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8 min
El Falso Mesías
Ciencia Ficción |
26.02.14
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Sinopsis

¿Qué pasaría si Jesús llegara mañana? Como dice la Biblia, "toda rodilla se inclinará". ¿Qué pasaría si toda la humanidad fuera esclavizada? ¿Quién sería nuestra única esperanza? (recomiendo leer mi relato anterior "El Planeta Rojo" para comprender algunos conceptos)

Llegaron disfrazados, nadie se imaginó lo peor, y los que sí eran acusados de locos. El ateísmo quedó en el olvido, ahora todos creyeron en Él. Solo quedó una religión, una creencia, una corriente, una forma de pensar… solo quedó un camino. Les dieron la bienvenida, los trataron como dioses… eso parecían ser. Creyeron en la profecía, “he aquí vengo pronto…” Confundieron las palabras del libro sagrado, ignoraron a los que en realidad sabían lo que estaba ocurriendo. La notica de impacto mundial corría por todas partes. “El Mesías ha regresado” aparecía en la portada de todos los periódicos junto a una fotografía de quien creyeron que venía a imponer paz acompañado de una legión de seres que parecían ser sus ángeles. Gobierno por gobierno otorgaba su soberanía para permitir que el Adonai los dirija por el camino de la armonía. Todos los dirigentes, ya fueran políticos o religiosos, se inclinaron ante su encandilante grandeza. “En las nubes del cielo venía alguien como un Hijo del Hombre”, ¿quién se imaginaría que todo era un engaño? La humanidad estaba de caída hasta que este ser majestuoso apareció, llegó en el momento que más lo necesitaban. El mundo entero celebraba lo que parecía ser el comienzo de una próspera era. La sabiduría de este “hombre” era incomparable; Aristóteles era un pupilo de primaria, Einstein tenía retraso mental, Pascal tenía la inteligencia de un ave. Todos los sabios y cultos quedaban atónitos ante la erudición de su salvador. Su primer orden fue deshacerse de todo tipo de arma, les dijo que ahora él se encargaría de su seguridad y que sería el fin de los asesinatos. Algunos países querían desistir a este mando pero con el tiempo aceptaron dicho decreto. En cuestión de meses la palabra pistola quedó borrada del diccionario, el término asesinato fue formateado de su léxico y las únicas armas nucleares quedaron en museos como artefactos de un pasado que se sentía muy lejano. Aquí es cuando todo cambió. La alegría se convirtió en tristeza, los gritos de júbilo pasaron a ser gritos de dolor, toda esperanza se tornó a sufrimiento, el placer era sinónimo de aflicción y el Príncipe de Paz resultó ser prosélito de Satanás.

Por algo dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces. Les pasó lo mismo que a la cultura azteca. Les dieron la bienvenida a invasores creyendo que eran los dioses de los que hablaba su profecía. Recibieron a estos usurpadores con espléndidos regalos y tesoros, alimentaron su avaricia con oro y plata, les dieron la confianza para entrar a su imperio sin saber la verdad. Ellos venían a conquistarlos pero cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde. Intentaron defenderse pero los asaltantes llevaban demasiada ventaja; eran superiores en la milicia, eran grandes estrategas en el ataque, inclusive se aliaron a otros pueblos indígenas para conseguir una sencilla victoria. Violaron a sus mujeres, asesinaron a sus ancianos y esclavizaron a sus niños. Impusieron un nuevo Dios sobre sus deidades, los obligaron a olvidar su religión, quemaron sus escritos culturales, borraron lo que pudieron de su memoria. Tal vez no conocemos con claridad sus actos, pero sabemos perfectamente como los hicieron sentir. Era un caldo de los peores sentimientos: dolor, angustia, desesperación, tristeza, aflicción, miedo, pena, tormento, desconsuelo, preocupación… muerte.

En cuanto los humanos se desarmaron cayó la desgracia. Millones de “ángeles” invasores llegaron del cielo a aterrorizar al planeta. Utilizaron el terror para que vivieran bajo su yugo. Mataron a sus líderes, ellos serían sus nuevos monarcas. Destruyeron su tecnología, quemaron sus bibliotecas, pulverizaron sus libros y todo conocimiento material humano. Cualquiera que fuera encontrado con un libro, escrito, película, pintura o algo relacionado era torturado hasta la muerte. Perdieron sus idiomas, el único lenguaje permitido era el que los colonizadores implantaron. La religión fue desmoronada, les impusieron nuevos dogmas; los únicos dioses eran ellos, la nueva Biblia serían sus órdenes y toda adoración será para el nuevo imperio. Los trataban peor que a las ratas, un perro vivía en mejores condiciones que cualquier humano. Apenas les daban suficiente pan, claro que echado a perder, para sobrevivir y seguir trabajando. Los terrícolas eran su medio de entretenimiento; aplaudían de emoción al derramar sangre humana, se regocijaban de su sufrimiento y el medio favorito de diversión era la cacería de personas. Saquearon sus riquezas, se llevaron su libertad, arrebataron su alegría, hurtaron su vida, se robaron su esperanza… solo nosotros se las devolveríamos.

