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2 min
Dulce navidad
Terror |
24.12.16
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Sinopsis

...

Carlitos se había comprado un disfraz de Papá Noel en el negocio de la esquina de su casa. Lo tuvo guardado varios meses hasta que lo sacó del ropero. Se lo colocó y salió a la calle con una enrome bolsa llena de golosinas. Aquel 23 de diciembre quedó en el recuerdo de todo el barrio.
Caminó por su cuadra hasta llegar a la esquina y dobló hacia la izquierda. La transpiración le chorreaba por la frente. Hizo dos cuadras más y volvió a doblar. Su objetivo era la Plaza y no se detuvo hasta llegar allí. 
Se sentó en un banco y dejó la bolsa en el suelo. Esperó. Los chicos no tardarían en verlo y en acercarse. No era muy frecuente ver a Papá Noel dispuesto a hacer regalos. Y menos en la plaza de barrio. Se arrepintió de no llevar una lata de cerveza helada, pero eso podía llegar a ser contraproducente. Más que acercarse, los chicos se hubiesen ido corriendo si lo veían tomar de la forma que Carlitos tomaba. Tenía la boca completamente seca. Fabricó saliva como pudo y la tragó como si fuera agua mineral. 
 El primero en arrimarse tenía seis años y era rubio. El segundo era morocho y tenía dos años más que el primero. A los veinte minutos ya eran muchísimos. “Queremos regalos, Papá Noel. ¿Qué tenés en la bolsa?”. Carlitos sonreía y les daba pequeñas palmadas en la cabeza. “Tranquilos que hay para todos” repetía. 
 Cuando notó que los chicos ya eran más de 40, abrió la bolsa y revoleó caramelos para arriba. Una lluvia de colores dulces tapó el sol por unos segundos. Luego, el suelo de la plaza pasó a ser una alfombra de golosinas. Los chicos se zambulleron de panza. Todo era felicidad. Y Carlitos continuaba sonriendo. 
Los padres de los chicos fueron a agradecerle y Carlitos les decía que no tenían por qué, que él había soñado con hacerles regalos y que disfrutaba de verlos felices. 
Carlitos se fue, silbando un tango. Llegó a la casa, salió al balcón y encendió un cigarrillo. Las sirenas no tardaron en sonar. La noche anterior, con una jeringa, había envenenado uno por uno todos los caramelos.

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Soy Augusto Dipaola. Nací en la Ciudad de Campana (Provincia de Buenos Aires) en 1984. En mis horas libres suelo escribir algunos cuentos... Espero que les gusten...

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