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13 min
El Baldío (capitulo 5)
Amor |
11.09.20
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Sinopsis

Guerra en la Tierra.

 

Era madrugada en las cercanías de Toulouse cuando las brigadas acorazadas alemanas recibieron la orden de emprender la marcha y dirigirse a la frontera española. Por detrás, también se pusieron en marcha las tropas motorizadas y los de apoyo logístico. Sólo era la mitad del ejército expedicionario alemán, la otra mitad estaba haciendo lo mismo pero en las proximidades de Bayonne, en la costa atlántica. Hacia el frío normal de mediados de febrero.

Un par de horas después, apartando las nubes con su descomunal panza y con un zumbido atenuado que no coincidía con el tamaño de la nave, media docena de transportes españoles aparecieron y a una velocidad endiablada aterrizaron a escasos diez kilómetros de las vanguardias alemanas. Previamente, las naves españolas emitieron pulsos electromagnéticos que dejaron fuera de cómbate los equipos informáticos y los dispositivos nucleares con los que contaban casi todas las potencias atacantes.

Los regimientos acorazados españoles, con carros de combate Leopard y Pizarro, fueron saliendo en perfecto orden, desplegándose en posición de batalla. Los Leopard españoles no eran exactamente iguales a los alemanes. A los primeros se les había incorporado un emisor de escudo que los hacia invulnerables a las armas de los carros enemigos, y además, se les había añadido sobre el cañón convencional un disparador láser de alta energía.

Los carros de combate germanos pararon en seco a la espera de instrucciones de los mandos que en un principio no llegaron. La arrogancia teutona les había inducido a pensar que los españoles no iban a responder a esta provocación militar.

Los jefes alemanes pidieron instrucciones a Berlín y recibieron la orden de seguir el avancé con apoyo aéreo. Cuando los cazabombarderos y helicópteros llegaron y las brigadas alemanas se pusieron nuevamente en marcha, el desenlace fue vertiginoso. Cazabombarderos españoles de un modelo y prestaciones desconocidos hasta el momento, barrieron a sus homólogos germanos mientras los carros españoles pulverizaban a los alemanes. Al mismo tiempo, patrulleras e interceptores estelares españoles comenzaban la destrucción metódica y sistemática de las infraestructuras civiles e industriales germanas y de todas las instalaciones militares en Alemania. En menos de doce horas las fuerzas armadas alemanas dejaron de existir.

Por el momento, las bases estadounidenses en suelo germano estaban siendo respetadas, aunque el personal civil de las mismas habían sido evacuadas a zonas seguras y las instalaciones sufrieron los efectos del pulso electromagnético.

Los británicos habían amontonado tropas en Gibraltar mientras la flota había iniciado operaciones encaminadas a controlar las aguas del Estrecho. Al mismo tiempo, de que se iniciaban las operaciones en el sur de Francia, un regimiento acorazado derribaba la verja y avanzaba por las calles gibraltareñas mientras la infantería ocupaba el aeropuerto, el puerto y las entradas a la roca. Mientras esto ocurría en tierra, una nube de cazabombarderos procedentes del portaaeronaves estelar Dédalo atacaban a la flota británica destrozándola. En la primera media hora la mitad de los barcos se hundieron y el resto se desperdigó intentando huir: fueron sistemáticamente cazados y destruidos. En el Reino Unido, la situación era igual que en Alemania, con la excepción de Escocia e Irlanda del Norte, que fueron respetadas. Tiempo después se supo que desde que empezó la escalada bélica, Escocia informó a España de que no iban a participar en la agresión y que harían lo que estuviera en su mano para impedir que desde su territorio se lanzasen ataques. Tiempo después Escocia se independizó del Reino Unido.

El grueso del ejército francés había penetrado en Andorra camino de la frontera española y por la zona oriental había empezado a pasar al lado español por La Junquera. Su suerte fue la misma de la de los alemanes: fueron pulverizados.

Durante 76 horas Alemania, Francia y Reino Unido estuvieron bajo ataque constante, día y noche, de las fuerzas españolas sin que sirvieran de nada las peticiones de tregua de un buen número de países neutrales o la rendición de los países agresores. España hizo oídos sordos: iba a dejar bien claro quien mandaba y quien era el líder mundial.

Cuando todo finalizo, los centros gubernamentales de los países enemigos fueron temporalmente ocupados, para dejar constancia fehaciente de la derrota.

En Gibraltar, las fuerzas británicas que sobrevivieron a la derrota en la zona, se refugiaron en el peñón con la intención de hacerse fuertes. Drones buscadores que estallaban al encontrar a los soldados enemigos se encargaron de hacerlos salir.

