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13 min
El Baldío (capitulo 54)
Ciencia Ficción |
02.09.21
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Sinopsis

En el capitulo de hoy: Taúria.

Este relato lo encontraras también en:

http://lashistoriasdelcalvo.blogspot.com/

                               *      *     *     *     *

El teléfono móvil de Marta empezó a vibrar sobre la mesilla de noche. Rápidamente lo cogió y lo primero que vio fue la hora: las tres y veintidós. Después prestó atención al autor de la llamada y la aceptó: era su sustituta en el CCI.

—¿Qué ocurre Alicia?

—Siento molestarte Marta, pero me dijiste que te llamara cuándo tuviera noticias de la Flota H.

—No te preocupes.

—Estamos recibiendo un gran flujo de datos. El ataque comenzó hace cuatro días.

—De acuerdo: voy para allá.

 

 

Cortabarria llegó al Cuartel General y antes de ir a su despacho, pasó por el de Marta, pero no la encontró. Allí solo estaba su secretaria que estaba sentada en la mesa de Marta y la estaba colocando unas tabletas con información.

—¿Anita, dónde esta Marta?

—Esta en el CCI mi señora, —dijo la sargento de la Armada Ana Torrecilla, que era la secretaria principal de Marta. Cuándo la nombraron para el JEMACON, pidió al almirante Torremartin que le recomendara a alguien de la Armada para que fuera su secretaria, y Ana, que pertenecía a su equipo, fue la recomendada—. Hay noticias.

Cortabarria entendió a que se refería, y asintiendo salió del despacho y se dirigió al ascensor seguida de cerca de Esther que ese día estaba cómo escolta de cercanía.

Cuándo llegaron, pasaron el control de seguridad y entraron en la sala de operaciones. Mientras lo hacían, escucharon una salva de aplausos y vieron cómo Marta y Luque se abrazaban.

—Dadme buenas noticias chicas, —dijo Cortabarria. Marta, con una amplia sonrisa, miró a Luque y la hizo un gesto con la mirada animándola a informar.

—El ataque contra Taúria comenzó hace cuatro días. Acabamos de recibir la información de que Kaaitam y Mazabuka están también bajo ataque.

—Fantástico Alicia: enhorabuena, —la felicitó Cortabarria.

—Con el debido respeto mi señora, siento discrepar, —afirmó Luque—. Este, nuevamente es un gran éxito de la vicealmirante Marta Buendía, —y empezó a aplaudir. Inmediatamente, todos los analistas y operadores de la sala lo hicieron también junto con Cortabarria y Esther. Automáticamente, Marta se puso roja cómo un tomate mientras miraba con ojos asesinos a Luque, que cómo respuesta la dio dos besos.

—Mírala, parece una trilosiana, —y todos empezaron a reír mientras Cortabarria y Esther la besaban también.

—Espero que no haya subido para decir bobadas, —dijo Marta con el ceño fruncido bajando el tono de voz. El comentario provocó más risas.

—¿Cuándo podéis presentar un informe definitivo? —preguntó a Luque.

—Teóricamente, la flota ya esta de regreso, pero al no disponer de una buena red de transpondedores propios, la información tarda en llegar dos días.

—O sea, que el ataque a Kaaitam y Mazabuka se ha producido hace dos días, —afirmó Cortabarria.

—Así es mi señora.

—Muy bien, quiero un informe exhaustivo para dentro de ¿tres días? —Luque asintió—. Sé que Tórkurim lleva unos días de vacaciones en Raissa. Voy a intentar que él y el presidente vengar en cuatro o cinco días para una reunión.

—Si me permite mi señora, —dijo Luque— ese informe lo debería presentar la vicealmirante.

—Pues entonces adjudicado, tú lo presentas, —dijo señalando a Marta y sin esperar respuesta, dio media vuelta y se fue a un paso superior al normal dejándola con la boca abierta.

—Pero ¿tú estás gilipollas? —acertó a decir mirando a Luque y salió en pos de Cortabarria.

—Marta, Marta, ¡Marta! —la gritó finalmente para conseguir que se parara—. Métete en esa cabeza dura que tienes que este es tú éxito y eres tú quien tiene que hacer gala de ello.

—No me jodas Alicia.

—Y por favor te lo pido, no me obligues a tener que gritarte otra vez.

 

 

Finalmente, una semana después, el presidente de la República y el canciller Xelar llegaron a Mandoria. Los dos llegaron con amplios equipos de altos funcionarios porque había muchos temas que tratar. Para el encuentro se eligió el complejo hotelero de una de las estaciones de esquí que por iniciativa española se había levantado el las altas montañas del norte del planeta. También llegaron gran número de funcionarios del Parlamento Confederal y del Estado Mayor Aliado.

Durante varios días, las reuniones se sucedieron mientras en el exterior las ventiscas de nieve rugían con fuerza. Faltaban dos días para finalizar el encuentro, cuándo Marta, acompañada por la capitana Luque entraron en una pequeña sala de reuniones dónde Cortabarria, el presidente y el canciller charlaban amigablemente.

