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6 min
El fotógrafo en blanco y negro
Drama |
09.08.18
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  • 187
Sinopsis

Filosofando sobre la vida y la muerte

                                                 

 

     La pequeña luz roja encima del antiguo cuarto de revelado de fotos de mi abuelo, estaba abierta. Desde hacía mucho tiempo, esta luz había estado apagada. Por un lado, me alegraba, al ver que mi abuelo tenía interés por sus antiguos carretes y  que trabajaba de alguna forma. Pero por otro, me extrañaba aquel súbito interés por algo.

     Espere a que saliera para abordarlo.

     -Abuelo, abuelo. Me gusta que estés trabajando con tus antiguos carretes. (Mi abuelo había sido fotógrafo toda la vida) ¿Qué es lo que estás haciendo?

      Me respondió con una tos sospechosa.

     -Nada bueno Pepito. Me dedicaba a revelar antiguas caras de gente que ya no está… Hay gente de mi  edad que miran las esquelas mortuorias en la prensa cada día… y a mí me ha dado por rodearme de retratos de un montón  de personas que ya han desfilado.  Toda esta gente que ya no está, me mira, la mayoría en blanco y negro, con ojos y expresiones todavía cargadas de vida… yo sé, que por edad, ya no queda nadie. Gente que ya no está pero que aparecen en las fotos cargadas de vida.

     -Pero abuelo-protesté- ¿Cómo puedes hacer estas cosas?

     Vi que me encontraba profundamente preocupado ya que veía al abuelo muy desmejorado. Con aquella tos, arrastrando los pies más de lo normal  y encorvándose demasiado para contestar.

      -Mira, lo hago, por en cierta forma, estar cansado de toda esta comedia.

     -¿ ¿

     Me miró un poco desconfiado de que le pudiera entender y  añadió con voz insegura

      -Sabes que toda mi vida he estado retratando bautizos, primeras comuniones, bodas, celebraciones de todo tipo… en suma momentos felices. Todo esto es una ilusión de la vida y de la juventud.  Pero todo esto en el fondo solo es una fracción de nuestra existencia… nunca me han llamado para que retratara gente enferma, desheredados clínicos, pobres de solemnidad, muertos… esta es la porción de vida que nos obstinamos en ocultar, pero yo creo que es la más frecuente en nuestras vidas… sobre todo en la segunda parte de nuestra existencia.

     Además, -agregó-ahora ya no me gusta la fotografía. ¿Qué hacen las fotos? Detener, inmovilizar una fracción de la vida e inmortalizarla. Pero la vida continua, fluye… por eso a los viejos no nos gusta el ver escenas atrasadas que no tienen nada que ver con el ahora actual. ¿Para qué queremos vernos de jóvenes y en plena efervescencia y compararnos con nuestro deplorable estado actual? La vida fluye, no se la puede detener.

       Me miró fijamente y se le doblaron las rodillas.

       -No puedo mantenerme en pie. Acompáñame al dormitorio, me caigo, necesito echarme…

       Fuimos hacia el dormitorio con muchas dificultades, sujetaba como podía su exiguo cuerpo. Parecía que se extinguía por momentos, pero aún así, conseguí acostarlo en su cama

       -Mira, te tengo que pedir un favor…mejor aún, nunca te he pedido nada…por lo tanto exijo que hagas lo que digo- me dijo con una voz escasamente audible- Tengo la convicción de que mi tiempo se acaba y quiero que retrates mi etapa final. Deseo que retrates todo lo concerniente a mi muerte, entierro, cementerio… en fin…esas cosas… y que luego lo adjuntes en mi álbum personal.

    -Pero abuelo-proteste- no digas estas cosas, ahora descansa y seguro que luego te encontrarás  mejor…

    - La función se está acabando y quiero que mi álbum sea completo, nada de fraccionado. Recuerda lo que te pedido.

    Los dos nos sumimos en el silencio. Me pareció que el abuelo respiraba un poco más agitado, sin embargo añadió.

    -Hay un autor que vino a decir que los que en verdad filosofan…se ejercitan morir. ¿Sabes de quien  te hablo?

     -Pues no…balbucee

      -De un sabio griego.

      - No hay que tener miedo de la muerte, dicen que cuando ella llega, tú ya no estás, y mientras tú existes, ella no te visita. Así que no coincides, luego no hay que temer nada. ¿Sabes quién dijo esto?

     -¿ ¿

     - Otro sabio griego, dijo con impaciencia y hablando de forma muy lenta y queda.- Añadió de forma muy inmóvil- Hay dos formas de entender la muerte, por un lado se ve como una continuación de la persona en otra vida, esta es la opción preferida de las religiones, pero yo la veo más bien como un descanso, como la desaparición de la fatiga. Me horroriza pensar que la cosa continua. Que seamos eternos, aunque felices, lo veo como postergar un error…

      Ya no pudo continuar hablando. Pensé que mi abuelo siempre había amado la vida. Había combatido, luchado, sobrevivido…pero nadie puede hacerlo indefinidamente. Como había amado la vida sabía que la muerte es el término de la vida y que forma parte de ella. Mi abuelo no es que se despreocupara de la muerte, sino que la aceptaba como algo natural.

       El abuelo empezó a respirar muy agitadamente y acto seguido vino detrás como un estertor que anunciaba la muerte. Esto no duró mucho, unos minutos, pero pocos. Le cogí de la mano, para que no encontrara solo y le susurraba que no se preocupara, que estaba acompañado por su nieto y que pasara lo que pasara en este tránsito de la vida a la muerte, yo estaba con él. Además este paso lo habían efectuado millones de personas antes que él y no podía ser más que normal.

        Entonces, de repente se acabó todo. Yo me quedé un momento acongojado y pensativo, mi abuelo ya no sufría, quizás el problema, ahora, es de los que nos quedamos aquí y nos dolemos por los que no están. La pesadumbre y el malestar son de los que rodeaban a la persona fallecida. Cuando de repente me acordé de mi promesa y me levanté rápido para buscar la cámara de fotos.

 

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