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8 min
el cuchillo merodeador
Fantasía |
12.05.18
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Sinopsis

en los departamentos de la ciudad la gente es asesinada sin saber el quien o que los esta matando. suelo escribir sin saber por que, solo dejo que las historias me busquen para a si ser juzgadas por los lectores. cualquier comentario u opinión, que quieran aportar, dejo mi dirección de correo en mi escrito o si bien pueden portar sus comentario en esta pagina. Saludos! atentamente: Groenlan Gonzalez Carrillo, -La falla de un escritor no esta en ponerse a escribir, sino en corregirlos después de haberlo escrito.

Groenlan Gonzales Carrillo                                                        Numero de palabras: 1377

groenlan@hotmail.com

El cuchillo merodeador

 

Ocurrió un sábado anterior a otro sábado por la mañana en donde el sábado por la mañana -despejado, cálido-, los periódicos llevaron a cada puerta del hogar la alarmante noticia de un presunto asesinato ocurrido en los departamentos de la ciudad, la zozobra de dichos acontecimientos sigue siendo un hecho sin precedentes, dejando al cuerpo de policía como a los habitantes de los alrededores inquietos y alarmantes, ya que los crímenes cometidos se identifican como algo inexplicable e inenarrable, pues aseguran en pequeñas notas, dadas por la gente que; “Los homicidios fueron hechos por un profesionista, que sabe bien las entradas y salidas del edificio”.

 La noticia armo revuelo cuando el cuerpo de policía se paró a declarar ante la prensa lo siguiente: -“ es un caso terrible… más el hecho que nos sostiene inquietos es que tanto la ventana como la puerta de su cuarto –un séptimo piso- se mantienen herméticamente cerradas por dentro… ya que no encontramos huellas ni intento de forcejeo, tanto por dentro y por fuera, lo único que sabemos es que este asesino o sospechoso suele tocar en la puerta de sus víctimas con el cuchillo o daga, ya que fueron encontradas tres marcas -poco menos que tres puntadas- en la puerta, echas por la arma blanca que portaba… haciendo un llamado a sus víctimas, como marcando territorio.

A la mañana siguiente el cuerpo de policía declaro lo siguiente en un comunicado matutino dado por un periódico local;  -“tras las investigaciones del equipo forense han podido verificar que la víctima sufrió más de ocho apuñaladas… se desconoce el arma blanca… como su sospechoso… aun así  se han iniciado las pesquisas del caso, en busca del sospechoso de este atroz crimen.

Muchos fueron los detenidos a la mañana siguiente, la mucama, la dama de llaves, incluso hasta el mismo portero y vecinos del recién fallecido. Pero a pesar de los intentos como aspavientos del cuerpo de policía por querer tener un responsable, los crímenes siguieron en el edificio, esta vez una señora de sociedad. Ya que fue encontrada atada y apuñalada en su sofá, lo interesante e inquietante de todo esto es que sus vecinos no lograron escuchar nada, ni pelea ni grito de auxilio por parte de la ya fallecida señora.

A la mañana siguiente en titulares todavía más alarmante se confirmaba la muerte de dos hombres, en diferentes cuartos, dejando al cuerpo de policía sorprendidos y confundidos, ya que los dos fueron encontrados muertos, dejando muestras de que los sucesos pasaron el mismo día a la misma hora, los oficiales no tuvieron más que dar un toque de queda en el edificio, seis u ocho guardias estaban posados en cada esquina del edificio, con las ordenes de detener a cualquier sospechoso que ronde el edificio en toque de queda.

No paso mucho cuando un quinto asesinato surgió, dejando al cuerpo de policía como al comandante inmerso a los sucesos acontecidos, fue un lunes por la mañana, cuando un joven se percató de tres picaduras en la puerta, al ver esto no tardó en dar grito, todas las autoridades se reagruparon en el suceso, pusieron cintas de prevención en el pasillo, nadie podría entrar o salir, aun, si quisieran saber quién era ahora el asesinado.

Mi intriga era ponderante, pero no tardó mucho en apaciguarse, ya que a la mañana siguiente los periódicos daban la terrible noticia de un homicidio, esta vez una familia completa- no menos de tres integrantes- todos fueron encontrados degollados en sus camas. El oficial aun siguió en procedencia con e caso, a pesar del cansancio y la imposibilidad de atrapar al criminal, seguía trabajando con inteligencia y con los recursos que el exponía.

