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3 min
El chapuzón
Varios |
25.04.20
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Sinopsis

El río sigue su curso. Como todo. Las malas hierbas crecen en las orillas. El puente. Debajo no vive nadie, solo peces y algas pegajosas. La lluvia húmeda golpea lo sólido y lo líquido, traspasando el gas. Avanzo un paso. El verano no ha llegado aún. Quizá jamás llegue. Doy otro paso. Las botas se hunden en el barro y lucho por salir del obsesivo encarcelador. Como un policía. No hay ninguno por aquí. Mejor. Más tranquilidad. Echo un vistazo por encima del hombro. Pasa una señora con la bolsa repleta. Le ayudo. No. Qué vergüenza. Sigo mirando el río. Una familia de patos pasa. Se detienen ante un paso de cebra: se les ha cruzado otro pato, cortándoles el paso. Sin importarles, de manera cívica, el grupo guarda las formas. Serán más civilizados los patos que las personas. Bueno. El aire me despeina el pelo y la barba. Me tendría que arreglar. No merece la pena. A lo lejos, una ventana se cierra. Aún más lejos la carretera rebosa de coches. Pitidos y motores, gritos y contaminación. Respiro y huele a gasolina. Hasta el río hemos contaminado. Hiede. Todo hiede. El cielo rojo lo confirma. Se desangra por nuestra codicia y gasolina. Arde sin fuego. Todo arde. Y arderá. Jamás aprenderemos. Meses encerrados y todo vuelve a apestar. Agua y vida delante. Fiebre en mi mente y brazos. Ejercicios de natación sin agua. Giro sobre mis talones. Decenas de personas sin mirarme. Preocupados en rotos y frivolidades. El puente se mantiene impasible ante otra acometida del viento. Ácido en el aire. Me destroza poco a poco los pulmones. Ácido y, encima, hiede. A humo y decadencia. Un chapuzón. Eso quiero. Tanto tiempo encerrado. Todos encerrados. Salimos y siguen mirando pantallas. Un chapuzón, tirarme al agua, en un río congelado. Placer antiguo, de verdad. Para no hacer nada, mejor seguir encerrados. Yo voy a saltar. Sin ropa. Me la quito. Tiemblo. Frío. Por qué me duele la cabeza. Tendré fiebre de verdad. El río frío me la quitará. La corriente es bastante fuerte. Salgo despedido. El chapuzón no ha salido bien. Como casi nada. Salgo. Me quiero secar, sin toalla. Se me ha olvidado. El cortante aire me da más sensación de frío. Ni chapuzón, ni gasolina, ni pantallas. ¿Esto era la libertad?

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