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4 min
EL CURANDERO
Suspense |
31.03.16
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Sinopsis

SI TUS PROBLEMAS Y TU ENFERMEDAD NO TIENEN REMEDIO Y ACUDES AL CURANDERO...

- De lo que le dijo el doctor, ni caso.

El curandero hablaba con parsimonia no exenta de carga emocional, encerrando la voz en un susurro lleno de intensidad.

- María te dará unas hierbas.

María debía ser la tipa que le atendió al llegar. Una mujerona enfundada en una bata de un color verde pálido como las de los antiguos sanitarios, algo desgreñada y de sonrisa entre grotesca y descarada. Quizás era la mujer del curandero, ambos debían rondar los 50 años.

- Pero, con unas hierbas, un cáncer de pulmón...

- Usted no tiene eso. Hágame caso: el cáncer no existe, es un cuento de la medicina al servicio de las farmacéuticas. Un cajón de sastre.

- Hombre...

Intensificó la mirada el curandero y meneó la cabeza de forma bovina, como diciendo qué paciencia hay que tener.

- ¿No me cree?

No sonó como una amenaza, no.

- ¿Cuántos tipos de cáncer hay? ¿De cuántos ha oído hablar usted, dígame? -siguió el curandero sin disminuir el baile de su cabeza- ¿Diez, veinte...? ¡Más de cincuenta, oiga! ¿No se da cuenta?

- No había pensado...

Era cierto que nunca se había cuestionado ese tema del número de modalidades de la misma enfermedad, el cáncer en su caso.

- Vamos, vamos -el susurro se cargó de condescendencia-, no se apure: a todos les ocurre igual. Oímos la palabra cáncer por doquier, la leemos en los periódicos, insisten las televisiones y las radios, incluso nuestros vecinos se hacen eco de los casos, las noticias, las anécdotas clínicas y los funerales asociados a esa terrible palabra: cáncer.  ¡Y terminamos creyendo en su existencia! Eso es lo que ellos quieren, claro. Todo planificado y difundido con grandes medios. ¿No sé da cuenta?

- Yo... - empezaba a creer que el tipo tenía razón, él nunca había pensado en ello; pero ahora, escuchando al curandero, barruntó que quizás le asistía la razón. Tanto hablar del cáncer, en todas partes, con la misma reverencia aterradora... ¿a qué fin?

- Vamos, vamos; ya le digo: no se apure.

Calló el curandero y dejó que un silencio largo e intenso se adueñase del ambiente de la salita donde recibía. Una ausencia de palabras adensada en sentimientos;  cargada de intención como la mirada sin pestañeo que el curandero mantenía en sus ojos, que empezaron a picarle.

- ¿Llora?.

Vamos, si sólo era un escozor, pensó. Pero inmediatamente notó que se formaba una agüilla en sus lagrímales y le hizo dudar sobre si de verdad estaría llorando.

- A muchos les ocurre igual, no se apure. Descubrir que uno va a vivir cuando le han vendido su propia muerte... Descubrir que no se tiene más que una leve dolencia y que una simple infusión natural la puede curar, tiene ese efecto en todo el mundo.  Es para llorar de alegría, como volver a nacer. Así que le digo: no se apure. Llore todo lo que quiera, aquí está entre amigos.

Mientras decía esto, el curandero se levantaba y le cogía del brazo para acompañarle a la puerta.

- No se apure, no. Ahora me esperan otros, tan necesitados o más que usted -ya le empujaba suavemente fuera de la salita- Y no se olvide de pedirle las hierbas a María.

 

Cuando salió a la calle sintió el aire frío y seco en la humedad de sus ojos. Respiró con sus pulmones enfermos y una larga tos le hizo sentarse en el portal más cercano. Se preguntó si esa sensación de asfixia desaparecería cuando tomase sus doce raciones de infusión, una cada fiesta de guardar, durante los próximos dos meses. Así se lo indicó María al entregarle el paquete con las doce bolsitas. "Y no olvide rezar un ave maría antes de la ingesta", añadió la mujerona mientras guardaba en un cajón el cheque de doce mil euros que le acababa de firmar. Mil por bolsita, le dijo, "y es barato porque contiene hojas de plantas secretas de cinco continentes, custodiadas por fieros mercenarios al servicio de la tenebrosa y secreta Sociedad que patrocinaban las industrias farmacéuticas. Quienes consiguen estas hojas, ponen en peligro su vida; y más de uno la ha perdido"

Tosió de nuevo y se le llenó de sangre la boca.

No pudo llegar a su casa, ni tomar la primera infusión. Falleció en la ambulancia que le transportaba al malvado hospital.

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  • Muy buena construcción de la irónica y ejemplarizante historia.
    Buenos relatos, Al leerte notaba algo q no sabía describir, Aparte del talento, creo que percibí, Esa experiencia que sólo dan los años, Cuando se pule un diamante, No es como mi caso. Un pequeño romance por la poesía y la literatura... Hace años no sabía apreciar este tipo de cosas, un placer leerte.
    Muy bueno. En la desesperación cualquier remedio funciona, uno se aferra a quien tienda tu mano a pesar de que solo sea para sacarte el dinero con su poder de convicción. Un saludo
    Muy bueno. Me ha gustado.
  • Raices del amor, la vida y la muerte.

    meditaciones en el vórtice.

    El tiempo, esa inapelable escoba con la que dios barre nuestros primeros amores.

    Lo imposible acostumba a suceder con naturalidad. Pero un día se termina. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ (hacía tiempo que no escribía un relato expresamente para TR, amigos. Como siempre, un placer.)

    micro relato filosófico para leer en 10 segundos y pensar un poco más. triller de una desaparición.

    Tenía dejado este lugar web, al que tanto quise. Pero unos pajarillos han venido a visitar mi correo, tirando de mí. Y aquí estoy.

    El título del relato es simple. Los significados, como los días, muchos.

    No todo lo que el mar se llevó era agua y trigo limpio.

    SI TUS PROBLEMAS Y TU ENFERMEDAD NO TIENEN REMEDIO Y ACUDES AL CURANDERO...

    ¿Eso puede ser la felicidad? decídmelo vosotros amigos de TusRelatos. Un saludo, josep turu. Yo pienso que sí... paradójico que es uno.

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Mejor ir a mi blog... http://serraniadepalabras.blogspot.com.es/ o ami otro blog: http://severodiletante.wordpress.com/

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