Con el tiempo nos dimos cuenta que estos alienígenas no solo buscaban riquezas, tenían una razón mayor, ellos tenían sed de venganza. Pasaron años y supimos la verdadera identidad de estos invasores, nuestra raza y su raza tienen una historia en común hace milenios y ellos vinieron a arreglar cuentas. Hace ya bastante tiempo, uno de nuestros hombres destruyó el ecosistema de su planeta al vaporizar toda fuente de agua. Creímos que tendríamos problemas con estos extraterrestres cuando recién acabamos con el 99% de su raza (debo aclarar que fue en defensa propia) por lo que hundimos nuestro continente y nos mudamos a la intratierra para ocultarnos. Por cierto, antes de que lo olvide, el nombre del planeta que uno de mis antepasados destruyó lo conocemos como Marte. Algunos sobrevivientes vinieron a la Tierra cuando Marte recién fue destruido pero los aniquilamos, no permitiríamos que mancharan nuestra sociedad perfecta. Otros marcianos lograron huir y habitaron otro mundo. Les fue sumamente difícil sobrevivir, ya que llegaron a un planeta que apenas les podía ofrecer sustento. Pasaron miles de años y no habían señales de su existencia por lo cual estábamos seguros que sus últimos sobrevivientes murieron… nos equivocamos. No solo siguieron vivos, se reforzaron. Se han multiplicado y progresaron militarmente. Se organizaron para este momento, la sed de venganza los motivó a prepararse y vaya que lo hicieron de manera excelente. Son malvados, pero no son tontos. Los humanos de la superficie no saben de nosotros, nos alejamos de ellos, nuestro imperio sigue en la intratierra. Los marcianos creen que ellos han colonizado a los humanos que causaron su perdición pero ellos no tienen nada que ver, eran primitivos cuando destruimos Marte. Son a nosotros a los que buscan.

Humanos de la superficie, ustedes no saben quiénes somos, han escuchados leyendas, pero solo eso. Uno de sus antiguos filósofos habló de nosotros pero no le creyeron. Solo somos una burda teoría de locos para ustedes. Nuestra sociedad perfecta prefiere seguir aislada de ustedes. Espero que nos perdonen algún día por meterlos a una guerra que debería ser nuestra. Claro que ustedes no estarían vivos si no fuera por nosotros, hace miles de años salvamos la Tierra al vencer a los marcianos. Ahora su última esperanza recae en nosotros, ustedes son muy débiles para defenderse, solo nuestro imperio es apto, no estoy seguro si lo suficiente, para pelear contra ellos. Será una ardua batalla, perderemos muchos de nuestros hijos, padres y hermanos. Necesitaremos su apoyo, aunque ustedes nos necesitan más a nosotros. Lucharemos por ustedes, por nuestra Tierra, por nuestros hijos, por nuestro futuro, por nuestros ideales, por nuestro hogar… pero sobre todo lucharemos por nuestra libertad. Si perdemos nos podrán quitar nuestras riquezas, nuestra familia, nuestra tierra e inclusive nuestra independencia; terrícolas hermanos, nos podrán quitar todo excepto nuestra forma de pensar. Daremos todo por vencerlos, preferimos morir a ser sus esclavos. No tenemos más tiempo que perder, no tardarán en encontrarnos, no permitiremos que se acerquen a nuestro continente. Preparaos gente, hay una victoria que buscar. Humanos vecinos, ya los abandonamos una vez, lo sentimos mucho, pero esta vez no será así. Esta vez Atlantis, nuestro imperio - su esperanza, luchará por ustedes.

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  • Me parece un relato interesante, aunque tal vez un poco ingenuo. Dado el nivel de escepticismo actual dudo que la sociedad aceptase a un autoproclamado mesías. Aún así, me parece un buen relato, con moraleja incluido. Quizás discrepo un poco con la analogía con la cultura Azteca (el cual tampoco era un pueblo pacífico precisamente, ya que también sometían a pueblos inferiores por la fuerza), pero bueno, la guerra y la conquista es el pasatiempo más viejo del mundo. En resumen, es muy interesante jugar con la mitología, sea moderna o arcaica y mezclarla con la ciencia ficción. Un cordial saludo.
    ESTE RELATO CONFIRMA LO QUE PENSÉ CUANDO LEÍ "PLANETA ROJO·" . MUCHO TALENTO IMAGINATIVO, ESTRUCTURAL Y NARRATIVO. Fue un gusto leerte.
  • Voltea a ver el mundo, mira en la etapa tan oscura que la humanidad está pasando: las masacres inhumanas en el Medio Oriente, la incertidumbre política global, una economía a punto de colapsar como nunca antes. Aún así, hay una manera de encontrar paz en medio de la tormenta, aun hay felicidad en medio de la tribulación.

    ¿Qué pasaría si Jesús llegara mañana? Como dice la Biblia, "toda rodilla se inclinará". ¿Qué pasaría si toda la humanidad fuera esclavizada? ¿Quién sería nuestra única esperanza? (recomiendo leer mi relato anterior "El Planeta Rojo" para comprender algunos conceptos)

    John Kallester, uno de los mayores genios en ciencia ficción, fue escritor de "El Planeta Azul". En mi historia, intento dar un toque al estilo Kallester explicando como es que nuestro planeta sobrevivió a uno de los mayores eventos catastróficos gracias a un Imperio que hasta la fecha sigue perdido.

    ¿A veces sientes que la vida te hace malas jugadas? ¿La pérdida de un familiar? ¿Una vergüenza inhumana? ¿Un amor fracasado? ¿Una oportunidad que se fue a la basura? Si tan solo la vida fuera tan fácil como la de este cuento

Tengo 18 años, desde pequeño me ha gustado escribir y prefiero relatar cuentos de ciencia ficción. Quisiera ser un exitoso escritor y tengo estas esperanzas en un libro que estoy haciendo. Mientras tanto compartiré cuentos cortos con ustedes.

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