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4 min
El actor y su obra perfecta
Amor |
26.10.18
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Sinopsis

Crear. Expresarse. Buscar el momento intersticio que libere. Luchar con la mente y los pensamientos negativos. Decantar los malos consejos de las frases de auto ayuda. Evolucionar como condición para sobrevivir. Amar. Abrir y escuchar al corazón. Vivir y dejar vivir.

Unas cuarenta almas en la sala del barrio.

El artista aparece entre bambalinas, saluda, recoge un puñado de aplausos y la desidia de siempre.

El telón se desploma. Fin de un acto y principio del latido de otra vida.

Oscuridad rojiza, lo engulle serpenteante, rumbo al camarín.

Sobre el cuerpo, resbala agua fría disolviendo mezcla de pesadumbre con espuma y maquillaje. La toalla se ajusta a la cintura. Lo acoge el balcón que da a la calle tapizada en luces de neón.  El sabor picante dulzón de un buen cigarro lo tienta.

Será otra noche en blanco.

No puede permanecer inmovil, eso es sinónimo de dolor. Mover el cuerpo, como en escena. Sacudir la angustia, como los perros sus pulgas.

De espaldas a la gran ciudad, de frente al nacimiento de su hoy, se aleja.

Entre los pájaros incautos de siempre, al costado del camino en busca de comida fácil, la rutina escandalosa e inaudible escoge sus víctimas.

¿Dónde no puede llegar en esa bicicleta?

¿Cuántas fronteras fueron doblegadas casi al descuido?

Sus piernas son dos pistones, su alma vibra en colores bajo un cielo gastado, apenas celeste grisáceo.

Ha derribado muchos mitos. Pero aún existe un confín que le es esquivo, difícil de remontar. Su mente, bastión casi inexpugnable.

Ella, disfruta humillar. Le divierte herir. Supone sin verificar. Goza al juzgar. Adora vencer.

Sabe leer los momentos de cansancio y debilidad y los hace suyos, para atacar.

-Un año de trabajo- comienza a atormentar. Raspa las llagas-

Adaptar la Resistencia de Ernesto Sábato. Crear un Monólogo, actual y fluido. 

Pretender zamarrear a la platea reclamándoles más humanidad.

Pobre manojo de cobardes sin convicción.

No acudió Nadie. Ni tu padre, ni amigos. Nadie. –prosigue-

Cuarenta almas costumbristas y aburridas. Mero pasatiempo.

Ochenta aplausos sin garantía de sinceridad.

Marañas de argumentos, que maneja desde lo alto con maestría, para aturdir.

Al borde del abismo de las dudas más crueles, la bifurcada del camino de montaña, detiene y da tregua al joven, bajo el árbol de perfumadas flores blancas.

¿Vendrá? -Se pregunta inseguro. 

Al alzar la mano para mirar el reloj, la silueta que de pequeña a real, rueda hacia él, le ofrece su mejor sonrisa y le entrega una mirada tierna y cómplice.

Ríen, tontos de felicidad. Abrazos francos, infinitos, apoyados corazón a corazón.

Besos profundos. Esa boca. Esos ojos, son mágicos.

La conciencia se entrega ante tanto amor, permite que surjan nuevas voces.

La mente ya no manda. El corazón revela lo que vivió y calló la noche anterior:

Segunda fila, la muchacha, toma la mano de su esposo, gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas, sus labios repiten: “… reaprendamos lo que es gozar. Estamos tan confundidos que creemos que gozar es ir de compras. Un lujo verdadero, es un encuentro humano, un instante de silencio ante la creación, emocionarse con una obra de arte…”

En la décima butaca el hombre solitario, cierra los ojos, recita por lo bajo: "...pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que podemos aspirar si nos atrevemos a valorar la vida de otra manera. Nos pido ostentar ese coraje..."

Sentadas junto a la salida, la anciana comenta a su amiga - te quiero mucho, te lo digo pocas veces, en realidad casi nunca. –   Como dijo el actor: "...si vivimos como autómatas, seremos ciegos a las huellas que los hombres van dejando, como Hansel y Gretel, en la esperanza de ser encontrados por el amor..."-

El mensaje ha sido entregado. La idea, germinará.

Las bicis vuelven a rodar. Esta vez, juntas a la par.

Sueltan los manubrios, abren los brazos, ríen a carcajadas. Rayos de libertad brillan con el sol.

Inocentes piedritas ruedan desde sus alforjas.

Señales de esperanza. Provocan a seguirlas. Invitan a soñar.

¿Puedes verlas?

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  • Muy interesante
    Que bonito mensaje, Roluma. Hay que seguir soñando, hay que creer cada día un poquito más en uno mismo. Saludos.
    Gracias Nubis. Con la primera palabra ya estoy conforme. Un abrazo. No seguimos leyendo.
    Amigo Chus. Una alegría tu regreso. Intento aprender y escribir de todo un poco. Gracias por el apoyo. Espero leerte pronto. Un gran abrazo.
    Gracias Yazmin tan amable como siempre.
    Un abrazo Carlos. Un placer leerte a ti también.
    Muchas gracias Gustavo. Un buen mensaje siempre es estimulante. Un abrazo.
    Gracias Noah. Lo de las negritas ha sido involuntario, voy a ver que he tocado mal. Un abrazo
    Eres bastante bueno.
    Hola Roluma, es un placer volver a la página y ver que estás ahí en primera línea. Desde el primer relato que te leí a éste creo que cada vez lo haces mejor, y arriesgas con distintos géneros y estilos, y en todos consigues que me enganche. Te sigo leyendo. Un abrazo y a seguir publicando
  • Llegué por mar hasta el Golfo. En esos barcos había mucha más gente que en otros que había navegado. Me senté a comer mis frutas y escuché las habladurías de la gente. El Oráculo de Delfos siempre dice lo correcto a señores o viajeros. Y fui con mi pregunta hasta él. Con ojos inexpresivos habló.

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    Un sueño. Para quienes confian. Para quienes creen en las historias de un minuto.

    El amor no es para cualquiera No es solo querer. Se debe desear. Es un encaje perfecto.

    La vida esta hecha de pequeños momentos. De encuentros y desencuentros. De deseos y frustraciones. El amor no tiene nada que ver con nada. Es en si mismo. Se presenta, se manifiesta, se disfruta o se padece. Pero si es verdadero amor, puede que nos salve.

    Crear. Expresarse. Buscar el momento intersticio que libere. Luchar con la mente y los pensamientos negativos. Decantar los malos consejos de las frases de auto ayuda. Evolucionar como condición para sobrevivir. Amar. Abrir y escuchar al corazón. Vivir y dejar vivir.

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Soy águila. De las que vuelan alto. De las que ven sin proponérselo. Tengo maestros de los que no acepto palabras. Tengo lapices que dicen lo que siento. Cuando vuelo mi vuelo, cuando respiro mi cielo.

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