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4 min
El árbol seco
Drama |
28.09.12
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Sinopsis

No puedes planear todo con exactitud. La justicia viene a cobrar a aquellos que no saben despertar.

 

 

No es que ella lo hubiera planeado. Todo se fue dando poco a poco.

 

No recuerda el primer día, porque cuando algo te llega por primera vez, suele ser sorpresivo y no lo llegas a procesar. O tal vez sea que, tu corazón se detiene y por un instante no estuviste presente.

 

Pero al ser más constantes los eventos, se empezaron a dar gran cantidad de reacciones y sentimientos. A veces era indignación, tristeza, miedo, y cualquier diversidad de emociones que te hunden para estar a nivel del piso, o más abajo.

 

En otras ocasiones, después de tocar el lodo con la cara, se elevaba con orgullo y dignidad prestada, para hacer escuchar aunque sea su suspiros. Pero no importaba la reacción, todas llevaban a minar el amor que una vez existió y a poner en su lugar algún mal parche o remiendo, por los cuales se filtraban otros componentes del amor: el respeto, la admiración, la simpatía.

 

Y poco a poco fue haciéndose de un ajuar para lo opuesto de una novia. Para lo que uno nunca se prepara porque se quiere evitar o no se concibe llegará algún día. No quería escoger con prisas o ánimo caído. Simplemente un día vio un bello sombrero negro, y lo llevó a casa.

 

Al principio intentó con ímpetu, con fuerzas de leona; buscó, habló, preguntó. Tomó decisiones, acciones, cambios. Pero es difícil que una pequeña hormiga derribe una pared. Pero puede escalarla, subir por ella, para pasarla, para dejarla atrás.

 

Cuando el corazón es de piedra, se puede pensar mejor. Así que tuvo mucho tiempo y capacidad estratégica para desarrollar no sólo una táctica, si no una novela. Habría que imprimirle la magia que no tuvo en vida.

 

Pero realmente no había malicia, ni conocimientos prácticos. Así que tomó prestada una idea de una película, sabiendo que lo que sucede ahí,  no provoca realmente sospecha en la vida real.

 

Por fin, la ocasión. Una sopita caliente para aliviar el malestar. Cómo no, si es muy saludable. Una cucharadita para mal estar. Otra sopita porque no mejora, con la cucharadita para que no mejore. 

 

Todo fue hermoso y emotivo. Planeado con gran cuidado y esmero decían algunos. Flores blancas, puras. Un gran traje para vestir al cuerpo. Una elegante y sobria vestimenta negra para la viuda.

 

Era joven todavía para algunos gustos. Se había comenzado a cuidar de más cuando vio que no había esperanza entre ellos.

 

Como de una cueva, comenzaron a salir algunos buenos zorros que despertaban su interés. Expectativas claras, ¡si se tuvo tiempo para desear!

 

Se hartó de amores, pero no se puede vivir de eso.

 

Una pequeña comezón en la mano que al principio no distrae, pero que después preocupa. ¿Todavía no te revisas? Caray, un ungüento amiguita. ¡Un remedio de tus hierbas, que no puedo más! Una aquí, otra allá, esta parte la puedo cubrir. 

 

Ya no hubo más remedio que una dosis de locura y un buen velo obscuro de viuda, por el eterno duelo de la pérdida de una vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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  • Interesante tu relato
    Escribe tus comentarios...Curiosa forma de presentar la narración. Un destino desangelado.
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  • Cuando ves a un ser querido ser arrastrado por la depresión, y bien sabes lo qué es. Y bien sabes lo que estás perdiendo.

    En la rutina de una pareja de años hay momentos excepcionales, y no sabes si la rutina (no mala, pero tediosa) es un factor de riesgo, o es como es y esos destellos son realidad o llamaradas. El desánimo llega y quisieras dejar todo, pero no puedes porque hay amor, y lo que molesta son esos detalles tan recurrentes que se vuelven tu cotidianidad. Ante la lucha interna, sabes que lo único que quieres es que te vean, realmente, que te escudriñen el alma con la mirada, sabiendo una vez más que eres el objeto, el deseo y el amor de aquel que amas. Y a veces para lograrlo sólo hay que dar y esperar.

    Esos sube y bajas emocionales que solo nos distraen un rato pero no ayudan en nada más que para cuestionar hasta lo más simple.

    Mendigando amor.

    De noche no somos tan valientes!

    Atrapado al deseo, que no puede dejar de repetir.

    Recordando a una amiga que decidió irse hace algunos años, impulsada por el abandono emocional de su familia que la fue llevando por un camino de desdicha. No ha quedado rastro de ella. Una familia que quedó marcada por la pérdida del padre cuando ella tenía 4 años, siendo la hija más pequeña. Su madre, sus hermanos, parecieron borrarla de su memoria. Me duele que estuvo con nosotros, y su existencia pareciera la de un fantasma.

    Qué dolor provoca la herida del ser que amas. No importa el tamaño de la intención o de la falta, como el dolor, no saber digerirlo. Lo peor, perder la esperanza, aunque sea por un momento, es como un veneno. Perder esa mirada que te elevaba.

    Pequeña descripción de la sensación de sentirse atada, enamorada, Sabiéndose dependiente de sentirse correspondida; esos momentos molestos en los que te quitan la mirada y a la vez te atraen a buscar más. Primer texto escrito por frases, al notar que se facilita la lectura aunque no sea un poema, no es riguroso verso.

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