No pasaron más de dos semanas para que la gente decidiera abandonar el edificio, casi la media parte, o no es que un poco más, dejo el edificio y prosiguió en buscar una nueva pero costosa forma de empezar sus vidas, mientras que las personas que se quedaron, entre ellas familias, se quedaron ya que para ellos sería inútil dejar su departamento, pues algunos no tenían los recursos como la modestia de cambiarse, ya que confiados en el cuerpo de policía por agarrar al criminal , se apegaron a eso único, a que el cuerpo de policía diera resultados en los días próximos.

Que equivocados estaban…

A la mañana de un lunes, todos los periódicos sollozaban así como se alegraban de la tan triste noticia, en los titulares del periódico, afirmaban dos hechos; primero, una joven chica había muerto a apuñaladas en su pecho, segundo, el asesino no fue más que su novio, con el que sostuvo una relación amorosa al topárselo en el edificio en donde ella habitaba, él no era nada más ni nada menos que el de intendencia, y en su cuarto cuando lo registraron encontraron un juego de llaves que él había duplicado de manos del portero, ya que el portero era el único en el edificio que portaba una copia única de llaves de las originales, el chico declaro que lo hacía con el propicito de visitar a hurtadillas en la noche a su novia, pero eso no explica las demás copias de llaves.

Casualmente el chico tenía la intención de guardarlas en ocasión de que el portero en una de sus noches de garras las perdiese, pero aun así el chico fue anulado de todos los cargos anteriores a este, -el asesinato de su novia-, ya que en su cuarto no encontraron nada con el cual incriminarlo, más por el hecho de asesinar a su novia por celos y miedo a que lo dejase. Aun así el caso del asesinato del edificio seguía dando de qué hablar.

Las semanas pasaron y los asesinatos cesaron, parece que solo fue una pesadilla que dejo tras de sí estragos y heridas difíciles de suturar como de curar, aun el subconsciente de algunas personas, siguen estimando la catástrofe como algo repetible y difícil de olvidar.

Esa noche pude dormir tranquilo, después de ser testigo de tantas catástrofes creo que llego la hora de dormir tranquilo sabiendo que no serias asediado por un asesino, pues los crímenes se detuvieron, así como las noticias desgarradoras en los periódicos matutinos, todo había sido un caos para mí, incluso confuso y nervioso, ya que después de varias semanas al fin quitare mi sillón de la puerta, ya saben por protección…

Así pues me disponía a dormir cuando tres toquidos dieron a mi puerta, desconcertado, temí en que fuera alguien desconocido, así que me atreví a ver por la abertura de mi puerta, al notar lo que veía me dejo sin aliento y desprovisto… ¡NADA! No veía absolutamente nada, un niño travieso dije, pero al darme vuelta la puerta volvió a resonar, un toque más fuerte, ya que parecía que tenía prisa, se escuchaba como algo filoso y puntiagudo tocaba a mi puerta, trate de evitar abrir la puerta, aun a pesar de los sonidos insensatez en ella, pero erre.

Abrí mi puerta de par en par y… ¡nada! Solo un pasillo oscuro, pero al dejar que mis ojos se acoplaran a la oscuridad una sombra se posaba en frente de mí, hizo un movimiento fugas y repentino, que no note que mi cuello estaba salpicando de sangre, me deje caer al suelo y trate de parar el sangrado que de mi garganta emanaba, pero era difícil ya que era una herida grande…

Desperté sin saber de mí. Mi sudor empapaba las cobijas, gotas llenaban mi frente, esta vez tocaban a mi puerta, imprevisto por el sueño que había tenido, tome un cuchillo de mi cocina para defenderme en caso de que el sueño fuese una advertencia, vi por el cerrojo y nada, temeroso por lo que pensaba que iba a pasar, no dude en abrir mi puerta, pero solo encontré el pasillo con luz, al cerrar la puerta rápidamente note que en la entrada de mi puerta se postraba un cuchillo, estampado contra la madera de podía leer algo que inusualmente me tiene acongojado, en un lazo poco menos que unos 13 o 14 centímetros se podía leer:

Ante ti el asesino…

Leía mientras la oscuridad ondeaba en los pasillos y se filtraba en mi habitación…

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