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13 min
El espejo solitario.
Suspense |
19.03.17
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Sinopsis

Una pequeña obra increíble, de principio a fin. Un reflejo de nuestros tiempos cuando vemos nuestro propio rostro. -The New York Times-

Me desperté repentinamente de nuevo, con un malestar en la cabeza. Quité las sábanas de mi cuerpo y permanecí en el pie de la cama; sentado y mirando hacia el suelo, como si ahí encontrara el por qué despertaba repentinamente. Miré el reloj que estaba quieto sobre la pared y las manecillas se movían constantemente, marcaban ya las ocho de la mañana. Era extraño, siempre que me levantaba así, eran las ocho de la mañana. Lo recuerdo bien. Mi extrañeza aumentaba al recordarlo pues el despertar a esa hora había sido una rutina constante. No puedo afirmar cuántas veces sucedía, pero estoy seguro que ésta no será la última. Ah! Podría ser que algo sucediese a esa hora, algo que pase fuera del cuarto. No, es muy poco probable. Por otras cuestiones me había levantado más temprano, antes de que el reloj diese las 8 y nada había pasado. Es imposible que la hora cause anomalías en el cuarto como para hacerme despertar de la forma que lo hago siempre, repentinamente; es absurdo. Creo que la causa soy yo. 

Esa idea retumbó en mi mente como el sonido retumba en un cuarto vacío, como el eco. Pero ¿por qué yo? No sé que he hecho para perturbar mi mente y levantarme siempre a la misma hora como si de una necesidad se tratase !No he hecho ningún mal a nadie¡ No lo concibo, soy una persona pacífica. No concibo mal en eso, no creo que sea la causa. Bueno, dejaré de pensar en ello por lo menos para estar tranquilo este día !Que calor comienzo a sentir¡, es un poco sofocante. Solo lo sentí al salir de la cama, no puedo creer que no lo sentí cuando estaba entre las cobijas. Puf! Será mejor quitarme la camisa, estoy empezando a sudar. Mejor aún, abriré la ventana, así se ventilará el cuarto y entrará un poco de luz. Solo debo levantarme, así...No puedo ¿¡Por qué no puedo levantarme!? Siento que algo me lo impide, como si estuviera pegado a la cama. Que bien, primero  me despierto siempre a la misma hora y después no puedo levantarme de mi cama ¿Qué mas puede suceder? Debo levantarme, no puedo permanecer todo el tiempo sentado, tengo cosas que hacer...cosas que hacer para poder vivir; debo de buscar un trabajo para poder pagar mi alquiler, fui despedido del último trabajo y no puedo volver a serlo, debo trabajar; si, así es, eso debo hacer. Empiezo a recordar algo, es difuso pero puedo sentir que hacía algo para evitar una consecuencia, no se con certeza lo que estaba evitando, sin embargo siento que es una advertencia. No creo que haya sido algo real, debe de ser algo que soñé. Si fuera algo real lo sabría por el mismo contenido del recuerdo, pero este no. Trato de recordar algo más, es inútil. No recuerdo mucho. 

Tal ves sea por eso que no podía levantarme, ahora trato mas insistentemente de moverme. Debo esforzarme !Lo logré¡ Ahora veo ridículo el no haber sido capaz de hacer algo tan sencillo como levantarme de mi cama. Lo entendería si tuviera mucho sueño y quisiera seguir durmiendo, pero estaba completamente despierto y dispuesto a levantarme. Aún tengo calor, debo de abrir esa ventana. Digo "esa" como si estuviese a metros de mi pero esta a unos pasos de la cama. La observo y comienzo a acalorarme, siento el sudor recorriéndome la espalda. Creo que no es la habitación la que me hace dar calor, ni siquiera tenía dentro de las cobijas y yo creía que era normal. Estoy nervioso, me doy cuenta de una vez por todas. Me sudan las manos y las restriego en el pantalón de mi pijama para quitarme el sudor. No se por que estoy nervioso, tengo tantas cosas en la mente, estoy demasiado extrañado ¿Qué me esta sucediendo esta mañana? Recuerdo de nuevo algo, me viene una imagen a los ojos y la capto de inmediato. Es mucho más lúcida. Estoy en un campo verde que se extiende hasta donde puede llegar mi vista y a mi lado pasa un arroyo de aguas diáfanas, veo el sol y la luna pasar rápidamente sobre mi cabeza. Después aparece frente a mi un objeto grande y de forma rectangular, cubierto por una sábana. La retiro con ansias impetuosas y al hacerlo descubro un espejo donde puedo verme a mi mismo y yo mismo me veo a mi y aún así, sabiendo que soy yo la única persona que puede estar detrás de ése espejo, no me reconozco. Estaba un espejo en medio de la nada de mi mente, un espejo solitario. Parezco otro dentro de él y de inmediato comienzo a decaer hacia el suelo hasta fundirme con la hierba. Eso es todo lo que pude recordar. No sabría explicarlo con certeza, lo único más extraño fue la aparición del espejo y todo lo que sucedió mientras estaba frente a mi. Si ese fue un sueño, fue uno muy malo. 