Había quedado claro que había una operación coordinada de los países agresores. Para atacar por el sur, además de Gran Bretaña y EEUU contaban con Marruecos. Al mismo tiempo que los demás, Marruecos amontonó tropas en la frontera de Ceuta y Melilla, tropas que, necesariamente, trasladó de la zona del Sáhara, del muro defensivo. Cuando se desató la vorágine de destrucción en los países agresores, Marruecos quedó al margen y cuando se rindieron los países europeos y EEUU, rápidamente retiró todo el dispositivo militar desplegado en la frontera. Fuerzas del Polisario, a bordo de naves españolas, atacaron la retaguardia del muro defensivo. Al mismo tiempo, interceptores estelares atacaban las instalaciones militares marroquíes destruyéndolas. No hubo mucha historia más. Cuándo los transportes de tropas aparecieron, los soldados marroquíes se rindieron a miles, Rabat fue ocupado y el rey detenido y entregado a los mandos militares españoles.

Fuerzas especiales, en una operación coordinada, detuvieron a los lideres agresores. En Alemania al canciller y los ministros de Alternativa por Alemania, en Reino Unido a Baris Jahnson y su gabinete y en Francia, a Marine Le Pan y sus colaboradores. Todos fueron trasladados a la base de la cara oculta de la Luna. Unos días después, se les unió el rey de Marruecos y los lideres políticos del país.

A Rusia se le dio un plazo de cuarenta y ocho horas para que abandonara Ucrania en su totalidad, incluidos el territorio de Donbáss y Crimea anexionadas en el 2014. Cumplido el plazo, un pulso electromagnético, achicharró los equipos informáticos de todo el país y los sistemas electrónicos de los cohetes nucleares rusos y de todas las infraestructuras civiles y militares. Los cazabombarderos españoles comenzaron la destrucción sistemática de los silos nucleares de Siberia y de la Rusia europea. Las fragatas y patrulleras españolas comenzaron la destrucción de las infraestructuras civiles y militares rusas, cómo había pasado con las demás potencias.

 

 

Al mismo tiempo que se iniciaba la guerra en Europa, enviados del Senado y del Congreso de EEUU viajaron a Costa Rica. Había un acuerdo con el gobierno de España para paralizar las operaciones contra EEUU hasta que se resolviera el impeachment contra el presidente Tramp. Ahora, había que convencer a los militares para que no iniciaran las operaciones hacia el interior de Costa Rica y permanecieran en las cabezas de playa dónde estaban estacionadas.

—General Burton sea juicioso. El presidente Tramp y el vicepresidente Pance van a ser destituidos esta tarde y la primera orden que va a dar la nueva presidenta Pelosi será paralizar todas las operaciones militares.

—La entiendo perfectamente señora Ocasio-Cortez y estoy totalmente de acuerdo con usted en que hay que parar esta locura, pero tengo una orden por escrito y el presidente me ha llamado hace unos minutos para ordenarme que ataque y avance hacia el interior ya, —dijo el general Burton que estaba al mando del dispositivo militar norteamericano en América central.

—No le estoy pidiendo que incumpla una orden presidencial, pero es potestad de usted el diseño de la operación. Sólo le estoy pidiendo que posponga veinticuatro horas el ataque: sólo eso. Le doy mi palabra de que antes de que se cumpla ese plazo tendrá nuevas órdenes de la presidenta Pelosi

—¿Y si no se aprueba el impeachment? Quedaré cómo un traidor.

—Reconozco que va a correr un riesgo, pero es materialmente imposible que no destituyamos al presidente: los números nos dan tres cuartas partes de la cámara, si no, nosotros no estaríamos aquí. ¿Está viendo lo que está pasando en Europa? Por favor, aplace el ataque veinticuatro horas y salve a sus tropas.

—De acuerdo: veinticuatro horas.

—Gracias general Burton. Hace lo correcto: no se arrepentirá.

—No crea que es tan fácil señora Ocasio-Cortez. El presidente ha hablado también con otros altos oficiales de este ejercito, —Burton sabía que podía ser peligroso posponer el ataque porque Trump tenía seguidores entre la alta oficialidad bajo su mando e iba a ser necesario neutralizarlos. Se sentó en la mesa y se puso a escribir nombres en un papel bajo la atenta mirada de Ocasio-Cortez. Cuando terminó, la informó de la situación y llamó a la general Longstreet, comandante de la segunda brigada acorazada y la pidió que fuera a su oficina.

—Señora congresista, la presento a la general Longstreet, alguien de mi más absoluta confianza.

—Buenos días general. Tiene un apellido muy sonoro.

—Así es señora congresista: soy descendiente directa del general James Longstreet que participo en la guerra civil del lado del sur, —respondió mientras todos se sentaban.

—Karen, voy a incumplir la orden del presidente y a posponer el ataque veinticuatro horas, —Longstreet se reclinó en la silla y resopló—. Necesito saber si puedo contar contigo.

