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8 min
El dron de Dios
Humor |
22.02.13
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Sinopsis

Catalina en su casa. “Anoche me ocurrió algo diferente. Apagué la máquina y la pantalla se puso oscura. En seguida se volvió a encender y vi en toda la mitad con letras mayúsculas el siguiente mensaje: WELCOME MR. PRESIDENT.”

Apenas uno enciende el computador se disparan no sé cuántos programas mendigando actualizaciones sin saber uno para qué sirven. Y para apagarlo es peor: Las actualizaciones no lo dejan apagar.
Anoche me ocurrió algo diferente. Apagué la máquina y la pantalla se puso oscura. En seguida se volvió a encender y vi en toda la mitad con letras mayúsculas el siguiente mensaje: WELCOME MR. PRESIDENT. Me entró tremenda angustia, soy perversa para el inglés. Entendí sin problema: la computadora se había equivocado de persona y de género. ¿Pero después, qué vendría? ¿Qué más iba a aparecer en esa lengua? Tan desarrollados están estos aparatos que lo ponen a uno hasta a parir. El texto siguiente fue: Password please, mr. President. ¿Cómo así que password? Por supuesto sé que es contraseña pero ¿ahora había que dar una para apagar el computador? Enojada escribí cualquier grosería, le di “enter” y cuando me disponía a desenchufar el alimentador leí esto: Password is OK, mr. President. Take the control, mr. President. Pregunté a mis adentros por el control y como si la máquina leyera la mente comenzó a vibrar un tapete mágico en el que se baila para manejar la pantalla y que mi hija llama “dance pad”. Se encontraba en el suelo, al lado del escritorio. Corrí el asiento y puse la plataforma de baile frente a la pantalla en donde ahora leía: Push start, push start, lo cual hice pues a pesar de todo, tenía la curiosidad de un gato.
Era realmente extraño lo que me ocurría. Luego de seguir la indicación tuve ante mí un paisaje propio de un cuadro divino: el cielo de azur después de un ígneo verano y el sol reflejando en un mar el camino hacia la eternidad. Me pregunté si no se trababa de la primera manifestación que ha podido tener jamás una persona de Dios. Aquel a la vez generoso y furioso del Diluvio que toda la vida había buscado, y no el que nos enseña a poner la otra mejilla del Segundo Testamento. De hecho no sólo era furioso sino un bélico Ares. Luego de un giro de cámara sin que lo hubiera pedido y que duró lo necesario para que pudiera conocer mi entorno desde arriba, vi un poderoso “drón” sobre la pista de despegue de un gigantesco barco de guerra. ¡El control de mi hija estaba para que yo lo condujera!
Please, mr. President, we have to take the petroleum and all the minerals of terrorists, motherfuckers. Quickly, quickly. Kill, kill. Fueron las primeras palabras que leí después de que apareciera el paisaje. No entendí nada pero como era Dios no se me hizo raro. Después de todo su nombre es YHWH, tan impronunciable como oscuro para la humanidad a excepción, quizás, de los capitalistas que tienen un banco llamado BBVA.
En el lado izquierdo de la pantalla apareció un mapa circular en el que se veían unos puntos negros que se convertían continuamente en estrellas amarillas. Cuando encendí los parlantes para averiguar si la epifanía privilegiaba lo visual a lo auditivo, me enteré que las estrellas representaban disparos. A la derecha de la pantalla surgió de la nada un medidor de altitud. Debajo de este vi el número de municiones de mi metralleta. Supe que esta era el arma porque por error pisé el botón rojo y cayeron al mismo tiempo tres pájaros raros que frente a mí desfilaban. ¿Habrán sido los pájaros de Estínfalo, de la mitología griega?
A la izquierda de la pantalla vi las siguientes frases repletas de exclamaciones, como si los ángeles no supieran expresarse: Quickly, quikly!!!!!!!!!! Saint Agustin said: “If you ask me what’s time I don’t know”!!!!!!!!!!!!! We know, motherfucker: Money!!!!!!!!!!!!!!!! Lol!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! En seguida estas fueron reemplazadas por indicaciones para utilizar la pista de baile. Me enseñaban a despegar. Pisé dos veces el botón verde, después el amarillo y salté cinco veces sobre el rosado, sin desperdiciar una sola partícula de hidrógeno. De tanto ver a mi hija bailar en la pista me acababa de dar cuenta que yo también podía jugar muy bien.