Miré de nuevo la ventana, seguía nervioso; la veía ahora muy lejana y el pequeño tramo que podía cruzar con unos cuantos pasos comenzaba a verse como un largo corredor por el que podría cruzar corriendo. Ya estoy alucinando. Algo sucedía, creo que no debería de abrir la ventana. Pero me estoy sofocando, se me termina el aire. Debo correr por este corredor, pero a cada paso dejo una gran exhalación de aire. Me estoy cansando demasiado en hacerlo, como si la edad hubiese caído de repente en mi cuerpo. Creo que no debería de abrir la ventana, pensé de nuevo.  

Pude llegar, he tenido dos triunfos esta mañana ¿Mañana? Cuántas horas han pasado, he estado pensando mucho a pesar de que he intentado no hacerlo. No es conveniente que piense. Si trabajara me amonestarían por hacerlo, o peor aún, me despedirían y no duraría ni tres meses como sucedió con mi otro empleo. No se me pagaría por pensar, nunca sucedería eso. Solo las personas perdidas en la sociedad piensan mucho y hacen poco. De nada sirve pensar si no es para ser más productivo. Entonces lancé un suspiro, no por haber llegado a la puerta, si no por que comprendí que debo de esforzarme en ser alguien en la vida. Una persona trabajador que no piense y que solo siga ordenes. Esta pequeña charla conmigo mismo me tranquiliza un poco, pero bueno. Abriré la ventana de una vez. Primero debo de mover las cortinas, será el principio para que mis nervios terminen.  

Están mal puestas, le falta un clavo para estar bien colocada. Se lo pondré mañana, de todos modos tendré tiempo de sobra. Claro, estoy seguro que despertaré de nuevo a las 8 de la mañana. Me dará tiempo. Puedo considerar quitarlas mejor, ni siquiera me gusta su color, es más, esas cortinas no son mías. No creo que le importe a quien quiera que las puso ahí si las quito, además yo vivo aquí y debo de hacer lo necesario para estar cómodo. Así la ventana estará libre ¿Por qué no pensé en eso desde un principio? Debí de haberlo hecho antes. Sigo pensando, es mejor que haga las cosas en vez de pensarlas. No dejar nada para mañana. Entonces tomé las cortinas y les di un fuerte tirón, los clavos que estaban débilmente colocados cedieron con facilidad. Miré la ventana y terminó mi nerviosismo, por supuesto...ahora estaba aterrado.  

Una persona estaba detrás de la ventana, oculta por las cortinas. Sentí un fuerte impulso dentro de mi pecho, como si se me hubiera administrado una descarga eléctrica lo suficientemente intensa como para hacerme caer al suelo. El corazón me latía violentamente y retrocedí gateando hasta la pared donde se encontraba el reloj, éste hacía tic tac al mismo ritmo. Sentía cómo se me nublaba la vista, todo blanco. La impresión de ese momento me había conmocionado, pero pude verle lo suficiente para describirlo. Era un anciano con los ojos totalmente decaídos y sombríos; de escaso cabello blanco y el tiempo se le notaba en cada arruga, cercana a los ojos y las comisuras de los labios, parecía un sabueso. Uno muy bueno que si se disponía a buscarme por toda la ciudad, lo había conseguido. Se veía tan muerto su espíritu, una persona así sería capaz de cualquier cosa ¿Qué hacía entonces detrás de la ventana? Trataba de dar razón a lo que acababa de ver. Todo lo que concluía era atemorizante ¿Cuánto tiempo ha estado ahí? ¿Quién es? ¿Por qué yo? ¿Qué quiere de mí? No creo que ésta sea la primera vez que esta persona ronde por aquí, ni la última debe de ser.  Era tan extraño, debo de protegerme y tranquilizarme, podría entrar en cualquier momento. Debajo de la cama guardo mi caja de herramientas, ahí está mi martillo. Puedo usarlo para defenderme si me ataca. Eh! Tengo una mejor idea, volveré a colocar la cortina para que se oscurezca y si entra no podrá descubrirme tan fácil. Puede que le escuche más claro pues mis oidos se agudizará si suprimo la vista por un momento.

