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7 min
EL ES MI AMANTE
Suspense |
03.06.16
  • 4
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Sinopsis

¿Qué ocurriría si un ama de casa se enamora de su atracador? Este ha sido mi caso. y voy a sacarlo de la cárcel.

EL ENCUENTRO

La rutina de siempre comprar, cocinar, limpiar y a buscar a los niños al colegio.

Ese día en el supermercado con mis prisas, las que tenemos las amas de casa y sacando el coche del aparcamiento y hacer marcha atrás arrolle a un joven. Me llevé las manos a la cabeza y exclamé.

—¡Dios mío, lo he matado!

Se levantó del suelo recogiendo la escasa compra que llevaba. Unas cervezas, pan de molde, cereales y alguna tontería más.

Salí de mi coche y le ayudé a recoger las cosas.

—No se preocupe —me dijo con acento extranjero.

—¿No es de aquí? —le pregunté.

—No, señora —me contestó acabando de meter las cosas dentro de la bolsa.

Se la cogí sin pensar y la dejé junto a las mías y le dije.

—Suba al auto y le llevaré donde vive.

—Se fía de mí —me dijo alarmado.

—Es lo mínimo que puedo hacer por usted ¿Qué ha traído a este pequeño pueblo? —le pregunté.

—Negocios.

—¿Negocios? —le pregunté.

—Si, señora. Pero no creo que le interesen —me contestó subiendo al coche.

Arranque el coche y durante el corto trayecto del supermercado a casa no pronunciamos ninguna palabra más.

Sólo me hizo una seña parar y eso hice, parar el coche. Bajó del coche, cogió su compra y desapareció por una de esas casas y yo continúe hasta la mía.

DISCUSIONES Y PREPARANDO EL PLAN

Yo entre en mi casa. Vi la hora de reojo y exclamé.

—¡Dios mío que tarde es! Y yo sin hacer la comida. Que hago, que hago. Ah ya lo sé hare esa receta que vi en internet. Espero tener todos los ingredientes. Manos a la obra.

Saque la olla exprés, pele unas patas, zanahorias, una cebolla y judías verdes lo coloque en su cestito y 20 minutos. Espero que les gusté. Y mientras se hace yo a poner la mesa.

No muy lejos de mi casa estaba él.

Entro dentro de la casa, dejo la compra encima de la mesa, abrió la nevera y cogió una cerveza y le dijo a uno de ellos.

—No cuentes conmigo para este trabajo.

—Pero que dices idiota. No me jodas.

—Ya me has oído —contesto saliendo a la terraza.

—¡¡¡ANDREI!!! —le gritó esa persona. Es esa mujer verdad —contesta.

No le contesto. Se sentó en una silla y contemplo el horizonte.

Mientras él estaba fuera en esa terraza bebiendo su cerveza y fumando, él no dejaba de observarme.

Yo no sabía que me vigilaba que sabia cada uno de mis movimientos.

Hasta que uno de sus colegas le dijo.

—Andrei, vas estropearlo todo.

—Y qué si lo hago. Traerme otra cerveza —le dijo sin perderme de vista.

Su compañero miró en la misma dirección murmurando: No se que le has visto es mayor que tú.

—Deja de mirarla coño y trae esa cerveza.

—Vas a joderla y lo sabes.

—¡¡¡CALLA!!!

—Ya me callo pero...

—No la joderá, solo por su bien. Sabe que esta noche entraremos en esa casa y haremos lo acordado. No es cierto Andrei.

—Conmigo no cuentes. Solo te advierto una cosa, si le haces daño te mataré.

«Risas»

—Se que lo harás Andrei. Entrarás en esa casa quieras o no.

Bebió un sorbo de su cerveza y siguió observándome.

Mientras me observaba, no dejo de beber y fumar.

No dejo de espiar cada uno de mis movimientos y supirar: Porque tuviste que aparecer en mi vida, porque.

—Andrei...

—Voy —dijo apagando su cigarro y acercándose a ellos ¿Qué quieres ahora? —le preguntó.

—Ultimar los planes. Esta noche entramos allí.