Una vez en el aire estaba tan maravillada que ya no quería leer más consignas. Sólo deseaba contemplar y recordar lo que decía el escritor francés Julien Gracq: “Tant de mains pour transformer ce monde, et si peu de regards pour le contempler !" ("¡Tantas manos para transformar este mundo, y tan pocas miradas para contemplarlo!"). Contemplar el cosmos desde la nave de Dios. Porque si me van a dar el cielo que no me digan qué hacer. 
Pero la máquina me obligó a moverme. Leí en grande en todo el centro de la pantalla la siguiente oración: Automatic control. Sorry, mr. President. We need blood. Y tras un tiempo indefinido en el que la nave voló y sobrevoló una tierra árida hasta acercarse a las estrellas titubeantes y amarillas del mapa, el mensaje fue reemplazado por este más parco: Manual control.
Sabiendo lo que quería decir me resigné a seguir las indicaciones que de nuevo aparecían en el lugar de siempre. No había que pensarla dos veces. Como me habían enseñado desde chiquita: peor es nada.
Entonces tuve que pulsar tres veces rosado y una vez azul claro. El problema es que mi pie resbaló por un pedazo de crema de maní que mi hija había dejado caer entre el azul claro y el rojo, pisé el último y maté a un árabe. Lo supe por estas palabras en un amarillo chillón que aparecieron encima de las municiones: “One arab killed. Congratulations!!!! Fort the next time buy Nutella, it’s much better”. Sólo entendí la primera frase. 
Después no me volví a equivocar y maté a uno, a dos, a tres, a quince, a quinientos árabes, armados en su mayoría. La pantalla no dejaba de decirme: very good!! Greats!! Excellent!!! Kiss, kiss, mr. President. A las mujeres que vi les quité el velo a punta de bala para hacerles un favor a mis amigas las feministas. 
Entusiasmada (que por cierto quiere decir en griego: “llevar un dios adentro”, aunque en este caso yo me encontraba en su vientre), me la pasé por lo menos dos horas volando y disparando gracias a los bailes más insólitos. 
En un momento me acerqué a una montaña en donde distinguí a un nicho que una vez resguardó a un dios gigante de piedra. Fue de los pocos minutos tranquilos de mi peripecia. Dejé de pulsar el botón asesino y, pegada al suelo como un gorrión, traté de acercarme lo más posible al lugar que no era otro más que el nicho de un Buda de Bâmiyân. No alcancé a hacerlo por mucho tiempo porque se activó el pilotaje automático. (Claro que antes vi a un niño árabe haciendo sus necesidades al lado y pulsé el botón rojo; cierto que no hay baños en toda parte pero ese era un sitio protegido por la UNESCO, ¡que vaya a evacuar heces al averno!). El pilotaje solamente volvió a “Manual control” cuando me encontré en un lejano desierto en donde desaparecí a una vía láctea entera. Llegué con la aurora a la cuál le canté: “¿Qué esperas, diosa, para abrir las puertas del Oriente con tus rosados dedos?”. Cuando terminé me quedé mirando la noche con sus propias estrellas. 
Hubiera querido acribillar también a los gringos pero era obvio que estos habían hecho alianzas con el Creador. Deseé escaparme a Mali para acabar con los fanáticos que destrozaron los mausoleos de Tombuctú; o a Siria para admirar el “Beso” de Klimt, reproducido por Tamman Azzam en un muro abaleado de Damas; o al mismo país para proteger la columna de San Simeón El Estilita; o a Australia a felicitar al aborigen que se enfrentó a Areva en Koongarra; o a India para conocer la montaña Niyamgiri de la que el gigante Vidante no logró apropiarse; o a Colombia donde ejército, guerrilleros y paramilitares han quemado santuarios indígenas para construir hoteles, meter ganado, plantar palmas de aceite, coca; o irme a... Fue precisamente cuando pasaban por mi mente aquellos pensamientos que la pantalla se oscureció. ¿Le había transmitido una sobrecarga de información a la computadora con mi mollera?, me pregunté. ¿O la hermana de Alpha 60 de “Alphaville” de Jean-Luc Godard se sentía satisfecha con mi labor? Lo último que leí en la pantalla fue: Update, update, update. 
Me quedé esperando un rato a ver si pasaba algo. Sacudí varias veces la pista de baile. Finalmente, apagué las luces y salí de la pieza a verificar si mi hija se había ido a dormir sola.
Buscando en el diccionario supe que “update” quería decir “actualización”.

