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5 min
El Caracol Que Quería Saber
Amor |
10.04.14
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Sinopsis

Este es un relato que cuenta la historia del Caracol que quería saber como era la vida más allá del tronco caído.

Hoy,  parece un día más en el jardín de la casa de las calas… Los pájaros y las cabelleras de los árboles se tocan  unos a otros. Están jugando a dibujar imágenes en el cielo.

Un… Dos… Tres…

La paloma “Copete” dice que los seres que viajan saben más cosas que los que se quedan quietos en un mismo lugar.

Pobre  plumosa, habla tanto que nadie le cree nada de lo que dice, salvo yo, que estoy  grabando  todas sus palabras porque hablan de otros paisajes, con saberes nuevos y muchos misterios.

Copete goza de todas mis simpatías porque es un ser que vuela.

Yo  nací sin alas pero con tanta imaginación que mis pensamientos llegan  casi tan lejos como sus alas.

¡Allá voy vida!

Un… Dos… Tres…

Me gusta andar de noche, porque para caminarla hay que tener algo de duende y de poeta.

Un… Dos… Tres…

 Se dice que soy una criatura muy  lenta y aburrida.

Que lo sigan diciendo porque justo es eso el motor de mi fuerza.

Ya pasé el tronco caído. Este mundo es bello y sorprendente.

El pasto es más brillante y está lleno de jazmines que perfuman el aire.

La tarde, dorada y quieta me mira mientras estoy sumido en un profundo sueño.

El sueño me hizo reflexionar sobre las  distintas sensaciones que da el viajar.

  • Cuando me cruzo con seres pequeños me siento inmenso y poderoso.
  • Cuando me encuentro con hermanos más grandes siento que soy pequeño.
  • Cuando estoy solo me conecto con todos los sonidos y aromas del Universo.

En este momento estoy en un mar de hojas amarillas.

La oscuridad comienza a enredarse con los rayos del sol hasta desangrarlos.

Un… Dos… Tres…

 Ruidos a ramas caídas y sombras haciendo ademanes amenazantes.

Batir de alas de la lechuza del campanario, que anuncian que me pasará de todo.

Estoy en medio de un laberinto lleno de sorpresas, gritos y chillidos agudos.

Un… Dos… Tres…

La noche no para de dibujar sombras bien negras.

Estoy pensando en  la forma más rápida de salir del laberinto de los miedos.

Leopoldo , el caracol más sabio de mi barrio, dice que de los laberintos se sale por arriba.

Recuerdo lo que dice Leopoldo pero no me sirve, yo no puedo saltar.

La tristeza viene a mis ojos y quiere llevarme con ella, pero yo me niego.

 Soy un ser alegre y así seguiré  hasta que el ángel  de la guarda de los caracoles me venga a buscar.

Un bicho flaco y feo intenta picarme. No lo logra porque mi cabeza desapareció de su vista.

¡Batir de alas! 

 

Mi amiga Copete, se posa sobre una rama y pregunta: ¿ Es cierto que te escapaste de tu hogar  para buscar conocimientos nuevos?

Con el llanto a flor de piel le respondo que sí.

Copete me mira y con su canto monosílabo, dulce y  extendido, dice: - Si bien es cierto que viajando se aprende mucho, también es muy cierto que el conocimiento se revela en cada planta, en cada hoja y cada flor que respire en este planeta. También lo encontrarás  en los habitantes de todos los reinos. Sólo hay que saber mirar, escuchar y presentir.

Copete se picotea las orejas y las alas mientras sigue diciendo:

 Los conocimientos son incontables y tienen muchos rostros. Unos se muestran fácilmente pero otros se esconden  y es muy difícil encontrarlos.

Copete cambia de rama y dice:

 Las páginas de los libros están llenos de conocimientos escritos.

Otros se visten con túnicas de agua y no pocos cantan con el viento.

No sé decirte cuántos son porque siempre se están cambiando de lugar y ropaje.

