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2 min
El diario de un extraterrestre. Día 6. Una ciudad extraterrestre.
Drama |
13.04.20
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Sinopsis

Estoy andando por la Gran Vía. Oh no, no tengo piernas, tengo ruedas o garras. Soy un extraterrestre.

Estoy andando por la Gran Vía. Oh no, no tengo piernas, tengo ruedas o garras. Soy un extraterrestre.  Y todos los transeúntes alrededor de mí son también extraterrestres de planetas diferentes, de constelaciones distantes. A veces en uno de los callejones aparece una persona humana, una abuela que te saluda con toda su cordialidad: «¿Que haces aquí, coño?»

 Además tengo alas, empiezo a volar. El reflejo de mis siete cabezas en el esplendor del palacio de Cibeles se rompe en miles de fragmentos de mármol. Subo por encima de las puertas de Alcalá. Veo toda la ciudad entera. La mayoría de los edificios son bajos, cubren la superficie de la tierra hasta el horizonte. Solamente cuatro torres se elevan sobre colinas. Estas son las antenas del puerto espacial donde aterrizan barcos de todos los rincones del Universo. En el parque del Retiro barquitos se deslizan sobre un estanque de ácido. Estoy seguro de que no es agua, porque el sol marciano y el viento lunar que siempre reinan en Madrid no pueden secar el estanque.

Regreso a Puerta del Sol y caigo en el subterráneo para observar trenes cargados y llenos de creaturas cansadas. Salto otra vez a la superficie y vuelo sobre el Palacio Real que parece una caja grande con cantidad enorme de tesoros. Pero la realidad es que no hay nada y nadie adentro, sólo toneladas de polvo.

Ya es la noche. Aterrizo enfrente de las estatuas de Don Quijote y su amigo Sancho Panza. Parecen muertos, pero no es así. Sus corazones están vivos y reflejan luces de estrellas, recordando sus aventuras increíbles. Grupos de jóvenes fuman algo sentados a sus pies. Yo tambien estoy entre ellos. ¿Por que he fumado tanto porro? 

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