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10 min
Ejecutor de las Tierras del Norte
Fantasía |
10.08.18
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Sinopsis

Primer cacho de un borrador que tengo de humanos, orcos y minotauros contra humanos y elfos.

Vimara Starscream tuvo la suerte de nacer durante una tormenta de meteoritos en el pueblo de Mirador como segundo hijo de un noble menor en un pequeño reino llamado Viztadar donde si las tierras a heredar no tenían más de dos hectáreas, lo heredaba todo el hijo mayor y los demás sólo una cuarta parte de las monedas y, sí, digo la suerte porque a Vimara le esperaba un destino mucho más importante que ser un noble menor pobre, y la naturaleza así lo quería demostrar con semejante espectáculo visual en el cielo y varios días después en muchas zonas del sur del continente, las noches eran tan brillantes que incluso se podía leer por lo que al parecer fue el impacto de uno de estos meteoritos en una isla al sur, estos sucesos forjaron el nombre completo a Vimara.

Durante un par de años en los que hizo muy mal tiempo y las cosechas no fueron demasiado buenas, los padres mandaron al hermano y a Vimara a una isla más al noreste que seguía perteneciendo a Viztadar pero estaba algo distanciada. Allí, con lo fría que era la región, la alimentación dependía de la caza y de la pesca y no de las cosechas.

En ese periodo y mientras la abuela leía al hermano de Vimara los libros de agricultura que había comprado hace tiempo su otro abuelo, Vimara y su abuelo iban a cazar, pescar y explorar el entorno para conocer la naturaleza y cómo emplear sus recursos, qué plantas tenían utilidades alimenticias o medicinales y qué podía ser usado como material de construcción o qué se podía quemar para cocinar o calentarse. En definitiva, a cómo adaptarse, cómo orientarse en la niebla y en la noche polar de varios meses, qué cazar y cuándo, prever el tiempo…

El abuelo intentó enseñar a Vimara a usar el arco, pero Vimara desgraciadamente no veía demasiado bien de lejos, pues los animales los veía como manchas borrosas y no sabía bien dónde apuntar, así que su abuelo le enseñó un poco a disparar hacia donde debía y cuánto tenía que tensar la cuerda para recorrer la distancia que pensase que era la correcta, pero sin prestar mucha atención en la precisión. También le enseñó que en climas tan fríos, la cuerda debía guardarse mientras no se usara para que no se congelase.

Lo que sí hicieron fue pescar y dar largas caminatas, a veces incluso dormían varios días fuera del hogar y tenían que improvisar refugios incluso en verano, ya que era una zona bastante fría. Así Vimara fue adquiriendo prácticos e interesantes conocimientos de supervivencia en regiones de climatología tan adversa, como cuando aprendieron a cazar liebres, focas durante junio, momento en el que escapan de su prisión marina gracias al deshielo y se apiñan en colonias de una o más decenas o a cazarlas durante el invierno, tapando los agujeros por los que salen a respirar cada cinco o diez minutos excepto uno, donde se espera con mucha paciencia sobre un trozo de piel para evitar que la nieve cruja a que la foca salga. El indicador debe estar colocado en su sitio flotando unido al exterior por un hilo que cuando se mueve indica que la foca se acerca a respirar y en ese momento es cuando se tiene listo el arpón para lanzarlo y arponearla.

 

El abuelo a menudo le repetía:

Del oso, de carne áspera y fibrosa, lo mejor es la lengua, un verdadero manjar y con su piel un buen abrigo obtendrás. De la foca el hígado a sobrevivir te ayudará y con su piel buenas botas te harás. De la liebre, de carne rosada y sosa a tener la panza llena te ayudará cuando nada mejor puedas encontrar y con su estimada piel, unos calcetines magníficos te podrás elaborar, y en general, todo lo que conmigo aprendas que es comestible o que se pueda aprovechar, recuérdalo siempre, pues nunca mal te hará.

Como la mayoría de los hijos no primogénitos de los nobles menores de Viztadar, Vimara fue educado para ser militar. Primero en la pequeña escuela militar del reino de Viztadar y después en la academia militar del Imperio Batura, imperio al que Viztadar debía lealtad como reino aliado dependiente subyugado por el poder del Imperio Batura y debía dar mil quinientas monedas de oro por año o su equivalente en recursos naturales o productos de artesanía.

En la academia de Batura, al ser noble de un reino aliado no se le permitía acceder a los cursos más avanzados ni al ejército regular, así que enseguida fue a trabajar para el ejército de Batura como mercenario con un contrato por cinco años a razón de una moneda de plata por mes. Comenzó como segundo oficial de un regimiento de espaderos de Viztadar, famosos por sus espadas largas a una mano y grandes escudos ovalados. La mayoría solían llevar largas melenas y muchos, bigote y barba. Los pantalones que llevaban los espaderos de Viztadar eran a cuadros verdes y rojos para identificarlos de otras unidades.

Así, con veinte años, ya luchó en la sangrienta campaña contra los Deducos, unas tribus bárbaras que asaltaban ocasionalmente las fronteras de Batura y por ello el emperador Argustus de Batura fue enviado por su padre a exterminarlos.

Estos bárbaros vestían con faldas y camisas de algodón blancas, portaban largas lanzas, o hachas de guerra y llevaban también escudos ovalados. Eran vecinos y por lo tanto sus vestimentas y armas no eran muy diferentes a las que se podían ver por los pueblos cercanos.

