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3 min
El chico del piso de arriba
Reflexiones |
26.08.07
  • 3
  • 2
  • 1505
Sinopsis


Me lo encontré por la mañana en el rellano de la escalera de casa,
Oí sus pasos mientras cerraba la puerta con llave. Alguien, a mi
Espalda, me saludó. Yo, como señal de cortesía, le devolví el
“buenos días” sin prestar demasiada atención, hasta que me giré y
Lo vi, miré aquello y me impresionó. Sin embargo, pude disimular
Mi repugnancia: su cuerpo no medía más de medio metro, me recordó
A los seres diminutos y monstruosos de las películas de terror.
Su cara estaba completamente desfigurada, no sabría decir si lo tenía
Todo en su sitio o si le faltaba algo. Tenía la cabeza rapada por partes,
Como si se arrancara el pelo a mechones. Por suerte tuve fuerzas para
Contener el asco que me dio, pero estoy seguro de que él se enteró de
Todo lo que en esos momentos me pasaba por la mente y por el estomago.
-Hola, vives aquí, ¿no? Yo estoy con mi Madre en el piso de arriba, justo
Encima del tuyo.
Me sonrió y me pareció extraño que un ser así pudiera tener todavía sentido
Del humor. Moví los labios avergonzado:
-¿tú eres el nuevo…? Bueno, ya nos veremos, es que voy a llegar tarde al
Colegio, de hecho ya no llego a tiempo.
Hice un gesto de encogimiento de hombros.
-Tendré que correr…
-De acuerdo, como prefieras, supongo que querrás ir solo, es que ¿sabes?
Llevo aquí un rato esperándote, yo también voy a tu instituto y pensé…
Si no te importa, claro, que podíamos ir juntos, a no ser que te moleste
Mi compañía o que te vean conmigo.
Se miró su corta figura. Poco podía ver, pensé.
-No, no, qué tontería…vamos, pero démonos prisa.
Mentí, ¿y qué otra cosa podía hacer?
-Gracias Jorge…es así como te llamas, ¿Verdad?
-Sí, Jorge Santos ¿Y tú?
-Yo…eeehh, mira ya está aquí el ascensor.
Bajamos sin hablar, un poco incómodos (al menos yo).
Anduvimos por las calles de Barcelona. Mi vecino me contó historias
Muy interesantes y me hizo reír con sus ideas que fluían inteligentemente
Con rapidez y gracia. Sus ocurrencias casi me hicieron olvidar el apuro
Que daba ir a su lado, pensaba acalorado qué dirían mis compañeros, cuando
Me vieran con un tullido enano lleno de muñones. Llegamos y nos despedimos,
Dijo que iba a otra clase. Me alegré. Luego volvió todo a la normalidad, igual
Que todas las mañanas.
Nadie me comentó nada, supongo que no me vieron, mejor. Todo siguió con
El mismo monótono aburrimiento cotidiano, salvo que mi mente no estuvo
Allí en todo el día. Abstraído, pensaba en el nuevo muchacho, qué rara
Sensación, me causaba malestar, pero por otro lado sentía una necesidad de verle
Que aumentaba a cada minuto que pasaba. Me preguntaba cómo podía vivir con
Tanta energía un engendro tan horroroso. En un descanso intenté indagar sobre
El chico nuevo. Nadie supo decirme, ni siquiera estaban enterados de que hubiera
Llegado. Esto me confundió más, pues a esas horas tendría que estar hablando
De él, todo el instituto.
Esa noche soñé con mi vecino de arriba. Su madre era como él, como un duende
Tras una dura guerra perdida. Me invitaron a comer, y a medida que hablábamos,
Me daba cuenta de que la batalla la habían ganado, pues si no fuera por el físico,
Eran personajes maravillosos convirtiéndose en hermosas hadas, espíritus de los
Genios de la tierra.
La mujer trajo y puso sobr
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