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7 min
EL DERECHO A LA DIFERENCIA
Reflexiones |
04.06.21
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Sinopsis

Una defensa de la desigualdad, de la singularidad humana.

Hace unos años que fui con mi padre a Galicia, pero antes nos detuvimos en la tan señorial como sobria ciudad de Castilla la Vieja Burgos donde a pocos pasos de la magnífica catedral de estilo gótico que data del siglo Xll había un restaurante en el que nos adentramos para almorzar una ración de cordero asado, y junto a nuestra mesa había una joven comensal muy escuálida dispuesta a zamparse una enorme pierna de dicho animal que parecía ser más grande que ella. "¿Ya le cabrá toda esta comida en su estómago?" - me pregunté yo asombrado.

Mientras nos servían aquel yantar la dueña del establecimiento que era una mujer de mediana edad pero de buen ver; y también muy comedida nos preguntó:

- ¿De dónde son ustedes?

-- De Barcelona - le respondí yo.

- Ah; muy bien. En realidad todos somos iguales - expresó ella de un modo formulista.

Entonces yo me sentí tentado a replicar que la palabra "igualdad" tal como se la enfocaba en aquel momento encerraba un concepto de igualitarismo gregario; de uniformidad social que a mi juicio no tan solo es un falsedad, sino que además es una memez difundida por los gurús que ostentan el Poder. Se empezó por la Religión al decir que todos éramos iguales ante Dios y por lo tanto debiámos de ser conducidos como un rebaño de ovejas por los pastores eclesiásticos por el sendero de una simplista moral y desde aquel lejano ayer se ha seguido en la misma tónica masificadora y alineante..A partir de la Revolución Industrial se ha generado un desmesurado sentimiento consumista y estadístico en la sociedad alentado por las mismas instituciones políticas que a su vez han transmitido a la misma su sectaria doctrina para inflamar a su emotividad de un modo infantil y hacerle creer que esto es lo correcto porque ella es un ente que vibra por algo. Ahora el dios ya no es un señor con barba y zapatillas que está en los cielos, sino que es el Mercado y la cerrada ideología de un grupo que retroalimenta un agresivo y neurótico ego en la gente, por lo que el tener ha sustituido al ser. Si bien por un lado se magnifica a la uniformidad social, por el otro lado paradógicamente se inflama un ficticio hiperindividualismo que es en realidad una incongruente manera de vivir que conlleva la infelicidad.

Para este concepto de uniformidad social similar al de las hormigas, el matiz personal, la manera de ser de cada cual importa apenas nada, y el sujeto que según estos gurús del Poder siempre está equivocado, no se debe de preocupar en pensar con holgura ya que "El Gran Hermano" institucional; es decir las élites políticas, le inculcarán reiteradamente a través de los medios de comunicación lo que tiene que pensar y que sentir en base a su conveniencia para  que les vote en unas próximas Elecciones. Pues este hombre común que está frente  a cualquier pantalla se halla en un estado hipnótico  de primer grado, y por tanto como no puede juzgar correctamente como han constatado los psicólogos conductistas norteamericanos es susceptible de recibir inconscientemente todo tipo de sugestión por falsa que sea que se le quiera endilgar. En consecuencia "El Gran Hermano" le impone a este espectador cualquier discurso demagógico, antiguo y mítico como si de un producto de Mercado se tratara pero que en la práctica no sirve para nada en nuestro complejo contexto actual.

Este proceder del "Gran Hermano" es equiparable al de un charlatán de Feria, pero que al ser expresado su falso discurso con grandilocuencia nos subyuga el énfasis del mismo con que está expresado que dejamos colgado en el armario de casa nuestro juicio crítico y nos dejamos influir por él.

Lo cierto es que el Poder causa una fascinción sin igual en una gran parte del personal, sea para venerarlo o para repudirlo, de igual modo como la luz que irradia de una lámpara que atrae a los insectos. Gracias a éso las élites políticas pueden difundir cualquier falsedad a su favor. Y aquí entramos en la postverdad que es como se vive hoy en día.Tal como dijo el ministro de propaganda nazi Gobbels una mentira repetida una infinidd de veces se convierte en una verdad que la asume una gran parte de la sociedad que se niega a pensar.y hace de los huecos tópicos que se le dicen su "mantra" habitual.

Al amparo de este ridículo igualitarismo social que desprecia, que ignora nuestra singularidad personal se ha puesto de moda una mujer británica de los años 70 que era una filósofa feminista llamada Judith Butler, la cual defendía la teoría de la ambivalencia sexual. ¿Qué es eso de etiquetar a alguien de masulino o de femenino o de transexual al nacer? Para ella esto no eran más que represivos etereotipos  de género de una sociedad reaccionaria que ahogan la verdadera nturaleza del ser humano porque esencialmenete todos somos mitad masculinos y mitad femeninos. Por tanto todos somos iguales; estamos cortados por el mismo patrón.

Sin embargo yo sostengo contra viento y marea que afortunadamente no todos somos iguales. Es verdad que existe una semejanza biológica en el ser humano en razón de pertenecer al reino animal, que a su vez está vinculada a su complejidad mental que está relacionada con la riqueza del lenguaje.

