusiones o pensar en lo que a sucedido, con lo cual su comentario se lo mete por donde amargan los pepinos.
    relato A por Ana Maria Madrigal, relato B por Javier Guerra del Rio
    El relato A aún siendo un tema real que puede verse afectado cualquiera. No termina de emocionarme, con todos mis respetos, hay también errores gramaticales, que bueno es comprensible que con la emoción no se han revisado. El relato B me parece mejor estructurado y con un final inesperado. Aunque también hay algún descuido en los espacios entre palabras. No se han revisado, antes de publicar. Sin ánimo de ofender a ambos autores. Todos cometemos pequeños fallos. Felicitaros por la originalidad de los dos relatos. Suerte para ambos autores. Un saludo.
    Relato B
    Y la verdad me gusto mas la historia del A, por mas previsible que sea porque lo es, me gustó mas. Tambien reconozco que el B esta escrito o narrado de una manera mas correcta y tambien es original. pero bueno sobre gustos.. felicitaciones a ambos
    A
    El A resulta ameno y entretenido, por lo que tiene su mérito, aunque el final es demasiado previsible. El B engancha con un argumento rompedor que implica una notable dosis de ingenio e imaginación, y remata con un final sorprendente aún partiendo de una premisa poco creíble.
    B
    Del relato A lo primero que hay que decir es su previsibilidad. No sorprende la fuga del estafador. Pero es que, además, se advierten una serie de errores. 1) ¿"Costarme"? Más bien "costearme". Entiendo que el autor se ha "comido" involuntariamente una letra. 2) Un corro no puede ser numeroso, en todo caso lo será la cantidad de gente que lo integre. 3) Perorata es un sustantivo que, en modo alguno, puede adoptar una forma verbal. No pretendo criticar a su autor. Tan solo hacerle ver unos errores que debe tener presentes antes de dar rienda suelta a sus creaciones. Mis felicitaciones al autor del B por su fantástico y sorprendente relato, así como su cuidado estilo narrativo.
  • http://www.tusrelatos.com/relatos/la-final-del-torneo-de-escritores-2017

    relato A por Miguel Angel Mantecón, relato B por Paco Castelao, relato C por Lucio Voreno. Ganador relato C, de Lucio Voreno.

    Vota por el relato que más te guste.

    Gracias a los lectores, este torneo es para ustedes. Felicidades a los 8 participantes por sus magistrales relatos, los disfrutamos a lo grande. La gran final en mayo, todavia no hay fecha. Antes de la final hay duelos de exhibicion, si quieres participar manda un correo a torneoescritores@gmail.com

    ultima semifinal, nadie sabe quien pasa a la final. Ganadores de las semifinales y de la final al cierre del torneo.

    Vota por uno de estos dos viejos lobos de mar, solo uno pasa a la final (con tu voto) y pelea contra los otros dos titanes.

    Empieza la semifinal. Vota por el que más te guste. Todos pueden votar, entre más votos mejor. Anímate, tú eres el dios que decide el futuro de estos tres mortales.

    Vota por el relato que más te guste.

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