​Busqué unos cuantos clavos entre tantos desarmadores, pinzas y algunas llaves viejas que estaban atiborradas en la caja. Por suerte tenía los suficientes para colgar la cortina por un momento y me dispuse a bloquear la ventana, no obstante no queria ser observado si es que ese sujeto se encontraba aún ahi. Debía de cuidar mis movimientos y no ser descubierto, o que se notara mi temor ante tal situación. Me encaminé gateando siempre con la mirada preventiva por cualquier acción inesperada, me daba una relativa seguridad llevar conmigo el martillo; sería algo dificil si llegase a entrar en combate pues en verdad no suelo usar la violencia, pero ésta será la excepción si me veo obligado a hacerlo. Pero mientras lo hacía sentí un intenso dolor en el cuerpo, como si hubiera sido golpeado o hubiera terminado victorioso en el combate que tal vez podría sostener hoy. No, no debe de ser nada grave, seguramente se debe a la caída de hace un momento.

​Al levantarme me coloqué de espaldas cerca del alféizar. En verdad que no me disponía ver de nuevo por la ventana, la impresión fue tremenda y no quisiera repetirla. Coloqué la cama más cerca para darme alcance y clavé cuantos clavos pude en la cortina que ya había alcanzado anteriormente. Una parte de ésta quedó mal colocada, lo noté de reojo y entraba una pequeña hebra de luz ténue que resaltaba en la oscuridad perdominaba del cuarto.

​Todo estaba en silencio, tenía el martillo asido en el pecho. Sólo se escuchaba el tic tac del reloj y la pequeña luz que cruzaba por el suelo empezaba a morir lentamente ¿Qué hora marcaría el reloj? Ya debe ser de noche, han pasado muchas horas, estoy seguro. Estaba muy sensible a cualquier estímulo y detectaba una calma incómoda pues esperaba impacientemente que se desmintiera mi estado de alerta, estar seguro luchando y dejar el tormento aparte, estaba esperando algo que nunca hubiera querido que sucediera en un momento tan banal...pero no, seguía ese detestable silencio, no sucedía nada. Me quedé de pie sin saber qué obsevaba o qué podría estar acechando en la oscuridad, si esa persona entró en silencio podría estar frente a él sin darme cuenta. Ya no sentía nada, lo único que escuchaba era a mi mente, de nuevo. Desde que desperté no me he dejado de sentir el ánimo lastimado, pensé. Creo que me he preparado todo el dia para ser desgraciado sin darme cuenta, hasta haberme encontrado en completa penúmbra. No he visto diferencia entre mi vida y mis sueños, de tanto pensar me he mantenido en el límbo de la realidad: mi impotencia para moverme, el constante pensamiento, alucinaciónes, la ventana y ese viejo. No sé donde pueda estar !Qué aspecto tan mortuorio llevaba en hombros! Su aspecto era  horrible. Estaba muerto, era un moribundo tras mi ventana. Solté una mueca pues me disponía a atacar a un muerto, es estúpido. Yo, ahora me imaginaba que estaba en el límbo, convivía con espíritus acabados, cubiertos por las tinieblas que había creado al tapar la ventana. Tal vez era mi imaginacion, no deja de vivir mi mente.

No quiero seguir pensando más, es mejor que vaya a dormir. Mmmm, no tengo sueño. Es lógico, todo el día he estado en una presión constante, tanto que he perdido la noción del tiempo hasta caer la noche. Tengo que dormir, necesito...necesito tomar algo para conciliar el sueño. Estoy seguro de tener Eszopiclona en el botiquín, me ayudará a descansar, el problema es que no puedo ver nada en absoluto, la oscuridad de la noche cubrió a la ciudad y entró en mi habitación. No quiero encender la luz, no quisiera ver que algo o alguien apareciera si la enciendo, ya tuve suficiente de sorpresas indeseables; entonces me guiaré con el tacto hasta el baño, ahi guardo el botiquín.Todo lo palpo a ciegas, cada objeto que se me cruza pasa entre mis dedos, veo con los dedos, la vista me ha traicionado mucho. Cruzando el marco de la puerta y siendo guiado por mis manos a través del lavabo pude sentir la pequeña caja con medicamentos. Mierda, ahora no sé cual es cual, tengo que tomar lo correcto así que me guio por el recuerdo de su forma, creo haberla asimilado pues había tomado Eszopiclona antes y no podía fallar de nuevo en algo tan simple. Aqui esta, creo. Me llevo dos pastillas a la boca y busco la boquilla del grifo para tragarlas con agua. Salgo del baño guiado nuevamente por mis manos, ya mas relajado. Guau! Que efecto tán rápido han tenido, ya comienzan a pesarme los párpados. Sin vista, regreso a la cama; la empujo nuevamente a su sitio y decaigo agotado sobre ella. Es momento de dormir, decía mientras me colocaba las cobijas, mañana es un nuevo día. Y no se, tal ves me despierte temprano para hacer las cosas que debo de hacer. En el silencio renovado se escucha el repetitivo tic tac del reloj; quién sabe, quiza al despertar den las ocho de la mañana.

 

 

 

 

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