Miro a sus compañeros y se dirigió al baño.

—¿Dónde vas? —le preguntó un tipo pelirrojo.

—A ducharme. Pero no estoy de acuerdo con todo esto. Entrare en esa casa cogeré mi parte y me largare lo has entendido Nicolai y no te acerques a ella o eres hombre muerto.

—No me hagas reír Andrei. Esa zorra te está comiendo el tarro.

—No la llames así, puedo cambiar de idea te lo advierto.

—Andrei, no me jodas.

—No lo haré, sino me jodes tú antes Nicolai.

Se metió en el baño cerrando la puerta. Se desnudo y comenzó a ducharse, primero con agua fría y después templada. Mientras el agua resbala por su cuerpo, no dejo de pensar en mí y del fortuito encuentro que tuvimos cuando... aporrearon la puerta.

—Sales o no Andrei. Llevas una hora ahí dentro ¿Te ocurre algo? —le preguntó uno de sus compañeros.

Abrió la puerta del baño y sin decir palabra se dirigió a su habitación cerrando la puerta.

—Andrei...

—En cinco minutos estoy listo.

Cuando salió de la habitación sorprendió a sus colegas y iba con un nick blanco, pantalones negros y su rostro sin cubrir. Cogió su armamento y les dijo.

—Nos vamos, quiero acabar esto lo mas rápido posible.

Nicolai le reprocho.

—No puedes ir así, nos delatas a todos y te delatas a ti mismo.

Ambos se miraron y Andrei con una carjada le soltó.

—Ocultar mi rostro para que, ella sabe quién soy. Así que andando, no tenemos toda la noche.

—¡¡¡ANDREI!!! —le gritó Nicolai.

Entro de nuevo en la habitación y segundos después salió con un gorro, unas gafas y un pasamontañas. Miró a su compañero diciéndole.

—Mejor y ahora en marcha.

Saliendo de la casa, cogió del brazo a Nicolai y le advirtió.

—Si te acercas a ella, te mató.

«Risas»

Mientras ellos se dirigían a mi casa.

Yo seguía con la rutina de siempre, acostar a los niños, fregar, ver un poco la televisión con mi marido mientras tomamos unas copas de vino y algo más.

Para más tarde irnos a dormir.


Llegando Andrei se paro. Y Nicolai.

—¡¿Qué ocurre ahora?!

—Quiero fumar, ahora continúo, estoy nervioso.

—Nervioso tú. No me lo creo tío ¿Qué estas tramando? —le preguntó 

Andrei lo miró y le soltó.

—Creo que no iré. No quiero hacer este trabajo ya lo he dicho antes. Quedaros con mi parte —les dijo a sus compañeros.

Nicolai lo cogió del cuello gritándole.

—¡¡¡NO ME JODAS TIO!!! Haremos lo acordado ¡¡¡OK!!! En cuanto a esa zorra pronto me encargare de ella ya lo veras.

Andrei se abalanzó sobre él gritándole que si me tocaba era hombre muerto. Los dos se pelearon a pocos metros de mi casa. Y yo me estaba desnudando para acostarme cuando escuche ese alboroto y mi marido me estiró hacia la cama y entre risas me dijo.

—No te preocupes será una discusión entre borrachos.

No estaba muy convencida de su hipótesis y me acosté en la cama. Aun se oía esa discusión y mi marido: Duérmete.

Apoyada en mi almohada aún los oía discutir hasta que sus voces comenzaron a disiparse y yo cerré los ojos pensando "Menos mal ya todo vuelve a estar en calma"

Me abracé a mi marido.

Unos segundos más tarde escuche un ruido. Pero no le di importancia y me di media vuelta en la cama.

Medio dormida como estaba se abrió la puerta y...

—Mami, mami tengo miedo ¿Puedo dormir contigo?

Me quede observando aquella diminuta sombra y le hice una seña para que entrara en la cama y le susurré.

—Que no se enteré el papi.

Se abrazo a mí cerrando sus ojos cuando algo nos estiro bruscamente tirándonos al suelo y una voz

—¿Dónde está el dinero?

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