cerrar

Esta web utiliza cookies

En nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu accesibilidad, personalizar y analizar tu navegación, y mostrarte publicidad, incluidos anuncios basados en tus intereses. Si continuas navegando, entenderemos que aceptas su uso. Si deseas más información, puedes acceder a la Política de Cookies y a las Condiciones de Uso y Política de Privacidad.

5 min
El balance final
Drama |
27.11.12
  • 4
  • 9
  • 3198
Sinopsis

Jorge, hombre de creencias firmes y valores morales intachables, a pura vista dejaba traslucir su actitud de vida.

Jorge, hombre de creencias firmes y valores morales intachables, a pura vista dejaba traslucir su actitud de vida. De complexión grande, caminar erguido, mirada al frente y de apretón de manos firme; se fue acostumbrando y moldeando al trato convencional y saludos protocolares propios del ámbito laboral.

Su único momento placentero, el cual fue convirtiendo con el tiempo en una rutina más, transcurría al llegar a casa. Tras saludar a su mujer, se calzaba las pantuflas y aún con el traje puesto pero con la corbata desajustada, se acomodaba en su sillón, colocando sus pies en la mesa ratona. Acto seguido y ya con el control remoto en mano, localizaba su programación favorita que miraba hasta quedarse finalmente dormido, rendido por el cansancio. Este aparatito había resultado ser un invento extraordinario que resultaba un lujo para él y cuidaba con recelo. Dos por tres le asaltaba el pensamiento de cambiar aquel sillón en el cual se hundía por el vencimiento del relleno, pero tal idea le resultaba molesta ya que al fin y al cabo aún el viejo mueble cumplía con su cometido.

La tecnología y todo aquello que lo acercara a la obtención rápida del placer, le provocaba desconfianza, pero al control remoto se había acostumbrado poco a poco y solo manejaba unos pocos botones; los demás le resultaban innecesarios y utilizarlos le parecía hasta ostentoso.

Ingresó a su primer trabajo como cadete en una estación de servicio, siendo su principal tarea el activar una máquina que emitía un chiflido agudo, el cual se podía escuchar en todo el pueblo anunciando las doce del mediodía. El particular pitido indicaba el momento de descanso en que todos marchaban hacia sus casas para el almuerzo, se permitían una pequeña siesta de dos horas, para luego regresar a sus respectivos trabajos a las cuatro de la tarde.

Tras varios años en la empresa fue pasando de cargo en cargo hasta convertirse en Gerente de la Estación.

Treinta años de trabajo y sesenta años cumplidos, eran señales obligatorias de que ya era tiempo de retirarse.

Con sus rasgos obsesivos Jorge había forjado su camino dentro de aquella empresa la cual era su orgullo, y había constituido para él una familia ejemplar junto a Susana, con quien había tenido tres hijas.

Tanta dedicación a su trabajo con la esperanza de proveer a su familia de lo necesario, lo habían alejado bastante de Susana y de las tres niñas; ahora ya mujeres cada una con sus respectivas vidas. Pero igualmente estaba deseoso de poder disfrutar del tiempo libre y hacer todas aquellas cosas con las que había fantaseado.

Un día,  ya jubilado y en su casa, se hallaba sentado en el patio pensativo. Su mirada se dirigía hacia el suelo, encorvado, fumado un cigarrillo como si fuera el último de su vida, aspirando con profundidad aquel humo que lo había ido envenenando de a poco. Estaba esperando la llegada de su hija mayor, a quien hacía mucho tiempo que no veía porque residía en otra ciudad bastante alejada, habiéndose instalado allí por motivos laborales. Tenían un fuerte lazo afectivo, a pesar de la coraza que Jorge mostraba hacia el exterior, nunca pudo mantenerla con ella. Desde pequeña la consideró como la continuación de sus proyectos y con la fortaleza capaz de enfrentar los muros y la locura que parecían aflorar de este nuevo mundo, caótico e impredecible.

