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2 min
El diario de un extraterrestre. Día 10. Berlín no tiene la culpa.
Drama |
19.05.20
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Sinopsis

La lluvia llora, y yo también lloro junto con ella y con un violín de un músico callejero a la entrada del metro.

La lluvia gotea por el cristal de la ventana con su triste gris. La lluvia fría e indiferente, ciega y pegajosa, adormece la naturaleza con su muro interminable de humedad. La lluvia igual que en mi infancia es el susurro y el llanto de los cielos. La lluvia me llama, me atrae con su magia, y yo salgo corriendo al aire fresco, respirando su dulzura con todo mi cuerpo.

Vuelo como una pequeña hoja de otoño a lo largo de casas bajitas presionadas entre sí. En algún lugar zumba un chiquitito tractor, quitando hojas de acera. Pero no estoy entre ellas, me escapo hacia los trenes que tocan rieles.

Escucho un idioma extranjero, tan familiar, que penetra mi alma, quemando todo mi cuerpo. Entro, perdono, regreso a la ciudad, que se ha convertido en páginas del tiempo. Aparecen alucinaciones en un pulso frenético donde veo la ira y las llamas de los estandartes nazis. Rostros fríos de avenidas me acompañan en un viaje urbano. Pájaros majestuosos me esperan en las piedras de la Puerta de Brandenburgo. Me paro en los escalones del Reichstag, el foso de la bestia. Aquí Hitler creía tan desenfrenadamente a su superioridad y eternidad. Y ahora aquí está el centro de la democracia europea.

Los niños juegan en la plaza de enfrente, su risa alegre suena como una campanita acariciando mi oído. Berlín no tiene la culpa de que mi madre esté muriendo de cáncer en uno de sus hospitales.

 La lluvia llora, y yo también lloro junto con ella y con un violín de un músico callejero a la entrada del metro. También lloro porque no puedo cambiar nada, no puedo volver al pasado, no puedo frenar los segundos que corren tan rápido. Tic-tac, tic-tac ...

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