Pero resulta que aunque los humanos nos movamos con las mismas condiciones vitales, culturalmente no somos iguales. Pues es evidente que en el mundo hay diversas culturas muchas de las cuales tienen unas tradiciones y unas costumbres que nos son ajenas y hasta en muchos casos nos repelen. De manera que el ser humano en cuestión está circunscrito en una cultura determinada que surge fundamentalmente del lugar geográfico en el que se halla, del paisaje y de la educación que recibe.

No obstante hay que tener presente que el diferente, el otro existe y se le debe de conceder el derecho a la vida, a su plenitud tanto colectiva como individual, del mismo modo como  yo no deseo que se me confunda con los demás.

Si nos remontamos a la Edad Media el hecho de que Occidente abrazara el Cristianismo - con todas las injusticias que acarreó- no dejaba de ser una expresión sacralizada de la idiosincrasia de una parte de la Humanidad, que se diferenciaba de otras maneras de ver el entorno. Y aún dentro de esta comunidad occidental marcada por la cultura helenística y judeo-cristiana hubo y hay muchas diferencias y matices como en cualquier aspecto de la vida. En un jardin hay un sinfin de flores y de plantas de diversos tipos y colores, aunque todas pertenezcan al mismo reino vegetal,

En otra vertiente pienso que dentro del concepto de persona, que el hombre y la mujer existencialmente tampoco tienen porque ser uniformemente iguales. Pues los dos sexos conciben sus necesidades eróticas y afectivas de distinta manera, y por eso se atraen; aunque también por el mismo motivo surgen conflictos. Muchas veces entre los dos sexos se produce una situación de amor-odio difícil de sobrellevar.

Otra cosa es que contando con la diversidad humana es que sepamos ver que la mente de la misma no es en modo alguno una caja cerrada, sino que es un marco abierto a nuevas posibilidades que le permite evolucionar. El ser humano es por naturaleza un explorador.

Todo esto es lo que me hubiese gustado decirle a la dueña de aquel restaurante de Burgos. Pero me callé y seguí comiendo la estupenda pierna de cordero asado.

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  • Todos tenemos derecho a ser diferentes y mas aun que nos dejen serlo un saludo
    Gran reflexión Francesc. Es necesario y enriquecedor ser diferentes, porque genéticamente ya lo somos. Hay algo común para tod@s; La igualdad, los derechos y el respeto que nos hace iguales y sin este soporte seríamos desgraciadamente muy diferentes. Un saludo.
    Hola francesc, coincido con tu reflexión, somos diferentes singulares particulares, hombres y mujeres, depende de nuestra cultura , raza , crianza hasta clima diría yo.Hasta genéticamente somos diferentes.En cuanto al hombre y la mujer gracias a la naturaleza que somos diferentes física y mentalmente, lo importante son los derechos , deberes y respeto del uno hacia el otro, nadie es superior a nadie.Saludos
    francesc, es muy difícil lograr la igualdad entre las personas, porque a pesar de, que somos iguales desde el punto vista biológico, pero nuestros pensamientos hacen, que nos sintamos diferentes. Quizás ante Dios y la leyes nos muestren iguales, pero la realidad es otra. Saludos.
    Saludos Francesc. En los últimos tiempos, se han exagerado los criterios sobre la igualdad, un derecho universal y legítimamente garantizado en todas las constitucionales de los paises, en el orden jurídico, sexo, raza, religión...Otros aspecto, es el derecho a la diferencia, que mencionas tú, que se acerca a la diversidad, circunstancia innegable porque arropa la variedad, la pluralidad y en el centro: el ser humano. Recordemos dos grandes de la literatura mundial: " El que es diferente a mí no me empobrece, me enriquece" Antoine de Saint Exupéry . Eduardo Galeano: " Lo mejor que el mundo tiene, está en los muchos mundos que el mundo tiene. Un abrazo.
    Nos traes una reflexión personal, en la que vas hilvanando temas que surgen del comentario del restaurante. Siendo iguales, somos diferentes, como esas plantas y flores del jardín que mencionas. Se puede tener individualidad pero respetando al prójimo. También hay plantas trepadoras o maleza que crece ahogando a sus vecinas, eso es inevitable en la naturaleza. Y entre los humanos, pasa lo mismo. Un abrazo, Francesc.
    Muy buena reflexión. Es indudable que desde un plano jurídico se ha de buscar en todo momento la igualdad, para no caer en la injusticia. Ahora bien, esto no nos debe impedir apreciar la enorme belleza que existe en la desigualdad, en las divergencias, en cada matiz de una misma estructura. ¡Qué triste si solo hubiese un color, una forma, un sonido!
    Muy buena reflexión, Francesc. A pesar de que coincido con algunos puntos de los que enuncias y difiero con otros, me parece sumamente interesante el enfoque de la diferenciación que abordas, desde el sexo y la cultura. Y siguiendo la lógica de su respuesta, yo le hubiera respondido que si todos somos iguales no me estaría comiendo una pata de cordero asado en su restaurante.
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He realizado estudios de psicologgía profunda y metapsíquica:; he publicado relastod en algunas revistas; y hace años que colboro y llevo tertulias literarias.

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