Florencia llegó y lo encontró allí  triste, cabizbajo. Lo abrazó y sin que él pronunciara palabra alguna le preguntó que le pasaba. El no pudo contener las lágrimas que no había dejado salir en su vida.

-          No puedo Florencia, no puedo…

-          ¿Qué pasó papá?, no te puedo ver así…nunca te vi así…

-          Lo sé y me da vergüenza. Que me veas llorar es una debilidad para mí, pero no puedo controlarme.

-          Sabes que no tienes que fingir conmigo y no me hagas decirte que llorar es algo normal, pero ¿por qué estás así?

-          Es que no estoy hecho para esto. Pensé que al jubilarme podría disfrutar del tiempo libre con tu madre, pero la distancia entre nosotros es demasiada y todo aquello que planifiqué se desplomó. Sólo escucho reproches por mi ausencia, mi austeridad, por no haberles dado afecto suficiente y no haber estado en los momentos más importantes para ustedes… estoy confundido… si todo lo que hice fue trabajar para que tuvieran lo necesario y aprendieran los valores de las cosas. Creo que no tengo cabida en este mundo injusto que no solamente me dice que ya no soy útil, sino que me echa en cara que fracasé.

Y Jorge no podía entender los reproches y no podía ver la vida de otra manera.

Valora
y comenta
Valora este relato:

Quedan 0 caracteres

Es necesario que valores antes de comentar
Comentarios
Valoraciones
Otros relatos del autor
  • Escribe tus comentarios...muy bonito y real, leer mi historia vivida en primera persona y tambien en ella vereis lo que una madre hace por un hjo. amor de madre (8-8-2010), caso que impresiona incluso a los médicos que me tratasen valorando como un milagro el que esté como estoy en la actualidad quedandome mucho mas que escribir. UN ABRAZO
    Me ha gustado. La narración es muy buena y al final de su lectura queda una reflexión sobre la vida que de alguna forma nos afecta a todos.
    Una vez queda atrás nuestra infancia y adolescencia, y se alcanza esa segunda edad, la más importante, la de enfrentarse a la VIDA en todos sus aspectos: trabajo, familia, hijos, y en cómo enfilar nuestra supervivencia hacia la tercera edad: la del balance final, es cuando descubrimos que anduvimos con los ojos cubiertos por una doble venda. Una la que nos impedía, en nuestra lucha y cansancio por sobrevivir, atender debidamente los afectos que creamos al formar una familia, amigos, etc; otra la de creer y pensar que jamás podríamos llegar a arrepentirnos de ese tiempo vivido como sonámbulos, entre otras cosas porque el futuro de nuestra decadencia puede o no existir. Y esas vendas sólo caen cuando llegan las reflexiones de la vejez. Y tú, querida amiga Clody, lo has expresado perfectamente con ese final demoledor. VIDA ¿quién eres?, preguntó uno: "Soy un lobo y te comeré tarde o temprano"... ¡De nuevo te solté un rollazo! Pero, ¿cómo no iba a hacerlo ante un texto tan "apetecible"? Bien, gran amiga de allende el Atlántico, dejé tu texto para leérmelo y disfrutarlo en la tranquilidad de esta madrugada, ¡¡¡¡fría y lluviosa!!! Me quedé sin luna esta noche, pero el invierno también posee "su calor especial" Y para escribir en un rinconcito junto a la estufa ¡genial! Fue un placer volver a leerte y saludarte, y, no lo niego, otro placer recibir tus "amistosas" palabras a mis pobres letras. Un besote amiga Clody desde mi Mediterráneo, hoy lluvioso. Mi nombre es Pablo (me apetece que lo sepas), aunque nunca dejaré de ser stavros en mis escritos.
    Muy interesante el cuento y me ha gustado el juego psicológico y la evolución del personaje. Gracias por tus valoraciones y aunque no compartas algunas cosas mías sé que eres sincera y eso me agrada. Abur, Clody
    Me ha gustado bastante
    Me ha gustado mucho
    Escribe tus comentarios...Hay que cuestionarse, sin exageraciones pero sin dejar de hacerlo porque la comodidad y la rutina nos hacen perder la perspectiva y la sal de la vida. La última frase del relato aboca al protagonista a una via muerta, desoladora.
    Viste y al final ¿En qué consiste vivir exactamente? ¡Quién vive bien y quién mal?.. Un tema super rico. me gusto mucho
    Es casi un estudio sociológico hecho cuento. A lo orden del día, por desgracia- Personas que buscando lo mejor para los suyos terminan por ignorarlos sin saber que lo mejor era precisamente tenerlos ahí. Interesante como siempre Clody.
  • Gracias mil a un buen amigo de TR que acudió en mi ayuda! ;)