—Señor presidente, señor canciller, mi señora: buenos días, —dijo Marta antes de sentarse—. Me acompaña la capitana Alicia Luque, responsable del CCI, que es quien debería…

—Marta, no seas pesada que ni siquiera te has sentado, —la interrumpió el presidente—. Itziar quiere que ese informe lo presentes tú, yo quiero que lo presentes tú, y aunque no le he preguntado, estoy por asegurar que mi amigo el canciller también quiere que lo presentes tú.

—Estoy seguro de que el presidente tiene muy presentes los meritos de tu protegida, —dijo Tórkurim.

—Con el debido respeto señor canciller, la capitana Luque no es mi protegida: no necesita ningún tipo de protección.

—Que sí Marta, que sí, que tienes razón, —dijo el presidente mientras el canciller sonreía. Después miró a Cortabarria y la preguntó—: ¿Siempre es así?

—Más o menos, —bromeó Cortabarria—. En ocasiones es un poco laborioso, pero se termina uno acostumbrando.

—Mientras merezca la pena.

—Totalmente señor presidente.

—Pues entonces ya esta, —respondió el aludido—. Marta por favor, ¿eres tan amable de empezar… de una puñetera vez?

—¡Eh…! Sí… claro señor presidente. Cómo ya saben, hace algo más de un año, mandamos la Flota H a buscar el origen de la tecnología de las naves que se están construyendo en Kaaitam y Mazabuka. Siempre hemos sospechado de Taúria, y aunque ha sido laborioso, finalmente, los analistas del CCI y los agentes de inteligencia, lo han podido identificar y nuestras sospechas se han confirmado.

»Taúria, es un reino autócrata, autoritario y tecno-feudal. Tiene una extensión que equivale, por ejemplo, a la zona de El Baldío liberado actualmente. Entre ellos y Tardasia, hay una maraña de pequeños reinos seudoindependientes que de alguna manera rinden pleitesía a sus dos vecinos más poderosos. En sus limites más alejados a nosotros, hay una zona que nadie controla dónde campan a sus anchas todo tipo de piratas, salteadores y malhechores de todo tipo de razas desconocidas. No dispones de grandes recursos minerales o de materias primas. El oro, el duranio, el deuterio, por poner tres ejemplos, lo reciben del exterior, principalmente de Tardasia a cambio de su tecnología. Su estructura política es parecida a la de Baronia.

»Hemos recibido una gran cantidad de datos sobre Taúria. Se ha mapeado totalmente el reino y se han intervenido sus comunicaciones y sus bancos de datos. Incluso hemos podido hacer estudios geológicos para determinar sus yacimientos de materias primas. Su ejército no es de combate, es de control de población y se parece más a una enorme policía política que a otra cosa. Esta fuerza de represión no patrulla habitualmente su espacio. No nos esperaban, y están tan seguros en su reino que ni siquiera disponen de cortafuegos en sus computadoras.

»Su flota de guerra esta formada por veintitrés naves parecidas a cruceros, un poco más potentes que las que están vendiendo a Tardasia, pero netamente inferiores en prestaciones a nuestros cruceros de batalla de clase República y unos cincuenta patrulleros similares a los Buques de Acción Naval (B.A.N.) españoles. Para los no familiarizados con los términos de la Armada les diré que son un poco más pequeños que nuestras antiguas corbetas. Solo tres unidades patrullan la zona fronteriza más alejada a nosotros y que cómo ya he dicho, coincide con ese espacio de nadie. El resto, permanece atracado en siete bases orbitales.

—Es decir, todo lo que hay más allá de la zona de demarcación con Tardasia son regimenes dictatoriales, —afirmó Tórkurim.

—Y por nuestro lado, salvo Zeff y Talíssia, también, —añadió el presidente—. Baronia y Orión por este lado, pero vosotros, al otro lado, tenéis una buena colección.

—Así es, pero por lo menos no dan guerra cómo estos cabrones. En fin, por favor Marta continua.

—Gracias señor canciller. Esta concentración de naves nos ha venido bien. El día del ataque, nuestro grupo de cruceros destruyó las bases y todas las naves atracadas en ellas, mientras que los cazabombarderos navales, partiendo desde nuestro porta aeronaves, atacaban la zona gubernamental de la capital y todas las zonas industriales del planeta. Después, se atacaron todos los centros tecnológicos e industriales que había diseminados por el reino. Antes de salir se dejaron instalados una serie de dispositivos electrónicos que nos permitirá acceder a sus comunicaciones a través de un gran transceptor que hemos colocado en el espacio vacío del exterior del brazo de Orión. Se ha transmitido un mensaje en el que se informa a Taúria quienes somos y que cualquier apoyo a Tardasia tendrá consecuencias devastadoras para ellos. Consideramos que del nivel de devastación sufrida, tardaran al menos cincuenta años.