El padre de Argustus, Terio II, ya sufría incursiones de los Deducos de Dodor desde hacía muchos años, y siguió sufriéndolas mientras Argustus conquistaba las tierras de Colia y posteriormente las tierras de Zoria.

El reino de Viztadar al verse rodeado por el Impero Batura tras la conquista de Colia y posteriormente aumentado sus dominios con Zoria, lo cual había triplicado sus dominios en dos años, se vio obligado a entablar relaciones diplomáticas con Terio II y así se llego a la actual situación en la que Viztadar debía entregar anualmente a Batura mil quinientas monedas de oro.

Los reinos de Busont y Lirdan al ver el ejército con el que se acercaba Argustus también negociaron para ser reinos aliados dependientes, y los impuestos que debían pagar anualmente ascendían a mil quinientas monedas de oro el reino de Busont y dos mil doscientas monedas de oro el reino de Lirdan.

La posición de Busont y Lirdan no dejaba otra opción, pues al sur estaba la república de Luron, que era más poderosa que ambos reinos juntos y les llevaba tiempo disputando las fronteras.

Así fue como Dodor quedó rodeada en dos terceras partes por regiones pertenecientes al Impero Batura o a su nuevo aliado el reino de Lirdan, y Terio II vio el momento adecuado para aplastar a un enemigo que llevaba años molestando y que no había sido de interés por sus tierras de cultivo poco fértiles y sus inhóspitos parajes.

Tras semanas de guerra de guerrillas, donde las emboscadas estaban a la orden del día, los pozos de agua potable eran envenenados y las zonas de recolección de frutas quemadas, las tropas de Batura y los mercenarios de los reinos aliados tuvieron muchas bajas, ya fuese en las emboscadas o por la falta de agua o alimentos.

Al fin y cerca de la capital de los Deducos, un pequeño poblado fortificado de escaso valor para el imperio, los Deducos fueron obligados a presentar batalla campal, pero Vimara enseguida se dio cuenta que la batalla iría mal, el general del Imperio Batura, un viejo bajito y algo regordete llamado Asput, colocó en el centro a las tropas más “prescindibles”, es decir, a los soldados mercenarios de los reinos aliados. Si morían, no cobraban, y Vimara lo vio claro, el centro no aguantaría la embestida de unos guerreros que luchaban desesperadamente para evitar su exterminio.

Los espaderos de Viztadar aguantaron su posición con una valentía asombrosa pese a las numerosas bajas, primero cargaron contra ellos unos Deducos armados con hachas, que si te golpeaban bien el escudo te lo partían en dos y te destrozaban el brazo. Vimara que todavía estaba algo verde en el combate real, y tras dar un par de tajos, uno que cerceno un brazo a un Deduco que había fallado en su intento de asestarle un hachazo y otro en el estómago a un Deduco que acababa de matar a su compañero, se encontró de frente con un enorme guerrero enemigo que le estaba dirigiendo un hachazo desde arriba hacia abajo, con el poco tiempo que tuvo, solo pudo levantar el escudo e intentar apartarse a un lado, con la suerte de que el hachazo partió el escudo pero al haberse movido, no se le clavó en el brazo. Desde el suelo barrió horizontalmente la espada y le cortó una pierna al enorme bárbaro que una vez en el suelo fue ensartado por varias espadas de los compañeros de Vimara. Este tenía el brazo del escudo muy dolorido por el impacto del hacha contra el escudo, pero enseguida tuvo que olvidarse del dolor, pues una unidad de bárbaros de Dodor con lanza cargaba hacia ellos.

Contra los lanceros, los grandes escudos de los espaderos de Viztadar eran mucho más útiles y no tuvieron tantos problemas en poco a poco repeler a las indisciplinadas tropas bárbaras, que si bien ponían todo su empeño, carecían de la disciplina necesaria para enfrentarse a una unidad militar profesional. Vimara sin el escudo intentó dedicarse más a partir lanzas desde una posición segura que a obtener bajas entre el enemigo, pero también contribuyó como pudo a desarmarle y como buen oficial, arengó a los soldados para que no flaqueasen los ánimos.

Sin embargo, los espaderos de Busont, tras perder a sus dos oficiales, se desmoralizaron y al caer unos pocos soldados más huyeron, permitiendo a los Deducos abrir una brecha en la línea y atacar por la espalda a sus enemigos.

No fue hasta que las tropas de élite de Batura, que estaban en la reserva, entraron en acción, que la batalla se resolvió.

Tras esta victoria pírrica, la capital de los Deducos fue arrasada hasta los cimientos y en las inmediaciones se echó sal para que no creciera ninguna planta en mucho tiempo y así fuese recordada la victoria.

Mientras volvían a los barracones en Batura, Asput fue asesinado misteriosamente en su tienda de campaña.

Argustus por su parte ni siquiera participó en la batalla hasta que las fuerzas de élite de Batura no entraron en combate y no fue el más rápido en acudir a la pelea.

Vimara ascendió a primer oficial del regimiento de los espaderos de Busont, primero como premio por su gran actuación en la batalla y segundo, por la escasez de oficiales mercenarios que quedaron tras esta.

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Vimara significa "Famoso en la Batalla", como el señor de la guerra y caudillo gallego que reconquistó Oporto a los moros. Desde pequeño me han gustado la fantasía y la ciencia ficción. Ya de niño me inventaba mis historias y ahora quiero escribirlas. Propicios días/noches.

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