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3 min
EL CIBORG ESCACHARRADO
Fantasía |
24.02.14
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Sinopsis

Me dice un amigo lo díficil que es ya vivir sin internet. Y se me ocurre cómo será el futuro, tal vez.

El ciborg se sentía feliz. Libre. Acababan de cambiarle unas piezas y estaba encantado. ¡Ya era hora de que le hubieran sustituido las viejas piernas por ruedas! Hasta la semana pasada, antes de entrar en el taller, incluso tenía que abrocharse los zapatos voladores a los tobillos ¡en pleno siglo XXVI, qué atraso!

Sintió el leve “¡clik!” del chip bajo la piel sintética de su brazo cuando pasaba frente al cajero del supermercado. Le parecía un atraso, también, que a estas alturas los chips todavía sonaran para avisarle que acababa de pagar en una tienda o en un peaje de la autopista. En fin, la humanidad siempre avanzaba a paso de tortuga.

Pero hoy estaba feliz. Puso la directa; sus nuevas ruedas le lanzaron a más de 960 km/h por la autovía del Norte. Una hora más tarde, podía contemplar las blancas cumbres pirenaicas encendiéndose en el amanecer. Bandadas de estorninos dibujaban geometrías en el firmamento; y por todas partes los manantiales, las fuentes y riachuelos le arrullaban con su cristalina canción eterna. Por supuesto, todas esas sensaciones estimulaban recuerdos artificiales grabados en su memoria superinformada. Se preguntó cuál sería la cifra de inputs que habría recibido su cabeza desde que nació. Millones, seguramente. La belleza de aquel amanecer era estimulante. Decidió incrementarla echando mano del depósito de adrenalina que se implantó el años pasado. El amanecer se hizo más luminoso, de colores encendidos brillantes, la sinfonía de las fuentes se vio aderezada con pájaros barítonos, los grillos batían su innúmera batería, las aves pintaban poemas evanescentes con las plumas de sus alas en el éter, la brisa acariciaba la cabellera naylon de su melena… ¡Ah, que feliz estaba el cíborg aquel día!

¡Sus nuevas ruedas le habían llevado al  cine del norte en mucho menos tiempo que las viejas piernas! ¡Ahora sí que podía disfrutar de aquellas películas 3D del cine Islandés casi de inmediato!

Porque lo que más apreciaba el ciborg, era la inmediatez, la velocidad. Sobre todo la de la información. Pensó que los hijos que nacieran de sus espermas congelados en un futuro podrían acceder a muchísimos más datos de los que él habría podido soñar. Pero la ciencia tiene sus ritmos, requiere su tiempo. La sustitución de los cerebros orgánicos por sintéticos no sería una realidad hasta la próxima generación, dentro de unos doscientos años. Para entonces, el ciborg habría sobrepasado la edad recomendable para trasplantes.

En fin, cuando salió del cine sintió de nuevo el click en el brazo. Otra vez. Ese click le exasperaba. ¡Cómo odiaba ese ruidito impertinente que le recordaba sus obligaciones con el Gran Progenitor Informático! ¡Así no había quien se sintiera libre!

Lanzó sus ruedas a más de 300 km/h y no desaceleró cuando llegó a una curva de velocidad aconsejada menor a 170 km/h. El su brazo se volvió loco de clicks poniéndole multas a la velocidad de la luz. Pero él aceleró. Por una vez no iba a hacer caso del Gran Progenitor.

Así terminaron sus días, con el seso orgánico estampado en un árbol de aluminio (hacía años que los de madera habían sucumbido a la industria papelera), bajo el cielo siempre gris, sin sol ni luna del futuro virtual. Por culpa de una avería en el dosificador de adrenalina.

Uf!

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  • Un final predecible para un relato sin un gran interes general
    Un reencuentro complaciente con el autor, a través de un relato que sublima lo grotesco. Me estaba empezando a asustar cuando leía "las blancas cumbres pirenaicas"... Una lectura ligera y divertida. Saludos.
    Muy buen relato. La ciencia ficción es un género complicado y tú lo escribiste muy bien. Saludos
    Un notable relato de ciencia ficción con un argumento inquietante y quizás no tan descabellado. Hay que reconocerle al avezado narrador el indudable mérito que supone forjar una historia fantástica y hacer que parezca factible, incluso antes de la lejana fecha en que la sitúa. Saludos, Zenón, y bienvenido de nuevo por aquí.
  • Raices del amor, la vida y la muerte.

    meditaciones en el vórtice.

    El tiempo, esa inapelable escoba con la que dios barre nuestros primeros amores.

    Lo imposible acostumba a suceder con naturalidad. Pero un día se termina. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ (hacía tiempo que no escribía un relato expresamente para TR, amigos. Como siempre, un placer.)

    micro relato filosófico para leer en 10 segundos y pensar un poco más. triller de una desaparición.

    Tenía dejado este lugar web, al que tanto quise. Pero unos pajarillos han venido a visitar mi correo, tirando de mí. Y aquí estoy.

    El título del relato es simple. Los significados, como los días, muchos.

    No todo lo que el mar se llevó era agua y trigo limpio.

    SI TUS PROBLEMAS Y TU ENFERMEDAD NO TIENEN REMEDIO Y ACUDES AL CURANDERO...

    ¿Eso puede ser la felicidad? decídmelo vosotros amigos de TusRelatos. Un saludo, josep turu. Yo pienso que sí... paradójico que es uno.

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Mejor ir a mi blog... http://serraniadepalabras.blogspot.com.es/ o ami otro blog: http://severodiletante.wordpress.com/

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