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3 min
El cuadro
Reales |
08.01.11
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Sinopsis

El cuadro

La pequeña habitación en que dormía en casa de mis abuelos, en las contadas ocasiones en que era necesario, me desasosegaba. Hablo de cuando tenía menos de diez años. Tal vez eran los ruidos de una casa diferente, quizás que era un cuarto bastante oscuro, o a lo peor solo era que un niño enmadrado como yo sabía distante su consuelo. Mis abuelos eran muy cariñosos conmigo, pero no podía trepar a su cama en caso de pesadillas. O al menos nunca me atreví. Mi orgullo o mi pudor se imponían a mi miedo.

Un cuadrito, palmo por palmo, colgaba en una pared. Yo lo miraba y extraía de él alguna fuerza. En el cuadrito salen cinco soldados y tres gaviotas, pintados con trazos burdos.

Al fondo, unas nubes oscuras prometían tormenta –la batalla que se avecinaba o la lluvia que iba a limpiar la sangre de los recientes combates. El mar estaba picado, con leves penachos de espuma anunciando los refuerzos amigos o un ejército enemigo. Una de las gaviotas pica hacia agua en busca de alimento, mientras las otras dos vuelan en círculos a su alrededor. Casi puedo oír sus agudos chillidos.

En un risco, junto a los ruinas de lo que parece una iglesia abatida a cañonazos, de la que quedan solo tres paredes y dos ventana de arco de punto, un soldado permanece vigilante, otea el horizonte, aferrado a su fusil, la bayoneta calada, abrigado por un capote, un pie mas adelantado que otro. Es este el soldado que me fascina. El único que sigue cumpliendo con su deber cuando los demás ya han abandonado. Otro, junto a el, parece dormitar apoyado en los escombros. Los restantes tres han encendido un fuego y apilado sus fusiles, sin bayoneta, a tres o cuatro pasos. Tienen las manos extendidas hacia el fuego. Dos charlan distendidos. El quinto duerme.

Durante mucho tiempo pensé, ¿por qué no descansa el también? ¿Qué busca en ese mar bravío? Imaginaba a los cuatro invitándole a unirse a ellos. A abandonar la vigilancia. El enemigo ya había sido batido. Es el cansancio de sus poses lo único que apunta a que la batalla ya ha tenido lugar. Sin embargo la integridad de sus capotes, la ausencia de heridas, parece indicar lo contrario. ¿Por qué vigila cuando los demás descansan? Tal vez sea su turno de guardia, pero no lo parece. Hay algo en su actitud que va más allá del deber. Como si adivinara algo que los demás ignoran. Como si supiera que si el peligro se materializa él es la única posibilidad de supervivencia del pelotón. Con el tiempo he conocida alguna, aunque poca, gente así.

Mi abuela decía que solo era un cuadrito que había comprado en un mercadillo. Al morir ella nadie excepto yo expresó interés por el cuadro, carente de todo interés artístico o económico.

Hoy el cuadrito preside mi oficina. Lleva con mi familia cincuenta años. Subraya como actos artísticos de apariencia banal, como el relato de un escritor que no ha publicado o el cuadro irrevelevante de un pintor aficionado, resultan sin embargo inspiradores para algunos pocos. Y, cuando tengo la tentación de desfallecer, de abandonar, miro al soldado. Pero el sigue vigilante y nunca devuelve la mirada.
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Comentarios
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  • inepto, ni tiene nada de nada
    Escribe tus comentarios...De un otoño a otro, replicando a Cabiales. Aunque esté ligado a todas esas emociones de tu niñez, si que le sacaste jugo al cuadrito.
    Este relato sumergen al lector a palpar su atmósfera, excelente, me involucré en una tarde placentera de otoño con este relato
    Un recuerdo tan bien narrado, que mientras lo leía lo vivía. Me ha gustado
    Nunca he oído describir un cuadro con tanto entusiasmo e imaginación, pero claro está que fueron los ojos y la perspectiva de un niño. Me has hecho ver el cuadro tal como tú lo viviste y supongo que aún lo ves, dando vida a los personajes y a su entorno. Un relato real muy bien escrito, que te atrapa de principio a fin creando una historia de tan solo un cuadro. Genial. Gracias por tus consejos sobre mí escrito "Besugo al horno" Lo he rectificado, por si te interesa repasarlo. Un saludo.
    Me encanta cómo lo has descrito. Tanto el sentimiento que te invadía en casa de tus abuelos, como el cuadro. Me encanta la gente que es capaz de captar esos pequeños detalles que en realidad son grandes consejos o lecciones de vida. Me encantan los pequeños detalles que consiguen grandes logros. Como en tu caso... convertir una actitud desfallecida en la de un gran soldado en guardia ante las adversidades de la vida. Me ha encantado. Además.. me encanta pintar. Yo soy, como tú me describirías, el pintor aficionado y el escritor que nunca ha publicado (AÚN) Muchas gracias por ese saco de sensaciones. GRACIAS
    ¡Precioso! Una simple figura en un cuadro, te hace que reflexiones de esa manera y lo mejor de todo, nos haces a nosotros reflexionar tambien..."Y, cuando tengo la tentación de desfallecer, de abandonar, miro al soldado. Pero el sigue vigilante y nunca devuelve la mirada" Me quedo con la última frase, para seguir adelante. Gracias compañero.
    Muy interesante la reflexión sobre el soldado que no abandona y sobre como nos puede influir una obra aparentemente banal
    Brillante. Los verdaderos escritores logran sacar historias, vidas, emociones, de un sencillo cuadro de palmo por palmo.
    Mal asunto con estos temas reales. Todos hemos tenido un cuadro en la casa de los abuelos cuando éramos pequeños. El tuyo podría ser de Berne-Bellecour. El mío me lo guardo.
  • Porqué es dificil escribir aunque quienes no escriben creen que es fácil

    El final de la historia, espero que os haya gustado.

    LA joven ha pasado la noche tras el accidente en casa de Claudio- en este (penultimo) capitulo descubre el secreto de su... anfitrión Pido disculpas una vez mas por los largos intervalos entre capitulos. Acaba en el próximo capitulo.

    Hoy he leido en una web americana sesenta historias breves. Esta es una de las que mas me han gustado, en adaptación libre por mi parte (se que debo a la comunidad la continuación de Claudio- estoy en ello, pido disculpas por el retraso)

    Otra historia breve que me ha gustado. Versionada.

    Despues de que Claudia explicara que no es nadie, Claudio explica por que no sabe quien es. (pido disculpas por los largos intervalos entre capitulos) Capitulo 7 y continuará

    Vanessa, recuperada de sus miedos, accede a contarle a Claudio quien es. Te contaré quien soy si luego tu me cuentas quien eres, le dice ella que no es nadie a el, que dice no saber quién es. Los diques se rompen... Capitulo VI y continuará.

    Me despierto en casa de Claudio, que me recogió anoche, accidentada y borracha. La luz del día parece disipar el terror de la noche anterior. Es el capítulo 5 y continuará...

    No se si me rompo, me rindo o me tranquilizan. Capitulo 4 y continurá

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Leer, escribir, cine, fotografia, viajar, mi familia. Me encanta la literatura, sobre todo los existencialistas franceses, la generación perdida americana y algunos escritores españoles actuales.

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