cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

7 min
Dulce paloma (Primera parte)
Suspense |
15.04.13
  • 5
  • 2
  • 3332
Sinopsis

Las tres perspectivas de un crimen

      Álvaro abrió lentamente los ojos con gran dificultad. Se apretó las sienes confundido, por un fuerte dolor de cabeza. Se sentía tremendamente confuso mientras volvía en sí. Estaba sentado en su vehículo, un Range Rover Evoque de color negro. Lo primero en que se fijó fue en el reloj digital del cuadro, éste marcaba las cuatro y cuarto de la mañana. Quería incorporarse pero el cinturón de seguridad le bloqueó. Mientras apretaba el botón que lo desanclava miró alrededor, todo estaba oscuro. ¿Dónde narices estoy? Acercó su mano derecha al clausor y sacó las llaves. Cogió la chaqueta del asiento del copiloto y salió al exterior. Aquello parecía una zona industrial, una especie de polígono muy mal iluminado que Álvaro no pudo reconocer. Sacó su iphone de la chaqueta y comprobó que no había ninguna llamada. Pensó en la posibilidad que le hubieran robado pero al notar el bulto de la cartera en su pecho se tranquilizó.

Se encendió un cigarro, ansioso, mientras temblaba. No entendía nada de lo ocurrido, ni por qué se encontraba en aquél lugar, ni por qué se sentía tan mareado. Hacía frío pero Álvaro necesitó unos minutos para poder asemejar tan macabra desubicación. Comenzó a recordar en aquél solitario lugar antes de sentir el miedo y salir de allí a toda prisa. Hoy es viernes y anoche estuve con Eric y Saúl. Muchos jueves quedaba con sus dos mejores amigos, compañeros de trabajo en Brico Total, una macro tienda de ferretería y menaje ubicada en Barberà del Vallès. Habían cenado en una pizzería que adoraban y luego estubieron de copas por el Port Olímpic. No recordó haber bebido tanto para tener que parar en aquél olvidado lugar que no supo reconocer.

El miedo y la confusión ya se habían apoderado de él y decidió volver a entrar al coche mientras lanzaba su colilla. Pensó en el lugar. Cogió su iphone y marcó la aplicación de mapas para ver dónde narices se encontraba. El aparato necesitó un largo minuto debido a la falta de conexión 3G y por fin se ubicó. Polígono Industrial Les Ferreries, Cerdanyola del Vallès. Marcó su casa como destino y arrancó el motor del Range Rover. Se encontraba al final de un largo callejón rodeado de naves industriales. Pudo leer al salir muelle de carga y descarga. La calle principal estaba mejor iluminada y pudo ver a lo lejos las luces de la autopista. Voy bien. Pensó que al volver de Barcelona se sintió mareado y tomó la salida para poder descansar aunque aquello no le había ocurrido jamás.

Álvaro vivía en un piso de propiedad en una buena zona de Sabadell. Se hipotecó siete años atrás con las expectativas de poder vivir con Marina, su ex, pero todo se torció. Antes de que le propusiera vivir juntos, ella le confesó que no le amaba y que no podían engañarse más. Álvaro volvió a la soltería a sus treinta y siete años y comenzó a vivir su segunda adolescencia. Volvió a ir al gimnasio y empezó una gran amistad con dos trabajadores diez años menores que él. Álvaro era encargado de la macro y le acompañaba un gran salario, aquello le ayudó bastante a salir adelante. Mientras conducía por la C-58 pensó en ella, en Rosa. Mantenían una secreta relación. Rosa estaba casada y totalmente enamorada de él.

Aparcó el vehículo en el garaje y mientras subía en el ascensor necesitó respuestas. Quiso llamar a Eric para que le ayudara a recordar pero ya no eran horas de despertar a nadie. A las diez volvían al tajo y sabía que sus dos chicos los viernes no eran personas. Llevaban su amistad en secreto, fuera del centro comercial. Él era jefe de ellos y se jugaba el puesto cada vez que trasnochaban. Ya había tenido alguna que otra bronca con el jefe de tienda por no poner en su sitio a Saúl, el más irresponsable de los dos, pero Álvaro siempre sabía cómo capotear la situación. Álvaro se puso el pijama, se tomó un ibuprofeno y se durmió.