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  • Me voy mañana. Saludos.
    UN POCO COMPLICADO DE ENTENDER PRA MI GUSTO, PERO SIN DUDA ES UN TRABAJO EXCELENTE COMO TEXTO DIDIFICIL DE ESCRIBIR. Y SU CALIDAD COMO PENSADOR SE NOTA
    Bueno.
    ¡Que bueno! Me gustó y lo disfruté mucho, divertido e imaginativo. Felicidades.
    admiro tu sentido del humor. Lo que puede hacer cualquier hijo de vecino cuando siente el gustito del poder!!
    Si es que tienes razón, con el tanto tiempo que lleva en apagarse, a veces el ordenador, da para esto y mucho más, jejejejjejejejj. Una piensa, pero no tanto como para elucubrar semejante relato. Pues me gustó y mucho, encantamente, y tu imaginación, esa me apabulla. Le dejo las gracias por el rato risanante y ya parto, hacia un café, al que queda invitado, y también Catalina. Beso, FurorOso.
    Hola compañero, me ha gustado tu relato, tocas un tema peliagudo; me recuerda a Independen's Day; matasion por todos lados. Un saludo.
    Leído y releído su relato, opto por darle cinco estrellas, aunque quizá por imperialista y "matar" a tantos árabes debería otorgarle tan solo una estrella jajaja... Fuera bromas, me ha encantado. Letras que dejan entrever "la comedura de coco" y la publicidad de los poderosos de esta Tierra. Se le saluda y agradece que comparta sus letras.
    la leche, quita el acento del "llevaran"
    Una gozada de relato, amigo Furor, Placer de compartir tu acervo cultural y tus guiños irónicos, así como tu buen humor. Merecería la pena que los juegos llevarán incorporadas las gacetillas, sería una forma de compensar el fracaso escolar. He disfrutado el inteligente "savoir-faire" literario, me reido, y lo he releido para solazarme. Textos como este dibujan una sonrisa, sincera y satisfecha, en mi rostro. :))
  • Microficciones, Letra A (https://lasexpulsiones.blogspot.com/2018/12/avion-zombi.html ).

    Solo para los del cotolengo de Sebastopol (Control-F). El logo de la categoria Suspense queda perfecto para hacer llamado a Nick, Nick Daumais.

    Toca que Domenikos publique porque no me dejan publicar en la CrwdCr alter del Cde. Podrîa utilizar mi otra cuenta que es Susanitatienedientes, pero prefiero Furor.

    Nota del autor sobre stavros, ender y la novela colaborativa alternativa "El Cetro de Esmeraldas".

    Oso De Anteojos responde a los apuntes de Hyde F..., ya publicados. "Ella no quiere ese amor de cuidados diligentes y corteses que es el marco donde se mueve el sentimiento religioso de la sociedad judío-cristiana".

    Dos apuntes de Hyde F... "Para hacer frente a la funesta situación, Georges y Anne cuentan con el arte. Canta Homero: “Los dioses dieron a los hombres la música para que pudieran cantar su tristeza”. Viendo “Amour” uno se puede preguntar hasta qué punto es suficiente."

    Catalina en su casa. “Anoche me ocurrió algo diferente. Apagué la máquina y la pantalla se puso oscura. En seguida se volvió a encender y vi en toda la mitad con letras mayúsculas el siguiente mensaje: WELCOME MR. PRESIDENT.”

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"Ninguna época ha comenzado por una teoría: era ante todo un juego, un conflicto, un viaje", G. Debord. “Sigue los navíos. Sigue las rutas que surcan las gastadas y tristes embarcaciones. No te detengas. Evita hasta el más humilde fondeadero. Remonta los ríos. Desciende por los ríos. Confúndete en las lluvias que inundan las sabanas. Niega toda orilla”, A. Mutis

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