Un… Dos… Tres…

Copete tiene el pico y los ojos negros, la cabeza y el lomo gris celeste  y amarillo, la garganta y el abdomen gris rosado, las alas negras tornasoladas y blancas con pequeñas manchas azul Prusia, blanca la cola y las patitas rosadas. Todo eso me lo aprendí mirando con mucha atención a mi querida amiga. Estoy aprendiendo a mirar en detalle todo lo que me rodea.

En este momento Copete dice que debo volver a mi hogar, que mi familia me está buscando desesperadamente por todos los rincones del jardín de la casa de las calas.

Ojos de todas las formas y colores me miran cuando giro en rendo y vuelvo por el camino que marqué con mi baba fosforescente.

 

Un… Dos…Tres…

Camino con mi único pie, mientras intento contar estrellas.

Copete se eleva muy alto siguiendo los movimientos del viento.

Un…Dos…Tres…

Estoy bebiendo gotas de rocío mientras mis hermanos festejan la vida entre las plantas.

A esta altura del relato estoy llegando a casa.

Los aplausos de mis hermanos casi tapan los retos de mi madre cuidadora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Otros relatos del autor
  • Juamlo: Gracias por tu valoración. Cariños.
    José Manuel Boy: Gracias por estar siempre ahí alentando a seguir los senderos de las palabras escritas.
    Mupwl: Gracias por tus palabras, hacen bien. Cariños.
    que bonito y que ritmo mas musical
    José: Te admiro por la atención que pones en la lectura de todos los relatos. Tus valoraciones son sentidas. Cariños.
    Bueno, me ha encantado este cuento infantil, lleno de poesía y de música, donde se nos muestra el aprendizaje de las primeras lecciones de la vida de un joven caracol; la conciencia de las limitaciones propias y el aprovechamiento de los puntos más fuertes: la valentía, la curiosidad, la imaginación, la búsqueda de la sapiencia, que no es sino la conquista de la felicidad, la amistad y el amor de la familia. Qué bonitas las sombras de ademanes amenazantes, luego bien negras. Saludos.
    Alcázar: Me encantó tu comentario. Descubriste lo que pienso al escribir este relato.La imaginación puede volar tan alto como lo desee.Cariños. Gracias por estar siempre ahí, alentando a los amigos.
    Gracias Ned.Nieve por tu comentarios.Cariños
    ME GUSTÓ MUCHO, MUY POÉTICO :)
    Precioso cuento.Me has convencido. Ser caracol, lento y sin alas, no tiene importancia.Sin embargo, poseer una imaginación rápida y audaz, sin limites, es una de las claves para alcanzar los sueños. Un saludo amiga.
  • A el amor joven le gusta jugar fuera de la zona de confort. Presume de fuerza e intensidad. No se detiene a mirar ningún peligro, porque él es el peligro en sí mismo.

    Hoy voy a hablarles de mis últimos encuentros nocturnos.

    Aparecieron las miradas y quedaron flotando en el aire del bar.

    La búsqueda flota en el aire.

    Están llegando al parque a caminar con Julián y el negrito, su mascota canina. Son muchas zapatillas en marcha.

    Lola, es una niña que vino al mundo a traer sonrisas.

    Luces y sombras se lastiman...

    El no lo sabe, pero es su último viaje.

    Las palabras pueden decir verdades o imaginar otras realidades.

    Me llaman el pino chato porque mi tronco esta algo desgarrado pero por suerte mi orgullo está intacto.

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Me sé un ser decidido y armado de palabras ganadas en miles de batallas emprendidas contras las hojas escritas. Mis ojos, que visten el color del tiempo, los heredé de los espíritus emergidos de la vieja y misteriosa Irlanda.El folklore irlandés es rico en fantasías,brujas,y magos; dioses y adivinos. De ahí viene mi sangre. Mis pelos parecen bravíos guerreros. Desafían a todos los peines que intenten entrar en sus inmensidades. Poseo boca pequeña, de labios superiores levemente abultados, que se mueven como relámpagos en cualquier charla. pero saben guardar muy bien los secretos. Mi nariz es chica pero sensible a todos los aromas de la vida.Soy generosa por educación y rebelde por decisión. Analista de sueños y pensamientos.Me gusta la risa porque hace que el alma brille en el rostro. Amo las palabras porque le dan sonido a la vida.

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