    Lo que dice Furor es totalmente cierto, es más...vengo con tres relatos consecutivos de egos desencajados!! jeje. Es hora de virar el rumbo

    Cualquier parecido con la realidad...no es pura coincidencia

    Creo que hago abuso de algunas cosillas en lo que se podría llamar un intento de poema. Le dejo a ustedes las críticas y por favor sean sinceros con las estrellas y comentario!! Saludos

    creo que para poder cambiar las cosas, una mirada interna no viene nada mal!!

    probaste chiflar comiendo gofio? si alguien dijo que no se puede...inténtalo...(se puede) PD: Agradezco que me avisen de errores gramaticales :)

    Aprovecho para agradecer los comentarios tan lindos que he recibido de Roberto y Stavros (de todo corazón). Feliz año para todos!!! El texto es una mirada por supuesto subjetiva hacia la vida de Macarena Gelman hija de desaparecidos en la época de la dictadura.

    El diablo sabe más por viejo, que por diablo... Agradezco sinceramente los comentarios, lo único que quiero agregar es que el cuestionamiento del dicho que figura en el relato lo hizo una docente de literatura en cuarto año del liceo, yo tenía 16 años y me hizo pensar mucho sobre las cosas que uno asume naturalmente y que tiende a repetir sin parar a reflexionar el sentido verdadero de las cosas. Yo a partir de ahí tomé eso como parte esencial de mi vida, lo que me ayuda a aprender cada día y tratar de analizar lo que se da por naturalizado. Saludos

    Parte de esta historia es real, aunque Mariela no es Mariela y Natalia no es Natalia...

  • 44
  • 4.45
  • 417

Desde los pagos de Rocha... dale tu que te toca a ti!!!

Tienda

La Vida Misma

Teodoro Bama, Joene, L.J. Salamanca, Ender, Poyatos y Miranda

€4.95 EUR

Sin respiración

AndreSinSiesta, Zenon, Stavros, Venerdi

€3.95 EUR

La otra cara de la supervivencia

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Cuatro minutos

Jesús Fernández (Lázaro)

€2.99 EUR

Cien años de sobriedad

Álvaro del Valle (Poyatos)

€2.99 EUR

De frikimonstruos y cuentoschinos

Teodoro Bama

€2.99 EUR

El secreto de las letras

José Luis Durán (Ender)

€2.99 EUR

Vampiros, licántropos y otras esencias misteriosas

Lore y Ender

€2.99 EUR

En tardes de café

David Loreiro (Lore) y Adrián Durá (Novato)

€2.99 EUR

Grandes Relatos en Español

Bécquer, Zorrilla, Emilia Pardo Bazán, Galdós y otros.

€4.95 EUR

Chupito de orujo

Mayka Ponce

€2.99 EUR
Creación Colectiva
Hay 17 historias abiertas
Relatos construidos entre varios autores. ¡Continúa tú con el relato colectivo!
11.09.20
10.03.20
Encuesta
Rellena nuestra encuesta