—Por supuesto que puedes contar conmigo, pero va a haber problemas y muchos.

—Lo sé, mira esta lista y dime si hay que incluir a alguien más, —la general cogió la lista y la estudio unos momentos—. Yo sacaría a Taylor: te aseguro de que no puede ni ver a Tramp…

—Que sorpresa.

—… e incluiría a Williams y a Anderson. No me fío de ellos: son dos nazis.

—Pues de acuerdo. Vamos a formar un grupo de confianza…

—Yo me ocupó, —Longstreet llamó a un teniente de su máxima confianza y que además era su sobrino, y con él, formó un grupo de unos cien soldados y suboficiales dispuestos a defender al general y a los congresistas, y a detener a todos los de la lista.

Mientras tanto, la congresista habló con la comandante de la fragata estelar Ciudad Rodrigo, que tenía asignada las operaciones contra el ejército enemigo en Costa Rica. Escuchó atentamente las explicaciones de Ocasio-Cortez y la día su palabra de no emprender ninguna acción ofensiva contra los soldados norteamericanos durante las siguientes veinticuatro horas, pero dejo bien claro que no toleraría que el ejército invasor se moviera de sus posiciones actuales en la zona ocupada de la playa de Bajamar.

A última hora de la tarde, llegó la noticia de la destitución del presidente Tramp y su vicepresidente, y el nombramiento de Nancy Pelosi cómo nueva presidenta. Casi al mismo tiempo llegó la orden de paralización de todas las operaciones en Costa Rica y la retirada de la zona de todas las tropas. Igualmente, las dos flotas que navegaban a ritmo lento rumbo a Europa dieron la vuelta y regresaron a sus puntos de partida en EEUU.

Al día siguiente, se cursó la orden de evacuación de todo el personal estacionado en Rota y Morón y el desmantelamiento de las instalaciones americanas.

 

 

Lo que se dio en llamar la “guerra de mediados de julio” duro siete días en total, durante los cuales los países agresores quedaron totalmente devastados a nivel de infraestructuras e industrias. Sus fuerzas armadas dejaron de existir. Los centros comerciales y de distribución dejaron de funcionar y la población empezó a sufrir la escasez de artículos de primera necesidad. Naciones Unidas emprendió un programa urgente de asistencia a las poblaciones de los países devastados con el apoyo de los países neutrales en primer lugar y de España un tiempo después.

Dos meses después del fin de la guerra, en una acción coordinada, las fuerzas especiales españolas detuvieron al expresidente Tramp en su torre de Manhattan y a sus principales colaboradores en sus domicilios. Simultáneamente, se asaltó el Kremlin durante un consejo de ministros y todo el gabinete con Potin al frente fue igualmente apresado, durante los combates que se desarrollaron, más de quinientos soldados y agentes de seguridad rusos resultaron muertos o heridos.

Todos los arrestados fueron inmediatamente trasladados a la base de la cara oculta de la Luna, que se había convertido en el centro penitenciario más ilustre del sistema solar. Allí esperarían a que se terminara de construir el nuevo centro penitenciario de Marte a dónde irían después de ser juzgados y con toda seguridad condenados.

Un par de semanas después de los arrestos de Tramp y Potin, China intentó aprovecharse de la situación de vacío de poder en Rusia. Invadió Vladivostok y avanzó rápidamente por la costa hacia el norte para asegurarse una salida directa al mar del Japón y al mar de Ojotsk.

Rápidamente media docena de fragatas estelares entraron en la atmosfera y se situaron sobre la vertical de Pekín, Shangai, y otras importantes ciudades chinas a escasos mil metros de altura. Cazabombarderos estelares españoles iniciaron el ataque de las fuerzas de invasión chinas que rápidamente iniciaron el repliegue hacia sus fronteras.

En un comunicado leído por el propio presidente de la República, se advertía seriamente a China y al resto de los países, de que si volvían a traspasar sus fronteras con Rusia o con cualquier otro país limítrofe, sufrirían un grado de devastación similar al de los países agresores europeos.

Durante una semana más las fragatas permanecieron sobre China y después desaparecieron.

El gobierno español decidió ampliar la base de la luna para aumentar su capacidad militar con nuevos puntos de atraque para grandes naves y la construcción de una base orbital polivalente que albergaría un escuadrón de cazabombarderos para acciones de respuesta inmediata.

Igualmente, se instalaron emisores de escudo y equipos de control en la frontera con Francia para prevenir nuevas acciones por parte del país vecino, aunque también hay que decirlo, la capacidad militar gala después de la guerra era inexistente.

España había salido más que airosa después de esta guerra con las potencias internacionales: nada volvería a ser igual a partir de ese momento.

 

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