A la mañana siguiente, con una fuerte resaca, fue a recoger a Eric. También vivía en Sabadell cerca de la estación Sur, en un barrio más humilde. Quedaban a las nueve y cuarto para tomar café en el bar de la estación. Eric compartía piso con dos estudiantes, le parecieron unos verdaderos freakys la única vez que los conoció. La diferencia de edad se notaba en muchos aspectos, pero tenían mucha afinidad. Eric y Saúl ayudaron mucho a Álvaro a salir de la depresión post Marina y les cogió gran aprecio. Al aparcar el vehículo vio a Eric acercándose curioso. Vestía una parca militar y unas fuertes ojeras. Eric le hizo gestos de confusión mientras examinaba el capó del Range Rover de su amigo.

— ¿Qué es esto Álvaro? — preguntó señalando el morro del coche. Álvaro pudo ver el terror en la cara de su amigo.

— ¿Qué pasa chaval? Buenos días. Ya sé que te encanta mi coche — dijo mientras bajaba. Al ver el morro de su vehículo retrocedió totalmente impresionado. Un fuerte golpe hundía la chapa del capó del Evoque. La rejilla de ventilación estaba rota y había sangre y restos de un tejido, les pareció de una camisa.

— ¡Coño! ¿Qué mierda ha pasado? — exclamó Álvaro confuso.

— ¿Qué ha pasado Alvarito? ¿has atropellado a alguien? — Eric estaba totalmente acojonado. Álvaro le explicó lo sucedido la noche anterior mientras tartamudeaba.

— Me dejaste a las tres en casa tío ¿por qué volviste a Cerdanyola luego? —

— No lo sé Eric, no lo sé. Algó pasó y no recuerdo nada. Dios mío ¿qué voy hacer? —

— Lo primero antes de nada es ir a lavar eso. Esto huele a marrón Álvaro —

Sin tomar café fueron a la gasolinera que había junto a la estación y se metieron en la cabina de lavado. De un manguerazo a presión limpiaron los restos de sangre del morro del coche. Eric miraba alrededor para ver si alguien los miraba mientras pensaba en lo evidente de la situación. Aquella sangre era humana, su amigo tenía verdaderos problemas. Cogió el retal de camisa y lo tiró a la basura. Eric no sabía cómo tranquilizar a su amigo mientras conducían por la autopista colapsada que les llevaba al trabajo.

— ¿De verdad no recuerdas nada? piensa joder ¿y si te vio alguien? —

— Te lo he contado todo te lo juro. No recuerdo haberte llevado a casa Eric. Lo último que recuerdo es aquél garito del puerto donde los mojitos. No me acuerdo de más de verdad —

— Pues te aseguro que me llevaste a casa. No bebimos tanto coño ¿no crees que si hubieramos atropellado a alguien no me acordaría tío? Tu coche estaba bien anoche cuando me dejaste, ya sabes cuánto me gusta — Eric pareció convincente. Adoraba el coche nuevo de su amigo desde que lo compró tres meses atrás. Lo miraba con deseo desde todos los ángulos antes de subirse y al bajarse.

— ¡En tremendo problemón me he metido! ¡Joder! — chilló Álvaro enfadado.

— Bueno de momento no hagas nada. Espérate unos días antes de dar parte al seguro. Si alguien te pregunta pues dices que te diste con un poste que no se veía, yo que sé — El iphone de Álvaro lo interrumpió. Sonó la campana de mensaje nuevo. Álvaro lo cogió y pudo leer el mensaje de un número que no conocía:

" DULCE PALOMA"

 

Continuará ...

 

 

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • 54
  • 4.38
  • 524

Soy alguien que compone canciones e intenta escribir.

Tienda

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta