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14 min
El Baldío (capitulo 6)
Ciencia Ficción |
18.09.20
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Sinopsis

En este capitulo: Primer contacto.

Este relato lo encontraras también en:

http://lashistoriasdelcalvo.blogspot.com/

                                         *     *     *      *       *

Solucionado el problema en la Tierra, España empezó a enviar colonos a los asentamientos de Nueva España y Kaadam 4, entre los que estaba todo el pueblo saharaui que en poco tiempo se convirtió en una sociedad prospera y moderna. También se centró en la exploración de los sectores que estaban al alcance de las nuevas colonias españolas. Gracias a los dispositivos de ocultación que poseían las naves, esta exploración se hizo de forma extremadamente discreta. El Baldío era de todo menos una zona pacifica y por eso se impuso actuar con mucha precaución. Por fortuna, toda la zona española estaba en la zona más tranquila de El Baldío, junto a la hipotética frontera con Xelar e incluso la Tierra estaba fuera de ella.

Cuándo los cruceros y las fragatas estuvieron plenamente operativas, empezaron a patrullar en misiones de exploración de varias semanas. Sin ser detectados se acercaron a Mandoria, Raissa y Tarquinia, los mundos protegidos por los Xelar y estuvieron reuniendo información de todo tipo. También se adentraron en las zonas dónde la acción de los corsarios era más virulenta e incluso llegaron a la zona de demarcación con Tardasia comprobando fehacientemente la vinculación entre el imperio y los corsarios que devastaban la zona. Incluso cuatro misiones de exploración se adentraron furtivamente dentro del imperio llegando a la capital: Tarnagóm, dónde un grupo operativo al mando de Marta Buendía se infiltró para colocar equipos de observación y control para inteligencia en la zona gubernamental. Gracias a toda la información recogida durante esos seis meses, se consiguió una imagen clara de cual era la situación real de El Baldío.

El imperio de Tardasia, controlaba 18.000 sistemas en 600 años luz en el Brazo de Orión. Era una autocracia dónde la figura del emperador era omnipotente, así cómo la del resto de la familia imperial entre los que había auténticos déspotas que rivalizaban entre si en su grado de salvajismo. La elite de su ejército, la guardia imperial, se jactaba de que nunca habían sido derrotados en los últimos quinientos años. No disponían de medios acorazados mecánicos y todo lo basaban en las corazas personales que portaban y que les daba cierto aspecto medieval, y en su brutalidad. También disponían de escudos de energía portátiles, artillería ligera y lanza cohetes. Sus naves, siendo muy poderosas, no lo eran tanto cómo las españolas y mucho menos cómo las Xelar.

En Tarnagóm, había un mercado de esclavos que era prácticamente el único y más importante de todo el Brazo de Orión y para abastecerlo los piratas tardasianos hacían incursiones por todo El Baldío, y en ocasiones se aventuraban en los imperios limítrofes de Talíssia y Zeff, entre otros. Otro mercado floreciente era el de órganos de cualquier raza o especie: mientras se pagase no había problemas, y se abastecía de igual manera que el de esclavos.

Todo lo que se robaba en El Baldío por la acción de los piratas, fuese lo que fuese, pasaba por Tarnagóm dónde se vendía con el mayor descaro en un mercado totalmente controlado por la familia imperial. No existía oposición al régimen porque la policía política campaba a sus anchas y las garantías judiciales eran inexistentes.

En cuánto a la Confederación Xelar se sabía poco. Su capital era Knysna y abarcaba 32.000 sistemas a lo largo de 960 años luz. Era una democracia participativa dónde no había parlamento. Todas las casas de los ciudadanos estaban conectadas con fibra óptica neuronal, y se les consultaba permanentemente. No disponían de infantería propia y todo lo basaban en el descomunal poder de sus cruceros y acorazados, de los que tenían miles debido al enorme territorio que cubrían. Para acciones puntuales de ocupación de territorio contrataban mercenarios, generalmente tarquinios, aunque también podían ser de otros mundos limítrofes cómo talíssios.

Entonces ocurrió algo inesperado, algo que lo cambió todo y que marcó el futuro de España, de la Tierra y de El Baldío.

 

 

La fragata de batalla Atienza se encontraba en una misión de exploración de varias semanas cuándo sus sistemas de rastreo detectaron algo.

—Capitán, tenemos un triple contacto en el escáner. Están a seis minutos a velocidad standard, —informó el oficial de derrota.

—Los sensores recogen fuego de armas.

—¿Están combatiendo? —pregunto el capitán Blázquez, comandante de la fragata incorporándose ligeramente en su sillón de mando.

—Eso parece capitán.

—No nos vamos a meter en peleas ajenas, pero de todas maneras vamos a recoger toda la información posible. Todos los puestos en alerta dos.

—Una de las naves no está armada… solo dispone de equipos defensivos… es Xelar, —informó el oficial de armas.

—¿Una nave comercial Xelar? Eso es nuevo: nunca hemos visto un ataque a una nave Xelar.

—Las otras dos son corsarias. El patrón de comunicaciones es de Tardasia.

—Eso lo cambia todo. Trace rumbo de interceptación a máxima velocidad. Zafarrancho de combate. Informe al cuartel general, —hacia tiempo que se había entregado a los capitanes de la flota un plan de actuación para saber lo que había que hacer en caso de un primer contacto con los Xelar.

Las alarmas se activaron y el puente empezó a llenarse de personal de refuerzo. También irrumpieron media docena de infantes de marina que reglamentariamente debían garantizar la seguridad del puente.

—Todos los puestos reportan verde.

—Los sistemas de armas están preparados: a su orden capitán.

—Los mamparos de seguridad están activados.

—La nave está lista para entrar en combate capitán, —dijo finalmente el primer oficial que ya había ocupado su puesto juntó al capitán y consultaba la terminal que tenía a su lado.

—Timonel: enfile la nave más cercana a la Xelar y salimos a veinte mil kilómetros. Preparados para descarga continúa de las baterías de proa.

La fragata salió de hiperpropulsión a la distancia ordenada e inmediatamente comenzó a disparar con sus turbolaser. La nave enemiga cambió bruscamente de rumbo mientras recibía impactos intentando esquivarlos. La Atienza, empezó a navegar de tal manera que podía seguir atacando a la nave enemiga, al tiempo que se interponía para proteger a la nave Xelar del ataque de la segunda nave.

—Torpedos, tubos uno y dos. Fije blanco y dispare.

Los dos torpedos hicieron blanco en la nave enemiga que con los escudos de energía muy debilitados estalló. Inmediatamente la fragata maniobró para atacar a la segunda nave mientras la Xelar se apartaba de la batalla expulsando plasma.

—Fuego continuo sobre la nave enemiga: no la pierda, —ordenó el capitán.

—La nave enemiga pierde impulso: tiene los motores averiados, —informó el oficial de derrota.

—Destruya sus armas ofensivas e inmovilícela, —ordenó el capitán.

—Nave inmovilizada y desarmada capitán.

—Comunique con la nave Xelar y pregúnteles si necesitan asistencia, —ordenó el capitán.

—Contestan que no necesitan ayuda y que están esperando a una nave militar para que les escolten. También nos dan las gracias.

—Dígales que para evitar más contratiempos, permaneceremos aquí hasta que llegue su nave de escolta y se haga cargo de los atacantes.

—Capitán, preguntan que quienes somos: no reconocen este tipo de naves.

—Conteste que somos nuevos en la zona, que somos de un país llamado España que forma parte de un planeta al que llamamos Tierra y que se le conoce cómo Ardhi 3 y que si no tienen inconveniente, cuando llegue su nave de escolta les invitamos a visitar la nuestra.

—Contestan que esperarán a lo que tengan que decir las autoridades militares: al parecer son las competentes en estos asuntos de primer contacto.

—Pues entonces a esperar.

 

 

Seis meses después, todo estaba preparado en Nueva España para recibir a la primera delegación oficial Xelar que visitaba las instalaciones españolas en El Baldío.

El día anterior, había llegado la delegación española con el presidente de la República a la cabeza. Durante los meses anteriores las delegaciones estuvieron negociando un tratado bilateral en el que se contemplaba la cesión política a España de los derechos sobre El Baldío. Los acuerdos estipulaban que España se comprometía a limpiar la zona de corsarios y maleantes, restablecer las líneas de comunicación y comercio y garantizar la seguridad de los mundos liberados. Además, en torno a Nueva España y a la Tierra, se creaba una zona de 146 sistemas, de los que dieciocho poseían planetas viables con soporte de vida y al menos otros veinte tenían posibilidades de terraformación para hacerlos habitables. Al tener zona de influencia, se creaba el Mundo España y un representante pasaría a formar parte del Consejo Confederal Xelar y del Senado Adjunto. Toda la cuestión administrativa y política estaría en manos de un gobernador general delegado que actuaría en nombre del presidente de la República y del gobierno.

Igualmente, España iría formando una Mancomunidad de El Baldío, con los mundos que fueran siendo liberados. Estos mundos obligatoriamente tendrán una constitución totalmente respetuosa con las constituciones de España y Xelar. También tendrían un régimen fiscal y financiero, y una moneda común: la peseta. Por lo demás serian autónomos políticamente.

La Confederación Xelar reconocía el derecho de España a quedarse con la flota Kedar y a ampliarla. También contemplaba la entrega de las naves Kedar que había en las bases secretas en territorio Xelar y que estaban identificadas por España. Igualmente reconocía el derecho de poseer un ejército para garantizar la seguridad de El Baldío y proceder a su liberación. También reconocía el derecho de España a desarrollar nuevas armas.

En cuanto al despliegue militar, todas las fuerzas estarían al mando de un general de ejército que estaría a las ordenes del gobernador general. La mayor parte de las unidades estarían estacionadas en Nueva España y Kaadam 4. En Raissa y Tarquinia se estacionaría una división de infantería cómo complemento de sus milicias. En Mandoria, la joya de El Baldío, se estacionaría un cuerpo de ejército acorazado más una división de la Legión, a treinta kilómetros de la capital y que estaría comunicado con esta mediante un tren monorraíl de alta velocidad que haría el recorrido en siete minutos. También se desplegaría una división de montaña que se estacionaría en varios acuartelamientos que se construirían en la enorme zona montañosa del norte del planeta. También dos Grupos de Regulares con tres tabores cada uno que se desplegarían en las desérticas zonas del hemisferio sur dónde uno de los dos soles del sistema estaba siempre presente.

La comandancia del contingente en Mandoria, estaría en manos de una mujer con el grado de teniente general: Itziar Cortabarria. Su nombramiento no cayó bien a las patriarcales autoridades mandorianas, y es que esa sociedad era profundamente machista y misógina. Tampoco cayó bien en las altas esferas militares españolas, pero el apoyo del presidente de la República y del canciller Xelar fue determinante.

 

 

En España se inició un proceso de reforma constitucional para armonizar la nueva situación en la carta magna. Era necesario incluir los nuevos territorios extraterrestres y adecuarla a la constitución Xelar que era muy estricta en cuestiones de delincuencia. Por ejemplo apareció de figura de la reincidencia que se consideraría una agravante, no cómo pasaba hasta ese momento, y se eliminó la cuestión del carácter de “reinserción social y educativa” de la cárcel, abriendo el camino al cumplimiento integro de las condenas, y para los delitos de especial gravedad aparición definitivamente la figura de la cadena perpetua cómo la máxima pena que contemplaría en código penal. La constitución Xelar si contemplaba la pena de muerte.

Con las reformas penales posteriores, delitos cómo la corrupción, traición, revelación de secretos oficiales, secuestro, violación o corrupción de menores, por poner varios ejemplos, pasaron a ser considerados cómo delitos graves. Fue tal la avalancha de condenados que fue necesario ampliar varias veces el centro penitenciario de Marte dónde llegó a haber más presos que militares y científicos.

En el plano económico, Xelar se convertía en el socio comercial preferente. De los nuevos yacimientos mineros de materiales estratégicos detectados y puestos en marcha rápidamente, los Xelar recibían más del 40% de su producción con precio pactado. Junto con los yacimientos de oro, plata y platino que se quedaban para España, ya que Xelar tenía sus propios yacimientos, el caudal de riqueza que empezó a fluir fue enorme. A esto había que añadir el intercambio comercial con Mandoria, Raissa y Tarquinia: en total un mercado de más de cien mil millones de consumidores que se ampliarían según España fuera liberando territorios y establezca relaciones diplomáticas y comerciales con los imperios limítrofes cómo Zeff y Talíssia.

También se blindó constitucionalmente la cuestión de las sociedades publicas. Todas las empresas intermediarias, o que actuaran directamente en El Baldío tendrían ese carácter y se prohibía explícitamente su privatización. Así, se cortaba el paso a las multinacionales terrestres. Por ejemplo, el gobierno renacionalizó Telefónica mediante una OPA hostil cuándo sus acciones de derrumbaron, igual que las del resto de operadoras, al anunciarse que España iba a comercializar teléfonos vía satélite con mayores prestaciones que los que había en el mercado y mucho más económicos. Algo parecido pasó con Iberia cuándo se anunció que se iba a abrir una línea que comunicaba Madrid con Tokio en una hora, y con Nueva York en media. En el futuro esas líneas se ampliarían a todas las principales capitales aliadas. Iberia se ocuparía de esas líneas y de las comunicaciones en El Baldío.

Constitucionalmente España se convertía en una sociedad ecológicamente sostenible. En el Mundo España no se podía contaminar y en el caso de la España terrestre se daba un plazo de ocho años para adaptarse a las nuevas leyes.

En el primer año de funcionamiento del acuerdo con Xelar y de la cascada de nacionalizaciones, el gobierno planteó la cuestión de la “renta básica universal”. Todos los españoles mayores de edad nacidos en la Tierra o en El Baldío, o nacionalizados, pasarían a cobrar una renta de mil pesetas en una primera fase. Los menores con edades de doce a dieciocho cobrarían doscientas pesetas y las familias con hijos recibirían una ayuda suplementaria por cada uno de ellos.

En muy poco tiempo la sociedad española estaba dando un salto de calidad gigantesco. Las peticiones para enrolarse en las fuerzas armadas en El Baldío o para trabajar allí eran enormes. Incluso muchos jubilados querían residir allí porque los servicios médicos habían experimentado una mejora inimaginable, y es que muchas de las enfermedades terrestres eran perfectamente tratables en El Baldío.

Gracias al hundimiento económico de Alemania y Francia, el gobierno compró todas las factorías de automóviles que Wolkswagen y Renault tenían en España. También se recuperó a buen precio la marca SEAT. En esas factorías y con esa marca se empezaron a fabricar coches eléctricos de energía solar. Se inició un programa sostenible para sustituir en el plazo de tres años el 70% del parque automovilístico español. Igualmente, el gobierno se convirtió en el máximo accionista de UROVESA, fabricante gallego que suministra vehículos 4x4 a las fuerzas armadas. Los nuevos VANTAC, cómo los camiones pesados que iban a empezar a fabricar, montarían también motores solares y suministrarían en exclusiva a las FF. AA. Españolas en la Tierra y en El Baldio.

Con la guerra, España se había convertido en la mayor potencia militar del planeta, y ahora también lo era económicamente.

 

 

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