»Después, toda la flota se trasladó a Kaaitam y Mazabuka y procedió a la destrucción sistemática de todos los complejos industriales, tanto civiles cómo militares. Simultáneamente se destruyó los complejos gubernamentales de los dos países. A continuación, la flota entró cinco años luz en zona tardasiana y destruyó cinco grandes depósitos dónde el imperio acumulaba, en una primera fase antes de su distribución, todo lo que recibía de Kaaitam y Mazabuka. Antes de este último ataque, nuestras fuerzas especiales se apropiaron de un crucero tardasiano. Con tripulación mínima, esa nave se ha integrado en nuestra flota que actualmente, sin oposición apreciable se dirige hacia el exterior del brazo de Orión, hacia espacio libre, para iniciar el viaje de regreso. Si no hay contratiempos, estarán aquí en siete u ocho meses.

»En resumen. Taúria ha perdido toda su flota y ahora mismo no tiene posibilidad de respuesta ante ataques corsarios al otro lado del reino. También ha perdido toda su industria incluyendo bancos de datos, redes informáticas y de comunicaciones, y centros de desarrollo tecnológico. En cuánto a Kaaitam y Mazabuka han perdido toda su infraestructura industrial y de comunicaciones. Hemos cortado por mucho tiempo todo el flujo de armamento directo a la emperatriz Kaxila. A esto hay que añadir que se han destruido dieciséis cruceros y veintidós fragatas en el propio territorio tardasiano.

»Eso es todo. ¿necesitan que les resuelva alguna duda?

—Has dicho que hemos cortado el flujo de armamento directo a la emperatriz Kaxila, —dijo Tórkurim—. ¿A que te refieres?

—A que la emperatriz, en mucho tiempo, no va a recibir nada del exterior, pero ¿qué la impide construir esas naves ella misma? Tiene las especificaciones de ingeniería y las materias primas, solo necesita volver a tener astilleros disponibles, —y mirando a Luque preguntó—: ¿qué sabemos de esos nuevos astilleros?

—Tenemos sospechas de que en al menos cuatro puntos, muy en el interior del imperio, se están construyendo grandes centros industriales navales susceptibles de uso militar.

—Dime Marta, ¿según tu criterio que deberíamos hacer? —preguntó el presidente.

—Eso es algo que debe decidir mi señora y el almirante Marchena.

—Que sí, Marta que sí, —dijo Tórkurim armándose de paciencia— pero queremos saber tu opinión.

—No nos interesa entrar en profundidad tan al interior del imperio para ponernos a buscar la flota enemiga. Cómo ya dije en el anterior informe, es mejor esperar a que Kaxila reúna a la flota y nos ataque. Pero, tenemos a tiro las naves y las tropas que están en Pankchor, y en el Grupo de Sistemas Burkit, en concreto en Burkit Pasír, Burkit Bakrí, Burkit Gambír y Burkit Katíl. Siempre hemos considerado que están ahí cómo señuelo, en un intento patético de que no miremos a otro lado. Con el ataque y destrucción de Taúria, Kaaitam y Mazabuka, a la emperatriz la va a quedar claro de que hemos descubierto sus intenciones y que ya no es necesario tenerlas ahí. Hay que destruir naves y tropas, y hay que hacerlo ya, antes de que Kaxila empiece a sacarlas de allí.

—El almirante Marchena ya ha preparado un plan de ataque que nos puede llevar allí en el plazo de dos días, —anunció Cortabarria—. Solo nos falta la autorización de ustedes.

—La mía la tienes, —dijo el presidente y mirando a Tórkurim añadió—: la decisión es tuya.

—Puedo invocar la urgencia de la operación para no tener que consultar antes al Consejo, —dijo el canciller conectando su tableta electrónica—, pero me preocupa que vayáis allí sin cobertura de nuestros acorazados.

—Indudablemente seria mejor señor canciller, —dijo Cortabarria.

—Puedo proporcionar seis acorazados, pero habría que aplazar el ataque… dos días más.

—¿Qué opinas Luque? —preguntó el presidente.

—Tenemos permanentemente monitorizados esos asentamientos: sabemos todo lo que hacen. Por el momento no hay movimientos fuera de lo normal.

—Entonces de acuerdo, —dijo Cortabarria sacando el teléfono y empezando a teclear—. Fijamos el ataque para dentro de cuatro días. Ya se lo he dicho a Marchena.

—Perfecto, —dijo el presidente activando el también su tableta—. Pues antes de terminar… paso de leer esto. Marta, ponte una estrella más en los galones: eres almirante.

Rápidamente, Luque, con una amplia sonrisa la abrazó y la dio un par de besos mientras Marta no sabía qué decir. Todos se levantaron y la abrazaron para felicitarla.

—Almirante Buendía, —bromeó Tórkurim—. Suena muy bien.

—Desde luego a mí me gusta, —dijo el presidente.

—No sé que decir, —dijo finalmente Marta.

—Eso sí que no me lo puedo creer, —comentó el presidente bromeando.

 

 

En el plazo fijado, la flota de ataque española con el apoyo de los acorazados Xelar, atacaban los objetivos fijados y destruían las naves y las bases militares. Ninguna nave escapó y en cuánto a las tropas prácticamente nadie sobrevivió.

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