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3 min
El cínico
Suspense |
16.12.16
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Sinopsis

Los fantasmas del pasado son recurrentes... y aprovechables.

-La historia de la humanidad se reduce a eso – dijo B, con su voz áspera -: sobrevivir.
El antiguo académico tenía sus años, pero bien llevados. Su mansión, en las afueras, era ostentosa; el despacho, donde me recibió, estaba lleno de medallas y galardones; los títulos de su biblioteca eran odiosamente oficialistas. Lo único noble allí era la madera.
-Y a su juicio, ¿quién sobrevive?
-Los cínicos – contestó, encendiendo la pipa de marfil. Era evidente que disfrutaba de la entrevista-. Los que triunfan son los que saben aprovechar una oportunidad cuando se presenta.
-Así que usted se considera cínico y oportunista…
Le cogí por sorpresa. No tenía yo planeado hacerlo tan temprano.
-Me estás faltando al respeto – dijo, ya alterado. Al parecer, la sangre fría se va perdiendo con la edad -. ¡Yo, que quería darle una oportunidad a un debutante!
-Pero fueron sus palabras exactas, señor…
-Un periodista no debe tergiversar la verdad.
-Pero usted sobrevivió y triunfó, y dice que su receta para ello es…
-Lo mío fue por méritos propios…
-Su colaboracionismo, por ejemplo.
-¿Co-cómo?
Intentó pulsar la alarma. Se lo impedí de un salto. No iba a darle una tregua.
-Usted –le dije, amenazador, señalándole con el índice– se chivó de mi abuelo durante la Ocupación, que fue ahorcado, con otros miembros de la Resistencia, ¡por su causa!
El viejo temblaba.
-Prefiero dejar que la culpa le carcoma la conciencia, si la tiene, por el resto de sus días –solté el discurso tantas veces ensayado, y ahora llegó el momento de la acción. Saqué la pistola. Le apunté-. Pero  a la menor tontería le vacío el cargador en la cabeza, traidor. Y ahora abra esa caja fuerte.
Eso último lo confundió aún más.
-¡Dése prisa!
Se incorporó trabajosamente. Al llegar junto a la caja fuerte pareció vacilar. Pero con el frío de la pistola en la nuca, abrió la puerta del tesoro. El tipo era forrado, con la pasta que había allí y la que debía de tener en el banco.
-Dinero manchado de sangre –declaré con el mejor desprecio de mis arengas universitarias. Lo cierto es que los fajos de billetes apilados allí difícilmente podían darme asco. Lo metí todo en mi maleta de reportero viajero.
Todavía me acuerdo de la visión del anciano sentado en su silla mirándome a la dorada luz de la tarde que se filtraba por la ventana que daba a su cuidado jardín, mientras yo le desvelaba lo siguiente:
-Afortunadamente, señor B., yo no soy el descendiente de ninguna de sus muchas y patrióticas víctimas. Soy, por decirlo en sus propios términos, un cínico que se aprovecha de la oportunidad.
Y me esfumé.

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  • Gracias, Alien, por la generosidad.
    "...con el mejor desprecio de mis arengas universitarias". Una frase genial que da cuenta del cínico que se lleva toda la plata. !Felicidades, un excelente relato!
  • Los héroes, que se la juegan (en la pantalla) para librarnos del mal, se olvidan de comer.

    Los taquillazos no son puro entretenimiento; transmiten ideas específicas al gran público, cuando está receptivo y con la guardia baja. (Inglés)

    Western. Inspirado en Los siete magníficos.

    Los fantasmas del pasado son recurrentes... y aprovechables.

    Con su peculiar y questionable criterio ético, el narrador, que solo actuó por generosidad, pondera las consecuencias de sus actos. No encaja del todo en la categoría humor, aunque la intención era burlarse de cierta manera de ver las cosas. Es más bien sátira.

    Me desaconsejaron ir a ese hotel, pero una vez allí, todo parecía normal.

Me gusta poder contar historias. Agradecería el feedback.

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